04-02-2025, 05:24 PM
Kisuke estaba sorprendido ante la resolución y la voluntad de Comilón, durante aquel tiempo ya había visto que el enorme marrano era una buena persona, y se notaba a leguas que había estado demasiado tiempo solo. No se había parado a pensarlo, pero durante todo aquel tiempo, mientras estaba en el barco y no de patrulla o entrenando, el gigantesco mink le había hecho mucha más compañía de la que estaba dispuesto a admitir. Fue entonces, cuando Zorak hizo una observación un tanto curiosa y que dejó sin palabras a Kisuke, diciendo que eran similares él y Comi.
-Don´t say blowjobs, Mary Jane. Que me tire pedos de resaca no me convierte en un cerdo, sólo soy de colón irritable... kuhahahaha.
Después de ese chascarrillo, Zorak preguntó por lo más evidente, la akuma no mi que el antiguo pescador se había comido el día que llegaron a Sabaody, mientras trataba de tocarlo sin haki y le atravesaba sin resistencia alguna tiñendo sus dedos de un color negro tizón. Kisuke le restó importancia a aquel hecho, no quería mostrar que su inseguridad le había llevado a comerse aquella fruta.
-Mientras perseguía a Panda chocaron unos comerciantes y se cayeron unas frutas entre las que estaba la fruta que me comí. Seguí un impulso instintivo y me comí la fruta, y ahora soy un hombre-hollín, ya que esta debe ser la fruta Susu susu no mi, del tipo logia.
No obstante, aún no era capaz de controlar su elemento a voluntad, y era un fastidio no poder hacer un uso práctico de aquella fruta, aunque esperaba no tardar mucho en hacerlo. No estaba seguro de si debía hablar con Zorak de su encuentro con la Gran Líder Kihira Takanami, porque suponía que si ella quería ver a Zorak, no habría nada que lo impidiese y se dejaría ver.
Después de felicitar a Comilón, y mandarle descansar, Zorak llegó a la parte más importante. Los Mushoku y Ashura. Como era de esperar, Zorak quería vengarse del pirata, puesto que él, que había crecido en los suburbios de East Ballywood, había mamado hasta la saciedad la ley del "ojo por ojo", nunca mejor dicho dadas las circunstancias. Pero parecía que Panda, había comentado que Kisuke quería hacerle pagar al temible pirata, y Zorak dejó el asunto en sus manos, dada la condición de espadachín del infame Ashura y del propio Kisuke. Aunque pidió un ojo como trofeo, esa parte macabra de Zorak no desaparecía del todo, al fin y al cabo.
-De todas maneras, no es sólo por lo que hizo contigo. Ese tipo tiene una ideología muy peligrosa y supone una amenaza para lo que busca el Ejército Revolucionario. Como espadachín debo hacer prevalecer mi camino de la espada sobre el suyo, pero también como revolucionario es mi deber proteger a la población tanto de su espada como de sus nocivas ideas.
Dicho esto, Zorak se quitó el Den den mushi negro de la muñeca y se lo lanzó a Kisuke que lo atrapó al vuelo y se lo puso en la otra muñeca, la derecha, puesto que en la izquierda llevaba el log pose. Quería saber si había habido algún progreso en la misión que les dijo hacía tanto Nilats. El antiguo pescador negó con la cabeza, apesadumbrado.
-Nada, no hay novedades, de momento. He escudriñado cada día los manglares próximos al barco, pero no me atrevía a alejarme demasiado, no fuese a pasar algo.
Kisuke creía que era el momento de hablarle a Zorak de Kihira.
-Por cierto, me encontré, o más bien ella me encontró, con una de los Grandes Líderes, Kihira Takanami, pero no caí en preguntarle sobre la misión, aunque quizá ella no estaba informada. Estuve con ella todo un día y consiguió hacerme despertar el kenbunshoku, aunque aún no soy capaz de utilizarlo bien.
Antes de seguir, hizo una pausa dando una calada más a su cigarro. No estaba seguro de si lo recordaría, pero era bueno que supiese lo que había descubierto él entrenando con Kihira.
-¿Recuerdas como la gorilona ponía sus brazos negros? Pues según Kihira eso es una forma más avanzada de la que conocemos del haki de armamento. Me dijo que estamos lejos aún de ese nivel, bueno, al menos yo, pero que debemos seguir practicando con el haki para poder lograrlo en el futuro.
