13-09-2023, 12:48 AM
Parecía que aquella mujer estaba prestando atención a todo lo que le contaba, y en cierto modo eso me reconfortaba. Normalmente a la gente sólo le interesa saber qué soy, pero tras eso perdían un poco el interés, al fin y al cabo todos somos iguales salvando unos aspectos pequeños, físicos en algunos casos. Pero ella me escuchaba con atención, e incluso puedo atreverme a concluir que se sentía en paz y cómoda. Me gustaba esa sensación, sentirme en confianza era un lujo cada vez menos común.
Además, ante mi declaración de intenciones no mostró gesto de burla alguna, muy al contrario, sus palabras fueron cálidas, asegurando que no le cabía duda alguna de que lograría mis sueños.
- Yo viví aquí hace mucho, pero salí a buscar trabajo en otro lugar para cambiar de aires. El aire de esta isla está corrupto - Declaró sin ningún miedo a que pudiesen escucharnos y reaccionar.
Me sorprendió su declaración, al fin y al cabo estamos en una isla de la marina a efectos prácticos. Pensar en la palabra corrupción me había dejado un poco de mal cuerpo, ¿Qué estaría pasando aquí para que la acusación fuese tan grave? O peor, tan normalizada.
Repasé entonces todo lo que había observado en mi camino, un pueblo en apariencia normal, pero claramente distribuido para favorecer a la marina. No había pensado en ello, pero tan solo eso ya indicaba que su presencia había alterado hasta la circulación terrestre. Si habían llegado a ese punto ¿A dónde no habían llegado?
- Supongo que yo tan solo soy una camarera aburrida, pero me gustaría tener la libertad para viajar por más islas. - Dijo Triana sacándome de mis pensamientos rápidamente. - Tal vez nos volvamos a encontrar en el futuro, aunque con lo grande que es el mundo lo dudo. Por lo menos esperaré a ver tu cara en algún periódico.
Me rei un poco como respuesta, pero una risa que mezclaba un poco de inocencia y felicidad al ver que apoyaba mi sueño dándolo por hecho casi.
- Gracias Triana, eres un sol - Le contesté rápido para que mi risa no se alargase demasiado. - Por cierto, tengo curiosidad ¿Cuál es tu sueño? ¿Hay algo que te mueras por hacer pase lo que pase?
Preferí orientar la conversación hacia ese lado ya que la sombra de la corrupción era muy delicada. Ella sabía moverse en esta ciudad, y seguramente conocería de antemano de qué pie cojean algunos, pero yo lo desconocía, y lanzar mis pensamientos al aire podría acarrearme muchos problemas en un sitio así.
Además, ante mi declaración de intenciones no mostró gesto de burla alguna, muy al contrario, sus palabras fueron cálidas, asegurando que no le cabía duda alguna de que lograría mis sueños.
- Yo viví aquí hace mucho, pero salí a buscar trabajo en otro lugar para cambiar de aires. El aire de esta isla está corrupto - Declaró sin ningún miedo a que pudiesen escucharnos y reaccionar.
Me sorprendió su declaración, al fin y al cabo estamos en una isla de la marina a efectos prácticos. Pensar en la palabra corrupción me había dejado un poco de mal cuerpo, ¿Qué estaría pasando aquí para que la acusación fuese tan grave? O peor, tan normalizada.
Repasé entonces todo lo que había observado en mi camino, un pueblo en apariencia normal, pero claramente distribuido para favorecer a la marina. No había pensado en ello, pero tan solo eso ya indicaba que su presencia había alterado hasta la circulación terrestre. Si habían llegado a ese punto ¿A dónde no habían llegado?
- Supongo que yo tan solo soy una camarera aburrida, pero me gustaría tener la libertad para viajar por más islas. - Dijo Triana sacándome de mis pensamientos rápidamente. - Tal vez nos volvamos a encontrar en el futuro, aunque con lo grande que es el mundo lo dudo. Por lo menos esperaré a ver tu cara en algún periódico.
Me rei un poco como respuesta, pero una risa que mezclaba un poco de inocencia y felicidad al ver que apoyaba mi sueño dándolo por hecho casi.
- Gracias Triana, eres un sol - Le contesté rápido para que mi risa no se alargase demasiado. - Por cierto, tengo curiosidad ¿Cuál es tu sueño? ¿Hay algo que te mueras por hacer pase lo que pase?
Preferí orientar la conversación hacia ese lado ya que la sombra de la corrupción era muy delicada. Ella sabía moverse en esta ciudad, y seguramente conocería de antemano de qué pie cojean algunos, pero yo lo desconocía, y lanzar mis pensamientos al aire podría acarrearme muchos problemas en un sitio así.
