27-03-2025, 02:58 PM
Había amanecido hace algún rato cuando Garnet se despertó bostezando como un felino. Se encontraba completamente tapado dentro de la cama debido al frío que hacía aquel día. Se notaba que el invierno acababa de azotar al archipiélago y es que, si había algo que no podía soportar el pelirrojo, eran las temperaturas bajas. No obstante, no podía permitirse el lujo de quedarse para siempre en su crisálida, más que nada porque el estómago le rugía como 10000 demonios. Con esto dicho, se levantó de ella de un brinco, temblando y tiritando como un condenado directo, primero, a ponerse algo de ropa - pues su exhibicionismo siempre le superaba -. Para aquella gélida ocasión, en vez de ponerse un tanga, Garnet decidió equiparse con unos calzoncillos - tipo boxer - ajustados y que simulaba ser la piel de un tigre. Seguidamente, estando ya "vestido", fue directo a la cocina, con la intención de prepararse algo a lo que llevarse a la boca, optando por un vaso de leche calentita y unas buenas tostadas de anchoas y aceite. Algo raro para desayunar, pero lo cierto era que le pirraba el pescado y poco podía hacer al respecto.
Desayunando rápidamente en la encimera de la cocina común, el músico cayó en la cuenta de que habían pasado ya varios días desde que entrenó por primera vez junto a Kenzo.- ¿Se habrá recuperado ya el mocoso? - Se preguntaba, devorando instantáneamente la tostada y engullendo la leche de un sorbo, dejando tanto el plato como el vaso en el fregadero para, a continuación, dirigirse hacia el cuarto del chico. Estando frente a la puerta, dio dos toques con su diestra.- ¡Eh! ¡Colegui! ¿Estás ahí dentro o qué? - Preguntó esperando una respuesta que no llegaba.- ¿Estará sopa? - Consideró esa opción, debido a la hora que era, para prontamente rechazar aquella idea, negando con la cabeza.- Nanai, teniendo en cuenta como es, me juego un huevo que se ha ido a entrenar... - Concluyó, retrocediendo y dirigiéndose hacia su propia habitación.- Hmm, ¿habrá ido al mismo sitio que la otra vez? - Se paró justo en la puerta, dándose entonces la media vuelta y yendo ahora hacia el exterior de la posada.- Habrá que averiguarlo entonces, ¿es o no es? -
Con eso en mente, Garnet salió, recibiendo de lleno una bofetada gélida que hizo que, instantáneamente, se transformara en su forma híbrida de dientes de sable para adquirir un mayor pelaje que le ayudara a combatir contra el frío.- Sorry peña, el menda va a llamar algo más la atención, ¿es o no es? - Se disculpó mentalmente, procediendo a correr - para ganar más calor - hacia el lugar dónde entrenó a Kenzo la última vez. Tras varios minutos correteando por el islote, finalmente llegó aquella arboleda que daba paso al incógnito claro en el que se encontró a su pupilo. Sin dudar, se adentró en la espesura, sintiendo como los tenues rayos solares se colaban entre las hojas de los árboles para acariciar su pelaje, haciendo que sintiera algo de confort a pesar del frío.
Una vez superada la barrera vegetal, llegó finalmente al límite que daba con aquel espacio reservado de la madre naturaleza dónde pudo ver al adolescente, dar varios golpes en el aire, justamente como pasó la última vez. No obstante, en esta ocasión, el entrenamiento privado de Kenzo era distinto pues, conforme se iba acercando, podía observar como, en su diestra, portaba un guante completamente distinto al de la otra vez, una que poseía garras y con el cuál era capaz de realizar cortes en el aire.- ¿Hoh? ¡Esto es nuevo! ¿Es o no es? - Exclamó, sonriente, y estando a unos 10 metros a espaldas del joven, quién justo acababa de propinar una serie de patadas al aire.- ¿Dónde has sacado ese guante tan chulo? ¿Lo has comprado en el mercado? - Preguntó, cruzándose de brazos.- Bueh, da igual. - Dijo antes de que pudiera contestar el chico, negando con su cabeza.- ¿Te hace otra sesión de entrenamiento o qué? - Propuso a Kenzo una oferta que Garnet estaba seguro que no sería capaz de rechazar.
Desayunando rápidamente en la encimera de la cocina común, el músico cayó en la cuenta de que habían pasado ya varios días desde que entrenó por primera vez junto a Kenzo.- ¿Se habrá recuperado ya el mocoso? - Se preguntaba, devorando instantáneamente la tostada y engullendo la leche de un sorbo, dejando tanto el plato como el vaso en el fregadero para, a continuación, dirigirse hacia el cuarto del chico. Estando frente a la puerta, dio dos toques con su diestra.- ¡Eh! ¡Colegui! ¿Estás ahí dentro o qué? - Preguntó esperando una respuesta que no llegaba.- ¿Estará sopa? - Consideró esa opción, debido a la hora que era, para prontamente rechazar aquella idea, negando con la cabeza.- Nanai, teniendo en cuenta como es, me juego un huevo que se ha ido a entrenar... - Concluyó, retrocediendo y dirigiéndose hacia su propia habitación.- Hmm, ¿habrá ido al mismo sitio que la otra vez? - Se paró justo en la puerta, dándose entonces la media vuelta y yendo ahora hacia el exterior de la posada.- Habrá que averiguarlo entonces, ¿es o no es? -
Con eso en mente, Garnet salió, recibiendo de lleno una bofetada gélida que hizo que, instantáneamente, se transformara en su forma híbrida de dientes de sable para adquirir un mayor pelaje que le ayudara a combatir contra el frío.- Sorry peña, el menda va a llamar algo más la atención, ¿es o no es? - Se disculpó mentalmente, procediendo a correr - para ganar más calor - hacia el lugar dónde entrenó a Kenzo la última vez. Tras varios minutos correteando por el islote, finalmente llegó aquella arboleda que daba paso al incógnito claro en el que se encontró a su pupilo. Sin dudar, se adentró en la espesura, sintiendo como los tenues rayos solares se colaban entre las hojas de los árboles para acariciar su pelaje, haciendo que sintiera algo de confort a pesar del frío.
Una vez superada la barrera vegetal, llegó finalmente al límite que daba con aquel espacio reservado de la madre naturaleza dónde pudo ver al adolescente, dar varios golpes en el aire, justamente como pasó la última vez. No obstante, en esta ocasión, el entrenamiento privado de Kenzo era distinto pues, conforme se iba acercando, podía observar como, en su diestra, portaba un guante completamente distinto al de la otra vez, una que poseía garras y con el cuál era capaz de realizar cortes en el aire.- ¿Hoh? ¡Esto es nuevo! ¿Es o no es? - Exclamó, sonriente, y estando a unos 10 metros a espaldas del joven, quién justo acababa de propinar una serie de patadas al aire.- ¿Dónde has sacado ese guante tan chulo? ¿Lo has comprado en el mercado? - Preguntó, cruzándose de brazos.- Bueh, da igual. - Dijo antes de que pudiera contestar el chico, negando con su cabeza.- ¿Te hace otra sesión de entrenamiento o qué? - Propuso a Kenzo una oferta que Garnet estaba seguro que no sería capaz de rechazar.
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![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
