22-03-2025, 08:15 PM
Siguiendo los consejos de Triana, abrí mis ojos lentamente volviendo a la realidad. Al parecer, la espadachina tenía curiosidad por saber cuál era el sentimiento feliz que había conseguido mantenerme en calma. —Bueno Triana, si tanto insistes, te lo contaré. Dije mirando mis uñas, que estaban llenas de tierra, y continué. —Tan solo recordaba la vez en la que gané el concurso de lanzamiento de herraduras. El viento soplaba con fuerza porque era el día previo a una tormenta, y mi oponente era Cyde Midia, alias "el Deslenguado". El muy listillo creía que tenía todas las de ganar solo porque en su familia tenían experiencia cargando bueyes y se había ganado unos buenos brazos, pero eso no iba a conseguir detenerme. Yo era mucho más hábil que él, y de un simple vistazo, calculé la distancia a la que tenía que lanzar la herradura teniendo en cuenta el aleteo de las moscas que me rondaban a mi alrededor. Con eso era suficiente. Mi maña era superior a su fuerza, y haciendo un simple giro de muñeca... Justo a así, mira — dije mientras estiraba el brazo y hacía girar suavemente mi articulación hacia fuera. — Empecé a atinar una herradura tras otra. Clanck, clanck, clanck... — dije intentando imitar el sonido del metal para meterla de lleno en mi historia.
Me sorprendió ver que, aunque estaba pendiente de contar mis hazañas, continuaba teniendo esa cálida sensación en mi pecho que quería salir hacia el exterior. Había conseguido mantenerla sin la necesidad de estar callada o con los ojos cerrados. No era una experta en la materia, pero seguro que era un gran avance en mi entrenamiento y que lo necesitaría usar en las situaciones más adversas. —Creo que entiendo mejor cómo mantener esa sensación en mi pecho. Pero dime, ¿cómo demonios puedo echarla hacia afuera?
Quería ser capaz de conectar mi ser interior con el exterior, y saber las intenciones de los escornacabras o quitahipos. Ahora era solo un pequeño murmullo no despertado, pero sentía algo dentro de mí como un animal en hibernación, y esperaba que con Triana fuera capaz de sacarlo.
Me sorprendió ver que, aunque estaba pendiente de contar mis hazañas, continuaba teniendo esa cálida sensación en mi pecho que quería salir hacia el exterior. Había conseguido mantenerla sin la necesidad de estar callada o con los ojos cerrados. No era una experta en la materia, pero seguro que era un gran avance en mi entrenamiento y que lo necesitaría usar en las situaciones más adversas. —Creo que entiendo mejor cómo mantener esa sensación en mi pecho. Pero dime, ¿cómo demonios puedo echarla hacia afuera?
Quería ser capaz de conectar mi ser interior con el exterior, y saber las intenciones de los escornacabras o quitahipos. Ahora era solo un pequeño murmullo no despertado, pero sentía algo dentro de mí como un animal en hibernación, y esperaba que con Triana fuera capaz de sacarlo.
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