No estaba seguro si había dado demasiada información a su compañero, por lo que, dicho esto guardó silencio, esperando a ver que decía Zorak o si Comilón se había enterado de algo de lo que habían hablado y quisiera aportar su propia experiencia en aquel tiempo con los revolucionarios.
-Don´t say blowjobs, Mary Jane. Que me tire pedos de resaca no me convierte en un cerdo, sólo soy de colón irritable... kuhahahaha.
Después de ese chascarrillo, Zorak preguntó por lo más evidente, la akuma no mi que el antiguo pescador se había comido el día que llegaron a Sabaody, mientras trataba de tocarlo sin haki y le atravesaba sin resistencia alguna tiñendo sus dedos de un color negro tizón. Kisuke le restó importancia a aquel hecho, no quería mostrar que su inseguridad le había llevado a comerse aquella fruta.
-Mientras perseguía a Panda chocaron unos comerciantes y se cayeron unas frutas entre las que estaba la fruta que me comí. Seguí un impulso instintivo y me comí la fruta, y ahora soy un hombre-hollín, ya que esta debe ser la fruta Susu susu no mi, del tipo logia.
No obstante, aún no era capaz de controlar su elemento a voluntad, y era un fastidio no poder hacer un uso práctico de aquella fruta, aunque esperaba no tardar mucho en hacerlo. No estaba seguro de si debía hablar con Zorak de su encuentro con la Gran Líder Kihira Takanami, porque suponía que si ella quería ver a Zorak, no habría nada que lo impidiese y se dejaría ver.
Después de felicitar a Comilón, y mandarle descansar, Zorak llegó a la parte más importante. Los Mushoku y Ashura. Como era de esperar, Zorak quería vengarse del pirata, puesto que él, que había crecido en los suburbios de East Ballywood, había mamado hasta la saciedad la ley del "ojo por ojo", nunca mejor dicho dadas las circunstancias. Pero parecía que Panda, había comentado que Kisuke quería hacerle pagar al temible pirata, y Zorak dejó el asunto en sus manos, dada la condición de espadachín del infame Ashura y del propio Kisuke. Aunque pidió un ojo como trofeo, esa parte macabra de Zorak no desaparecía del todo, al fin y al cabo.
-De todas maneras, no es sólo por lo que hizo contigo. Ese tipo tiene una ideología muy peligrosa y supone una amenaza para lo que busca el Ejército Revolucionario. Como espadachín debo hacer prevalecer mi camino de la espada sobre el suyo, pero también como revolucionario es mi deber proteger a la población tanto de su espada como de sus nocivas ideas.
Dicho esto, Zorak se quitó el Den den mushi negro de la muñeca y se lo lanzó a Kisuke que lo atrapó al vuelo y se lo puso en la otra muñeca, la derecha, puesto que en la izquierda llevaba el log pose. Quería saber si había habido algún progreso en la misión que les dijo hacía tanto Nilats. El antiguo pescador negó con la cabeza, apesadumbrado.
-Nada, no hay novedades, de momento. He escudriñado cada día los manglares próximos al barco, pero no me atrevía a alejarme demasiado, no fuese a pasar algo.
Kisuke creía que era el momento de hablarle a Zorak de Kihira.
-Por cierto, me encontré, o más bien ella me encontró, con una de los Grandes Líderes, Kihira Takanami, pero no caí en preguntarle sobre la misión, aunque quizá ella no estaba informada. Estuve con ella todo un día y consiguió hacerme despertar el kenbunshoku, aunque aún no soy capaz de utilizarlo bien.
Antes de seguir, hizo una pausa dando una calada más a su cigarro. No estaba seguro de si lo recordaría, pero era bueno que supiese lo que había descubierto él entrenando con Kihira.
-¿Recuerdas como la gorilona ponía sus brazos negros? Pues según Kihira eso es una forma más avanzada de la que conocemos del haki de armamento. Me dijo que estamos lejos aún de ese nivel, bueno, al menos yo, pero que debemos seguir practicando con el haki para poder lograrlo en el futuro.
No estaba seguro si había dado demasiada información a su compañero, por lo que, dicho esto guardó silencio, esperando a ver que decía Zorak o si Comilón se había enterado de algo de lo que habían hablado y quisiera aportar su propia experiencia en aquel tiempo con los revolucionarios.
