[PRESENTE RELATIVO][SOCIAL][+18] - Algodones y adoquines
#5
Parpadeo varias veces, como si todavía no pudiera sacudirme la sensación de haber vivido una vida entera en un abrir y cerrar de ojos. Siento la boca seca y la garganta áspera, probablemente debido a la sensación de haber estado horas sin hablar. Algo en mi pecho se encoge al notar la forma en que Jannire me observa, con esa mezcla de confusión y precaución que a menudo la gente suele reservarse para los que no inspiran confianza de inmediato.

La sensación de perder el control de la primera impresión es como un puñetazo al estómago. No es la primera vez que me pasa y probablemente no será la última, pero en este momento, en este lugar, pesa más que nunca. Porque no estoy en un bar cualquiera ni en una taberna donde los juicios ajenos me son completamente indiferentes. Estoy en la base G-19, rodeado de marines, en un sitio donde cualquier mala percepción sobre mí podría traducirse en problemas reales. Y no solo problemas para esta conversación en particular, sino para todo lo que intento construir. Aunque eso no es lo importante, podría resultar en la pérdida de mi última oportunidad para contar esa historia a mi nieto en un banco a las afueras de mi casa en alguna isla lejana.

Trago saliva, intentando recomponerme. Miro el papel en sus manos como si fuera la cuerda de salvamento que necesito para salir del agujero en el que me acabo de meter. Pero una sombra de duda se instala en mi mente. Si Jannire ya me ha catalogado como un tipo raro, como alguien que no parece estar del todo bien, ¿cómo narices iba a solucionar eso? Definitivamente tenía que hacerlo, pero no había una respuesta evidente al problema. Razoné y deseché decenas de situaciones distintas en el intervalo de un segundo, todas llevaban al desastre.

Intento repasar mentalmente lo sucedido desde que giré la cabeza y la vi. Había algo en su presencia que me sacudió, que me dejó atrapado en ese momento más tiempo del que debería. No fue solo su voz ni su actitud amable, fue algo más. Algo que me hizo perderme en un futuro que no es mío, que no sé si alguna vez lo será. Una visión demasiado vívida, demasiado real, como si en un solo instante mi mente hubiera tejido una historia entera basada en una posibilidad ridícula. ¡NO! ¡No puedo creer que fuese ridícula! ¡Eso invalidaría todos mis sentimientos hacia Jannire!

Y eso es lo que más me frustra. Porque ahora que he vuelto a la realidad, ahora que estoy aquí, con este papel en juego y con esta marine esperando una respuesta que no parezca salida de un tipo en medio de un colapso nervioso, me doy cuenta de que lo que imaginé... me importa.

Ese futuro, esa vida que acabo de soñar, es más de lo que jamás me permití desear. Es algo tan ajeno a la forma en que he vivido hasta ahora que casi duele reconocer cuánto lo quiero. Y si todo eso puede tambalearse solo por una mala primera impresión, entonces lo que está en juego no es solo la percepción de una desconocida. Es la posibilidad de un destino que, por primera vez, no está teñido de sangre, de huida o de lucha constante.

Tomo aire, intento recuperar la compostura. Tal vez aún pueda salvar la situación. Tal vez aún pueda parecer, si no confiable, al menos persona. Pero una voz en mi cabeza insiste en que no importa lo que diga a continuación, la semilla de la duda ya ha sido plantada en la mente de Jannire.

Y si ella ya duda de mí, si me ha visto como alguien poco digno de confianza, ¿qué probabilidades tengo de construir algo real en este sitio?

No lo sé. Y ese pensamiento me desanima más de lo que quiero admitir. Drenando toda la energía de mi piernas y casi provocando que colapsen bajo el peso de mi cuerpo. No puedo rendirme, debo contestar a su pregunta, ¡La sinceridad me llevará al éxito!

— E-encantado Jannire — Consigo gesticular, el primer paso ya ha sido dado, reúno toda la confianza que me queda en algún remoto lugar de mi ser y continúo con la verdad. Jamás mentiría a la madre de mis futuros hijos. ¡Campanillo y Elia cuentan conmigo ahora mismo! — No la he escrito yo, fueron unos habitantes del suburbio dos, esa nota la envió el único que sabía leer y escribir un poco…

A medida que las palabras salen, el nerviosismo desaparece para dejar paso a la sombra del remordimiento y la culpa.

— Fue uno de los primeros en morir, porque no tuve la determinación para acabar el trabajo. Después fueron diecinueve más. — Aprieto los dientes, tengo la boca seca y un nudo en la garganta. Aquella rata me había afectado más de lo que quería admitir. — A Twitch lo maté yo…
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RE: [PRESENTE RELATIVO][SOCIAL][+18] - Algodones y adoquines - por Casca Belles - 17-03-2025, 09:56 PM

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