[Aventura T2 - Presente absoluto] - Desastre en las minas
#2
Día 60 de Primavera, Año 15
Minas de Ilisia. Reino de Ilisia, West Blue

Un mes. Treinta días de instrucción básica en la cual los nuevos reclutas de la Marina habían aprendido fundamentos sobre el como ha de ser un defensor de la Justicia. Treinta días de un entrenamiento físico exigente, pero también lleno de aprendizajes sobre el mundo, su composición, jerarquías, leyes... Un mes lleno de nueva información y nuevas experiencias que Jean había recibido con los brazos abiertos. Y sin embargo, cada día sentía crecer en su interior aquella llamada. Al principio no era más que un susurro inespecífico, una pequeña molestia en el subconsciente. Pero cada día que pasaba ese susurro iba sonando más fuerte, convirtiéndose en un nudo de emoción en la boca del estomago cuando se iba a dormir. Cada día estaba más cerca de afrontar su primera misión de campo, de ser una verdadera Marine de los pies a la cabeza, y con ello cada día se acercaba más el momento de salir al océano, de navegar por los mares, de descubrir nuevas islas, nuevas ciudades, nuevas gentes, costumbres... Y de alejarse de su hogar, de su familia.

No sabía como reaccionaría cuando llegase el momento. Si tenía que ser honesta con sigo misma, sentía sobre sí el remordimiento de haber huido, de no haber afrontado sus responsabilidades de nacimiento. Había sido una cobarde, una egoísta que solo había pensado en si misma cuando su familia le había dado todos los lujos y privilegios que muchos nunca llegarían ni a imaginar, y tenía miedo de que, eventualmente, cediera ante la culpa y volviera al redil. Sin embargo, allí estaba, ansiosa, emocionada, ilusionada como una niña pequeña por la posibilidad de salir a la mar.

Internamente Jean pensaba que el día en el que por fin le tocase salir a la acción lo haría con el nerviosismo propio de la inexperiencia. Se sorprendió a si misma cuando, tras el sonido que indicaba las ordenes a seguir a través de toda la base, fue una de las primeras en prepararse y estar disponible, lista, serena y confiada.

Le costó un poco ponerse al día de la misión. Al parecer era de conocimiento público el rumor de que las minas cercanas a la ciudad, que abastecían a esta de rocas y minerales tanto para el comercio como para la construcción, habían quedado abandonadas. Había de todo, desde quienes pensaban que los obreros se habían cansado de ser explotados a cambio de un salario mínimo como quienes decían que simplemente habían huido de algo más oscuro.

Jean apostaba por la primera opción.

El camino a las minas, aunque breve, ya que no estaban demasiado lejos de la ciudad, fue duro. Pese a la reciente llegada de la primavera, el viento corría con furia y el frío se calaba en los huesos. Tal vez por eso, tal vez porque varios de los que componían el escuadrón eran algo más supersticiosos, el transito fue silencioso y tenso. Jean, avanzó en mitad del pelotón, con los brazos cruzados sobre el pecho, encogida e intentando protegerse del frio y el violento vendaval que los acompañaba. El clima frio no era algo ni a lo que estuviese acostumbrada ni por lo que sintiera una especial predilección.

Nada más llegar notaron una tensa calma. Al ver los tablones de madera bloqueando el paso principal al interior de la mina, la Sargento Ville comenzó a dar ordenes precisas para que se dividieran para entrar a los accesos principales. Jean admiraba a mujeres como la sargento: Mujeres fuertes, decididas, con dotes de mando y una firmeza que rara vez daba lugar a debate. Aquella era una de esas veces. Aunque sus ordenes no aceptaban replica, Jean no pudo evitar quedarse mirando las tablas encajas en la entrada principal, pensativa.

- Han bloqueado la entrada principal. Si no han hecho lo mismo con los accesos secundarios... - reflexionó para si - O bien no los conocían, lo cual es muy improbable si trabajaban aquí, o bien no les dio tiempo a cerrarlos. Si es así, ¿Qué puede haber dentro que justifique cerrar con tablones la entrada? Por otro lado... 

Cavilando sobre aquello había llegado junto a sus compañeros hasta una de las entradas secundarias. Jean miró con preocupación la estructura, que crujía sobre sus cabezas mientras la densa bruma cubría sus pies y sus débiles linternas iluminaban el interior de aquel lúgubre sitio. 

- Otra opción es que, efectivamente, no conocieran estas entradas secundarias... - siguió pensando con los ojos bien abiertos, avanzando con sumo cuidado. Daba por hecho que la entrada principal la habían tapiado los propios mineros pero... - Oye. - llamó la atención de uno de sus compañeros - ¿Hace cuánto tiempo se supone que han abandonado la mina?

Volvió a mirar con preocupación a las vigas sobre sus cabezas para después dejar que sus ojos bailasen por las herramientas y cascos tirados por el suelo. Aquello no le daba buena espina.


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RE: [Aventura T2 - Presente absoluto] - Desastre en las minas - por Jean D´Orlanais - 25-03-2025, 12:18 AM

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