[Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón
#10
Día 75 de verano, año 5. Cuaderno de bitácora.
Se presentaba la jefa de equipo Jolyne Jones ante el avistamiento de una isla extraña. Algunos miembros de la tripulación reportaron haber visto extrañas criaturas alargadas, parecidas a las salchichas, campando a sus anchas por la zona. Con una pistola en la mano derecha y un lazo en la izquierda, Jolyne logró domar a un mono y a una jirafa gigantes, que luego usaría para llegar hasta las frutas más exóticas de la isla. Estas frutas se sumarían a su huerto particular, convirtiéndose en la moneda de cambio más valiosa de toda villa Syrup.

Día 38 de invierno, año 8. Cuaderno de bitácora.
Los vientos fríos impedían que el barco siguiera su ruta con naturalidad. A merced del clima, una ola gigantesca estuvo a punto de volcar la embarcación, y dejó a varios tripulantes indefensos en el mar. Jolyne Jones rescató a los veintiséis miembros caídos practicando la llamada pesca con red en agua salada.

Actualidad. Día 47 de primavera, año 11. Cuaderno de bitácora.
Con la llegada de la primavera, el polen se intensificaba, trayendo consigo una proliferación de bichos en la zona. Sin embargo, eso no era problema para Jolyne Jones, quien, con su piel curtida y cubierta de barro, se volvió inmune a los picotazos y rozaduras. Con sus dos manos, aplastó a unas trece avispas que portaban la mortal enfermedad de la fiebre vespariana.



Tras escribir esta última frase, cerré mi cuaderno. Aún tenía que dar de comer al ganado y arreglar una de las vallas rotas del cercado, pero por aluga razón, ese día decidí evadir mis responsabilidades y me dirigí al puerto para ver las llegadas de los nuevos forasteros. A lo lejos, un hombre gigantesco con alas negras y una mujer rubia llena de cicatrices descendieron de uno de los barcos comerciales. Su presencia me impactó nada mas verles. La idea de que ese ser alado pudiera tener algún tipo de parentesco conmigo hizo que mi corazón latiera con fuerza. Sin pensarlo dos veces, me acerqué a ellos.

"Oye, ¿tú me conoces? ¿Sabes quién soy?". Esas fueron las palabras exactas que le dije a aquel hombre. Su aura era tan mística que todo me parecía cosa del destino. De pronto, uno de los niños del pueblo se metió en nuestra conversación como un zorro intruso se colaba en el corral de noche. Su acento ceceante era raro y su piel sudada le daba un toque viscoso, casi como el de un caracol. Mientras hablaba con el ser alado y la mujer rubia, aquel niño mocoso se escurría entre los montones de paja agrupados en la taberna, solo saliendo para hablarnos con su acento extraño que tanto repelús me daba. Escuchaba su risa y me preguntaba: ¿Dónde está el rarito? ¿Dónde se esconde? Que se muestre. Sentía que me observaba desde su escondite aunque no podía verlo. 

Nunca me lo habría imaginado, pero ese día me acabé uniendo a los Alas Negras.



Completamente sumergida en mis pensamientos, me quedé flotando en el tiempo y sentí cómo un calor en mi pecho se intensificaba. —Lo tengo. Ya sé a lo que te refieres, Triana.


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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli



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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - por Jolyne Jones - 11-03-2025, 02:19 PM

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