[Aventura T2 - Presente Absoluto] La Sombra del Mar
#23
Charel gira las válvulas una a una marcando los símbolos en el orden indicado por la canción. El nivel de agua baja y nos da paso hasta la última sala, la “Cámara del Tesoro”. Todo se ve todavía más oscuro y un aire estancado se abre paso hasta nosotros. Cruzamos el umbral. Cuando la vista se me acostumbra nuevamente, lo veo: Un cofre pequeñito e impoluto, brillante y que parece guardar el secreto de su capitán.

Doy un par de pasos hacia el cofre y reparo en los esqueletos que hay repartidos por el suelo. Me paro y acerco mi mano al mango de Rimera. Los restos humanos me devuelven la idea que me cruzó por la mente en el camarote “Si todos los que han llegado aquí han muerto… ¿quien se encarga de reiniciar los acertijos?”

No tengo tiempo de pensar nada más. Noto un movimiento a mi espalda y una sensación de peligro me recorre el cuello, cruza mis hombros y hace que apriete el puño en torno a Rimera. Solo alcanzo por el rabillo del ojo a Casca con el rifle en alto.

…clic…

Un estruendo sacude la cámara como el rugido de un alma en pena. Por un instante la sala queda iluminada con el brillo de una bala explosiva, a la que le sigue una lluvia de astillas y metal retorcido. Con la tensión anterior todavía anclada en los músculos, siento como la onda expansiva me golpea el pecho y me muevo instintivamente para ponerme delante de Casca y Charel. Desde este posición “privilegiada” solo puedo observar, boquiabierto, cómo el cofre salta en pedazos.

Durante unos segundos, el tiempo parece deternerse. Las monedas y demás artilugios y joyas que alguna vez estuvieron encerradas en el interior del cofre giran el aire, capturando la tenue luz de la sala y reflejándola en destellos dorados, zafiro y rubí. Los mismos esqueletos que nos acompañan parecen compartir mi expresión de asombro, juntos vemos como la causa de su muerte se esparce por toda la habitación y cae con un titineo metálico sobre la madera húmeda. Trozos de la tapa y fragmentos de runas carbonizadas llueven justo después, como la última evidencia de lo que alguna vez había sido el Corazón del Mar.

Pestañeo. Miro a Charel… luego a Casca. Charel tiene el pelo encrespado por el choque del aire y una mirada atonita. Casca se está encendiendo un cigarro casi con tranquilidad mientras murmulla algo, el pitido de fondo en mis oidos solo me deja intuir el final de la frase: …no se podía hacer nada. 

"…uno de los tesoros más grandes que podíamos encontrar en Ilisia destruido en una explosión…” La explosión me trae recuerdos de un par de meses atrás, de la taberna “el Vigilante” y el incendio que llevó a su destrucción… “no podía ser…”

Pestañeo nuevamente.

Silencio.

- keehkekeke… ¡KEEHKEKEKE!! - La risa brota de mi pecho como las olas chocando contra el casco del barco. Primero baja y después más fuerte, hasta que rompe completamente el silencio, reverberando en las viejas paredes del barco y dentro de mi cabeza.

Charel me mira con una mezcla de incredulidad y exasperación, mientras que Casca simplemente me mira con una mirada que mezcla soslayo y aceptación, antes de exahalar el humo del cigarro, como si fuera una señal de que el asunto está completamente zanjado para él.

Me inclino y tomo una de las monedas. La noto templada y la observo girándola entre mis dedos. Tiene la imagen de un faro tallado en una de sus caras y la otra muestra la silueta de un tipo de rey marino que no logro reconocer. “¿Esto era todo? ¿Monedas? ¿Un botín así ameritaba haber matado y abandonado a tus compañeros? Esto no puede ser el Corazón del Mar…”

- No puedo creerlo… keehkekeke… ¡Este barco tiene que estar maldito! - Exclamo finalmente, enderezándome y sacudiendo la cabeza - Hemos pasado por trampas, puzzles, estructuras podridas y agua hasta las rodillas, ¡el tesoro debe ser algo más que unas monedas! ¡Debe haber algún fantasma o un klabautermann al menos!

Golpeo con el pie uno de los trozos de madera, que se desplaza sobre la madera mojada y ennegrecida. Miro a mi alrededor, observo las paredes que rechinan y crujen por la humedad, las lámpras viejas y los huesos de aquellos que, a diferencia nuestra, no lograron salir. Inspiro hondo y el aire denso del lugar llena mis pulmones. Olía a muerto... a historias olvidadas y promesas incumplidas.

- pero… seguimos vivos, hemos pasado un día entretenidos y supongo que trabajamos un poco mejor en equipo - continúo, dejando caer la moneda en uno de mis bolsillos a modo de recuerdo - ¡Y eso si que es un buen botín keehekekeke! - Concluyo, con la sonrisa aún en la cara. 
“No se si lo que hemos hecho era lo correcto, si el Corazón del Mar se ha destruido o si simplemente nunca había existido… pero ahora mismo, no importa. Una aventura más y no nos hemos convertido en los próximos esqueletos olvidados en la oscuridad”


Bélico
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RE: [Aventura T2 - Presente Absoluto] La Sombra del Mar - por Pralder - 01-04-2025, 11:55 PM

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