03-02-2025, 01:26 PM
Tras acabar con mi discurso sobre el honor y hablar al trío de la deuda autoimpuesta con Zorak por la herida que marcaba su rostro ahora y para siempre mantuve mi cabeza pegada al suelo, así como mis manos, y así me quedaría hasta escuchar una respuesta de parte del pelirrojo, que con dificultad consiguió llegar a la cubierta con la ayuda del corpulento Kisuke para comenzar a hablar en respuesta a mi juramento. Levanté la cabeza cuando me lo dijo, pero mantuve mi cuerpo curvado, quería mirarlo mientras hablaba pero no abandonaría mi posición de disculpa antes de saber que estaba excusado por mi pobre desempeño durante nuestro primer encuentro, pero él insistió en que yo no tenía culpa de nada, y, por ende, no tenía motivos para buscar su perdón, pues la herida la recibió defendiendo a un inocente que rogaba auxilio, eso no lo sabía, aunque juntando las piezas del puzzle tiene sentido, los piratas que le atacaron seguramente estaba atacando a ese civil inocente, y por intervenir fue que atacaron a Zorak. Fue tras esta explicación que llegó la respuesta a mi propuesta de unirme al trío revolucionario, no me detendrían si decidía unirme, pero querían estar seguros de que sabía a lo que me estaba comprometiendo. — Proteger al débil, sea cual sea el precio… — esas palabras retumbaron en mi corazón como el eco de un grito en una cueva, esa era la filosofía que Shupo me había enseñado, y esa era la voluntad que había heredado de él, de Cithria, de toda mi gente, si yo había vivido en su lugar tenía claro que mi vida sería un reflejo de sus voluntades, defendería a cualquiera que lo necesitase, poniendo mi vida en juego de ser necesario, porque eso es lo que diferencia a las personas de los guerreros.
Antes de que Zorak y Kisuke dieran media vuelta para encaminarse de nuevo al camarote del primero me alcé, con la mirada llena de pasión ardiente miré a ambos. — Acepto, oink. Poner mi vida al servicio del necesitado es lo que pensaba hacer desde que salí de mi isla, hacerlo con compañía solo hace que mejorar la perspectiva que tenía de cómo sería mi destino de ahora en adelante. Así que con gusto me uniré a vuestra causa. — y tras eso la invitación de Kisuke de unirme a la conversación, que seguiría en el camarote de, ahora mi mariscal, Zorak. Me asomé por la ventana tras recoger mi kimono y volver a ponermelo, atándolo para mantenerlo fijado a mi redondo cuerpo, y pude ver a Kisuke acomodando en la cama a Zorak, quien necesitaba más reposo aún a juzgar por su aspecto y su lenguaje corporal. — ¿Puedo hacer algo para ayudaros? Haré todo lo que esté en mis pezuñas para ayudar. — aunque no sabía qué podría hacer, no tenía ningún talento destacable más allá de mi fuerza y mi tamaño, pero gustosamente los pondría al servicio de mis nuevos compañeros.
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