01-02-2025, 08:57 PM
Y aquí estábamos de nuevo.
Muchas cosas habían pasado desde aquella fatídica noche en la que perseguimos a un pirata, quemamos una taberna, se nos escapó en las narices, y quedó más que claro que aún éramos unos novatos.
Pero por suerte sacamos lo más importante de aquella aventura: un equipo. Desde entonces habíamos seguido cogiendo trabajos, siempre juntos y aprendimos a entendernos y actuar como un grupo.
Eso había sido lo único bueno, ya que habíamos tenido que pagar a Rona la reparación de la taberna. No podía evitar pensar en eso al estar en estas mismas costas.
Pero esta vez, algo distinto nos había traído hasta aquí y eso era Casca. Después de varios trabajos juntos, había tocado separarse durante algún tiempo, yo tenía que volver para pagar a mis padres, y Pralder quería pasarse a ver como estaba su familia, Casca también parecía emocionado por tener alguna aventura por su cuenta.
Un Casca se fue y fue otro el que volvió, estaba apático, decaído, siempre en su mundo, al principio no le dimos importancia, ya teníamos alguna experiencia en que algunas aventuras nos salieran mal, pero siempre sacábamos el lado bueno de eso. Supongo que para Casca sacar el lado bueno no era tan fácil sin Pralder o sin mí cerca.
Además, el pajarillo, como solía llamarle Pralder cuando no estaba delante, no soltaba prenda, habíamos intentado hablar con él muchas veces, pero fuera lo que fuera que pasó se le clavó muy hondo, y no era tan fácil dejarlo salir. Fue entonces cuando recordé la vieja leyenda de este barco, seguramente el diario que obtuve en casa de mis padres fue un buen detonante.
Así que aquí estábamos, en una nueva aventura que esperábamos sirviera al menos para despejar la mente de Casca.
“y si ya dejara de fumar y durmiera un poco tampoco le vendría mal, quizás si Pralder le da un buen golpe en la cabeza…” Pensé mientras vi a Casca subir al barco con gran rapidez. El barco era imponente y mostraba signos de haber estado ahí varado durante mucho tiempo, sentía gran curiosidad por desvelar sus secretos y conocer el final de ese capitán loco.
-Keehkekeke… espero que tras esto consiga pasar página de lo que sea que le haya pasado o mínimo que nos cuente algo. ¿Te ahorro la mitad del camino de la escalera de cuerda? - dijo Pralder.
Yo le sonreí, siempre ayudaba a los demás de esa manera tan natural, me ahorró la mitad del camino y el resto pude subirlo con gran agilidad y soltura, como si mis piernas fueran ahora otro par de brazos… quizás debería hablar con mi equipo de ciertos cambios que había sufrido, pero ahora no era el momento, había cosas más importantes en las que pensar.
El aire había cambiado, en esa cubierta habían pasado cosas que a primera vista no se podían ni imaginar, era como si el frío te calara hasta los huesos en cada exhalación. Me dispuse a investigar un poco el área, a ver si encontraba algo interesante cuando todo el barco tembló, era un semigigante que se había subido de un salto, menos mal que la estructura era mucho más firme de lo que me había parecido en un primer momento.
Así fue como, con los tres en cubierta comenzó nuestra aventura.
Muchas cosas habían pasado desde aquella fatídica noche en la que perseguimos a un pirata, quemamos una taberna, se nos escapó en las narices, y quedó más que claro que aún éramos unos novatos.
Pero por suerte sacamos lo más importante de aquella aventura: un equipo. Desde entonces habíamos seguido cogiendo trabajos, siempre juntos y aprendimos a entendernos y actuar como un grupo.
Eso había sido lo único bueno, ya que habíamos tenido que pagar a Rona la reparación de la taberna. No podía evitar pensar en eso al estar en estas mismas costas.
Pero esta vez, algo distinto nos había traído hasta aquí y eso era Casca. Después de varios trabajos juntos, había tocado separarse durante algún tiempo, yo tenía que volver para pagar a mis padres, y Pralder quería pasarse a ver como estaba su familia, Casca también parecía emocionado por tener alguna aventura por su cuenta.
Un Casca se fue y fue otro el que volvió, estaba apático, decaído, siempre en su mundo, al principio no le dimos importancia, ya teníamos alguna experiencia en que algunas aventuras nos salieran mal, pero siempre sacábamos el lado bueno de eso. Supongo que para Casca sacar el lado bueno no era tan fácil sin Pralder o sin mí cerca.
Además, el pajarillo, como solía llamarle Pralder cuando no estaba delante, no soltaba prenda, habíamos intentado hablar con él muchas veces, pero fuera lo que fuera que pasó se le clavó muy hondo, y no era tan fácil dejarlo salir. Fue entonces cuando recordé la vieja leyenda de este barco, seguramente el diario que obtuve en casa de mis padres fue un buen detonante.
Así que aquí estábamos, en una nueva aventura que esperábamos sirviera al menos para despejar la mente de Casca.
“y si ya dejara de fumar y durmiera un poco tampoco le vendría mal, quizás si Pralder le da un buen golpe en la cabeza…” Pensé mientras vi a Casca subir al barco con gran rapidez. El barco era imponente y mostraba signos de haber estado ahí varado durante mucho tiempo, sentía gran curiosidad por desvelar sus secretos y conocer el final de ese capitán loco.
-Keehkekeke… espero que tras esto consiga pasar página de lo que sea que le haya pasado o mínimo que nos cuente algo. ¿Te ahorro la mitad del camino de la escalera de cuerda? - dijo Pralder.
Yo le sonreí, siempre ayudaba a los demás de esa manera tan natural, me ahorró la mitad del camino y el resto pude subirlo con gran agilidad y soltura, como si mis piernas fueran ahora otro par de brazos… quizás debería hablar con mi equipo de ciertos cambios que había sufrido, pero ahora no era el momento, había cosas más importantes en las que pensar.
El aire había cambiado, en esa cubierta habían pasado cosas que a primera vista no se podían ni imaginar, era como si el frío te calara hasta los huesos en cada exhalación. Me dispuse a investigar un poco el área, a ver si encontraba algo interesante cuando todo el barco tembló, era un semigigante que se había subido de un salto, menos mal que la estructura era mucho más firme de lo que me había parecido en un primer momento.
Así fue como, con los tres en cubierta comenzó nuestra aventura.
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