28-03-2025, 09:13 PM
No sabía si era porque el tiempo había pasado más rápido de lo que me había permitido darme cuenta o por las circunstancias adversas que habíamos tenido que vivir desde la desaparición de Yamamura, pero notaba a Kenzo más serio y taciturno y menos crío que pasaba las tardes cazando bichos y con las neuronas justas para no acabar comiéndoselos. Imaginaba que sería lo normal. Yo era la hermana pequeña de mi familia, así que no estaba acostumbrada a ver crecer a alguien. Ya me había acostumbrado a su temperamento y al de Sasha, pero ahora tenía que aceptar que ambos eran los que más podrían cambiar su actitud debido a su edad, sobre todo él, que era más joven. Por una parte me alegraba, no era muy fan de los niños y no me he caracterizado por tener demasiada paciencia, pero Por otra parte lo iba a echar de menos ahora que me había acostumbrado a tener que lidiar con sus tonterías.
Me dijo que acababa de entrenar, así que eso explicaba más o menos que estuviese tan sudoroso y tirado en medio del suelo. Después de su entrenamiento se había quedado mirando el cielo nocturno. Yo misma había hecho eso innumerables noches. A veces resultaba irresistible evadirse contemplando la belleza del universo, pero los problemas nunca desaparecían, siempre seguían ahí y la prueba era que, a pesar de encontrarse relajado bajo el manto estrellado y haber tenido la oportunidad de ver una estrella fugaz, lo primero que se le había venido a la mente era nuestro capitán. Sonreí al escuchar su peculiar forma de reír, a la que también me había acabado acostumbrado. —Seguro que vuelve pronto.
No iba a ser yo quien le quitase la ilusión. No sabía cuántas probabilidades habría de volver a encontrarnos con Yamamura, pero si había dejado esa nota significaba que se había ido voluntariamente, así que estaba segura de que cuando quisiera volver lo haría. Me había estado convenciendo de esta idea durante los días anteriores, por lo que realmente era optimista. No le mentí con mi afirmación, estaba segura de ello. Conocía a Yamamura y su cabezonería. Si quería encontrarnos, aunque estuviese en la otra punta del mundo, vendría volando si hacía falta. Y si había ocurrido algo grave y no podía volver, seríamos nosotros los que iríamos en su busca. Al fin y al cabo, era el capitán de los Alas Negras, no podía pasar fácilmente desapercibido, así que no nos resultaría complicado encontrarle.
Kenzo me preguntó por qué estaba allí aquella noche. Aunque sí que quería fumar, no era por eso por lo que había salido, pero tampoco importaba el motivo. Tan solo quería que me diese el aire. No espero a mi respuesta para informarme de que quería continuar entrenando. Se estaba tomando muy en serio eso de fortalecerse para sorprender a Yamamura. Me gustaba ver que, a pesar de sus excentricidades, tenía un objetivo claro y era disciplinado al intentar conseguirlo. Pero yo misma sabía que tanto entrenamiento podía pasar factura. Había que dedicar tiempo a fortalecerse, pero también a descansar. Se lo habría dicho sin tapujos, pero conociéndole no serviría de nada. Al menos me quedaría un rato con él para hacerle compañía y vigilar que no se sobrepasase, aunque tal vez ya era tarde para eso. A saber desde cuándo llevaba entrenando ahí fuera.
—¿No me estarás llamando vieja? —gruñí al escuchar su comentario sobre que me vendría bien moverme. Di una calada más a mi puro y me senté en el suelo con las piernas cruzadas sin que me importase demasiado mi aspecto. Por lo menos Kenzo no era Garnet y no iba a tener que estar fijándome en cómo sentarme. —Yo ya he entrenado suficiente esta mañana y ahora me toca descansar. Tú deberías hacer lo mismo para continuar mañana con las energías renovadas, pero haz lo que quieras —justo al pronunciar esas palabras se me vino a la mente la idea de que no era su madre para decirle qué podía o debía hacer y eso me recordó a una duda que tenía sobre él desde que se había unido a nosotros. Había mencionado en varias ocasiones a su maestro, pero nunca había dicho nada de sus padres, al menos a mí. No quería preguntarle porque, tal vez, no tuviese, pero me preocupaba la idea de haber secuestrado a un niño y haberle separado de sus padres, su familia o lo que tuviese. Ahora ya no tenía más remedio, era un pirata y se vendría con nosotros, pero qué menos que escribir una carta de vez en cuando a alguien que se preocupase por él.
