04-03-2025, 02:32 PM
Todo se desdibujaba, rodeándome de unas oscuras nubes negras mientras Maeve y Lyza desaparecían como si fueran polvo al viento, el ente que estaba frente a mí me tendió su mano, dude por un instante en sí aceptarla aunque lentamente lleve la mano hacia la suya y me aferre a él, me levantó y ese ente ahora tenía otro rostro, la sonrisa de Kisuke me recibía, detrás de él estaba Panda recostando su espalda en lo que comenzaba a tomar forma como la bodega del Saint Fermín. Ambos me miraban con una sonrisa amable y la tristeza pintada en la mirada.
"Tienes que volver con nosotros, Zorak."
Las palabras de Kisuke aunque simples removieron todo mi interior, comenzaba a recordar quien era, Zorak Ideale Mariscal de la revolución y miembro del escuadrón revolucionario "Toros Negros", deje el amor de mi vida atrás para perseguir un sueño, un ideal y aunque me muriese de ganas de quedarme en el bonito sueño de vivir una vida tranquila la realidad era otra, ya deje atrás todo lo que tenía en post de ese ideal y rendirme ahora sería escupirle a la cara a Maeve. Debía seguir adelante y buscar un futuro mejor para las siguientes generaciones, sin importar el costo a pagar.
"Yo... siento haberos preocupado, chicos."
Panda se acercó hacia mí y puso su gran mano en mi hombro con mucha amabilidad, parecía casi como si fueran conscientes de lo que estaba dejando atrás.
"Por la revolución."
Sentenció el mink, palabras simples que una vez más volvieron a remover mi interior, levanté el rostro mirando a ambos y viendo de fondo pálidas imágenes de los rostros de mi mujer e hija, con todo el dolor de mi corazón asentí a las palabras de Panda, contestando a las suyas con las mismas.
"Por la revolución."
Una persona como yo, que había causado tanto daño a inocentes durante mis años de locura sangrienta no tenía derecho a descansar hasta que marcase un cambio, hasta que el glorioso ejército revolucionario cumpliera su sagrada misión para con el pueblo, hasta que pudiera perdonarme a mí mismo por dejar tanto dolor entre la gente que no tenía culpa alguna, no puedo negar lo que fui en su día, un asesino frío y calculador al que le daba igual absolutamente todo con tal de llevar a cabo una venganza que solo logro dejarme cicatrices en el alma y aunque la duda de si podría llegar a cambiar seguía resonando por mi interior, era lo que le debía al mundo así que tenía que volver con los míos, tenía que despertar para poder seguir luchando por el cambio, no solo en el mundo, sino en mi interior también.
"Tienes que volver con nosotros, Zorak."
Las palabras de Kisuke aunque simples removieron todo mi interior, comenzaba a recordar quien era, Zorak Ideale Mariscal de la revolución y miembro del escuadrón revolucionario "Toros Negros", deje el amor de mi vida atrás para perseguir un sueño, un ideal y aunque me muriese de ganas de quedarme en el bonito sueño de vivir una vida tranquila la realidad era otra, ya deje atrás todo lo que tenía en post de ese ideal y rendirme ahora sería escupirle a la cara a Maeve. Debía seguir adelante y buscar un futuro mejor para las siguientes generaciones, sin importar el costo a pagar.
"Yo... siento haberos preocupado, chicos."
Panda se acercó hacia mí y puso su gran mano en mi hombro con mucha amabilidad, parecía casi como si fueran conscientes de lo que estaba dejando atrás.
"Por la revolución."
Sentenció el mink, palabras simples que una vez más volvieron a remover mi interior, levanté el rostro mirando a ambos y viendo de fondo pálidas imágenes de los rostros de mi mujer e hija, con todo el dolor de mi corazón asentí a las palabras de Panda, contestando a las suyas con las mismas.
"Por la revolución."
Una persona como yo, que había causado tanto daño a inocentes durante mis años de locura sangrienta no tenía derecho a descansar hasta que marcase un cambio, hasta que el glorioso ejército revolucionario cumpliera su sagrada misión para con el pueblo, hasta que pudiera perdonarme a mí mismo por dejar tanto dolor entre la gente que no tenía culpa alguna, no puedo negar lo que fui en su día, un asesino frío y calculador al que le daba igual absolutamente todo con tal de llevar a cabo una venganza que solo logro dejarme cicatrices en el alma y aunque la duda de si podría llegar a cambiar seguía resonando por mi interior, era lo que le debía al mundo así que tenía que volver con los míos, tenía que despertar para poder seguir luchando por el cambio, no solo en el mundo, sino en mi interior también.
