[Aventura T2 - Presente Absoluto] La Sombra del Mar
#8
Los tablones podridos crujen bajo mis botas mientras camino lentamente hacia los cofres y la puerta. No es miedo, tampoco precaución… es costumbre. Eleon siempre decía: “Acho, los que se tiran de cabeza sin mirar son los primeros en quedarse sin ella.” Y si algo me ha enseñado la vida, es que siempre hay algo escondido, esperando a saltarte encima cuando menos lo esperas.

Mis ojos recorren el barco con detenimiento. La madera está hinchada por la humedad, pero las cuerdas sueltas todavía se mecen con el viento como si algo invisible tirara de ellas. El aire está denso, salado, pero hay un leve rastro de algo más… algo que no es solo moho y salitre. No me gusta.

Un ruido sordo resuena en la cubierta, un quejido profundo de la madera bajo un peso colosal. Pralder se mueve. Sus pasos no son simples golpes, son temblores que recorren el barco, como si cada pisada fuera un recordatorio de que esta embarcación varada no fue construida para soportar algo tan masivo. Las cuerdas colgadas de los mástiles se sacuden con cada uno de sus movimientos y, por un instante, tengo la impresión de que todo el barco respira con él.

Me acerco a los cofres con la mirada afilada, buscando cualquier detalle. La mayoría de la gente solo ve madera y cerraduras, pero yo veo algo más: el desgaste de los bordes, los rastros de óxido en las bisagras, las marcas en el suelo que me dicen si alguien los ha movido recientemente. Me agacho, pasando los dedos por la tapa de uno de ellos sin abrirlo. La madera está astillada en algunas partes, como si algo la hubiese rascado. O mordido.

Me miran como si estuvieran esperando que cometa un error. Dos cajas de madera, casi idénticas, plantadas justo frente a la puerta cerrada como si alguien las hubiera dejado ahí con una intención muy específica. Y esa intención no es hacerme la vida más sencilla, ninguno de los narradores de mi historia parecen tener ganas de que eso pase.

Exhalo despacio, dejando que la brisa marina enfríe un poco mis pensamientos. No hay prisa. Los apurados terminan muertos, y yo todavía tengo planes para este día. Puede que aún haya alguna diferencia.

A simple vista, son iguales. Pero nada es realmente igual cuando lo miras con la suficiente paciencia.

Sin abrir nada todavía, me inclino un poco más y acerco el oído. El mar, el crujir del barco, la respiración de los demás… Pero, ¿y dentro?

El olor es la siguiente pista. El salitre cubre casi todo, pero entre el aroma de la madera mojada y el musgo, busco algo distinto. Algunos venenos tienen un olor fuerte, metálico, amargo…

Resoplo, volviendo a los cofres. Siempre hay una opción correcta, pero el truco está en encontrarla antes de que sea demasiado tarde.

Algo me ha llamado la atención, provocando un ligero murmullo de inconformidad. No hay nada que decir por ahora, quizá más tarde. Entonces, Charel menciona una marca en uno de los cofres. Frunzo el ceño y acerco la vista. No es un simple arañazo ni el desgaste del tiempo. Es algo más… un símbolo, tal vez. Repaso la muesca tallada, intentando descifrar su forma bajo la rugosidad de la madera. Algo en ella me resulta extrañamente familiar, pero no logro ubicarlo del todo. Alguien lo hizo a propósito. ¿Una advertencia? ¿O una señal para el que sepa leerla?

Me incorporo y miro la puerta cerrada. Un par de marcas en la cerradura, nada que indique que alguien haya intentado forzarla hace poco… pero hay algo en esa puerta que no me convence. Tal vez sea el silencio tras ella. Un silencio demasiado denso. "Parece que sólo se necesita la llave correcta, si dominase mi fruta, no sería difícil abrir esa puerta..., no se puede hacer nada...", pienso.

— Dos cofres y una puerta aparentemente cerrada... Alguien quiere jugar con nosotros. No me gustan los juegos de azar, la gente inteligente trabaja con certezas, ¿no habíais dicho algo de que este tío había sido una leyenda? Supongo que no se puede hacer nada...  —Mis palabras son para mí mismo, pero sé que los demás las escuchan. No me importa, esta persona no había dejado los cofres ahí para que probásemos suerte con una de entre cuatro posibilidades, debía haber una pista extra escondida en algún sitio.

Salto unas cuantas veces para observar el barco en su totalidad, cada tabla, cada sombra. No tengo prisa en tocar lo que no conozco. En un barco maldito, la paciencia no es cobardía. Es supervivencia. Cuando termino, vuelvo a los cofres.


Levanto la vista hacia la puerta de nuevo. "Aparéntemente cerrada..., sé que probablemente no sirva, pero... No se puede hacer nada", pienso mientras me acerco a ella. No veo las bisagras, así que la puerta se abre hacia dentro. Empujo con toda mi fuerza, no vaya a ser qué después de todo ya esté abierta.

BELICO


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RE: [Aventura T2 - Presente Absoluto] La Sombra del Mar - por Casca Belles - 07-02-2025, 01:01 AM

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