—Pero sí que quiero hablar de algo. Me dijiste que te había criado tu maestro, pero, ¿no tienes más familia? Padres, tíos… No pasa nada si no es así, nosotros tampoco tenemos a nadie. Como si no lo tuviéramos. Creo que solo Jolyne tiene una buena relación con su familia.
Me dijo que acababa de entrenar, así que eso explicaba más o menos que estuviese tan sudoroso y tirado en medio del suelo. Después de su entrenamiento se había quedado mirando el cielo nocturno. Yo misma había hecho eso innumerables noches. A veces resultaba irresistible evadirse contemplando la belleza del universo, pero los problemas nunca desaparecían, siempre seguían ahí y la prueba era que, a pesar de encontrarse relajado bajo el manto estrellado y haber tenido la oportunidad de ver una estrella fugaz, lo primero que se le había venido a la mente era nuestro capitán. Sonreí al escuchar su peculiar forma de reír, a la que también me había acabado acostumbrado. —Seguro que vuelve pronto.
No iba a ser yo quien le quitase la ilusión. No sabía cuántas probabilidades habría de volver a encontrarnos con Yamamura, pero si había dejado esa nota significaba que se había ido voluntariamente, así que estaba segura de que cuando quisiera volver lo haría. Me había estado convenciendo de esta idea durante los días anteriores, por lo que realmente era optimista. No le mentí con mi afirmación, estaba segura de ello. Conocía a Yamamura y su cabezonería. Si quería encontrarnos, aunque estuviese en la otra punta del mundo, vendría volando si hacía falta. Y si había ocurrido algo grave y no podía volver, seríamos nosotros los que iríamos en su busca. Al fin y al cabo, era el capitán de los Alas Negras, no podía pasar fácilmente desapercibido, así que no nos resultaría complicado encontrarle.
Kenzo me preguntó por qué estaba allí aquella noche. Aunque sí que quería fumar, no era por eso por lo que había salido, pero tampoco importaba el motivo. Tan solo quería que me diese el aire. No espero a mi respuesta para informarme de que quería continuar entrenando. Se estaba tomando muy en serio eso de fortalecerse para sorprender a Yamamura. Me gustaba ver que, a pesar de sus excentricidades, tenía un objetivo claro y era disciplinado al intentar conseguirlo. Pero yo misma sabía que tanto entrenamiento podía pasar factura. Había que dedicar tiempo a fortalecerse, pero también a descansar. Se lo habría dicho sin tapujos, pero conociéndole no serviría de nada. Al menos me quedaría un rato con él para hacerle compañía y vigilar que no se sobrepasase, aunque tal vez ya era tarde para eso. A saber desde cuándo llevaba entrenando ahí fuera.
—¿No me estarás llamando vieja? —gruñí al escuchar su comentario sobre que me vendría bien moverme. Di una calada más a mi puro y me senté en el suelo con las piernas cruzadas sin que me importase demasiado mi aspecto. Por lo menos Kenzo no era Garnet y no iba a tener que estar fijándome en cómo sentarme. —Yo ya he entrenado suficiente esta mañana y ahora me toca descansar. Tú deberías hacer lo mismo para continuar mañana con las energías renovadas, pero haz lo que quieras —justo al pronunciar esas palabras se me vino a la mente la idea de que no era su madre para decirle qué podía o debía hacer y eso me recordó a una duda que tenía sobre él desde que se había unido a nosotros. Había mencionado en varias ocasiones a su maestro, pero nunca había dicho nada de sus padres, al menos a mí. No quería preguntarle porque, tal vez, no tuviese, pero me preocupaba la idea de haber secuestrado a un niño y haberle separado de sus padres, su familia o lo que tuviese. Ahora ya no tenía más remedio, era un pirata y se vendría con nosotros, pero qué menos que escribir una carta de vez en cuando a alguien que se preocupase por él.
—Pero sí que quiero hablar de algo. Me dijiste que te había criado tu maestro, pero, ¿no tienes más familia? Padres, tíos… No pasa nada si no es así, nosotros tampoco tenemos a nadie. Como si no lo tuviéramos. Creo que solo Jolyne tiene una buena relación con su familia.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
