[Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón
#8
Mi entrenamiento no estaba dando sus frutos con la rapidez que creía, pero no por ello iba a abandonar a la primera de cambio. Por suerte, Triana tenía otros métodos para enseñarme. Ahora debía centrarme en mis emociones y en un recuerdo feliz para alcanzar la tranquilidad necesaria. -  Pues mira, sí. Eso suena algo más fácil y concreto - le respondí, recuperando algo de confianza. - Veamos... - empecé a pensar en todos los recuerdos que se podrían calificar como "felices". - Tal vez... En mi granja, con mi vaca Betty. 

Aquella vaca siempre fue una amiga fiel. A ella le confié todos mis secretos más profundos, como cuando aquella vez en la fiesta de la cosecha fui yo, y no una rata gigante, la que me se comió la calabaza ganadora. Su lealtad me conmovió cuando no soltó ni un mugido para delatarme. Pero volviendo a los recuerdos más felices, recordé la primera vez que la vi. Mi madre, con los brazos metidos hasta los codos, sacó a una criaturita pegajosa y torpe de las mismísimas entrañas de de nuestra vaca Wendy. Yo estuve ahí cuando dio sus primeros pasos y la vi crecer hasta llegar a su adultez. Eran tiempos felices en los que nuestra única preocupación era que no le pegara demasiado el sol en su aterciopelada piel.

Seguía manteniendo mis ojos cerrados y mi respiración era cada vez más espaciada y profunda. - ¿Dónde estará Betty ahora? - le dije de pronto a Triana. - ¿Sabías que se la llevó volando un huracán gigante? Era de grande como cinco graneros de alto, y no llegó al pueblo de milagro. Yo sobreviví escondida la madriguera de unos topos, alimentándome de la comida que ellos me daban. Tal vez hubiera algo de dramatización en la historia, pero sea como fuere, la vaca desapareció. No era un recuerdo feliz precisamente, así que todo esto no había servido de nada. - Uf, esto es más difícil de lo que parece -  me quejé quitándome el gorro para secarme el sudor de la frente como si hubiese hecho un esfuerzo sobrehumano. - Pero creo que ya lo estoy empezando a entender. Déjame intentarlo de nuevo - continué cerrando otra vez los ojos. Esta vez, intentaría otro recuerdo diferente.

Acabábamos de conseguir el Tango de la Sultana, y Yojimbo flotaba en la cubierta como un alma en pena hasta que nos llamó a todos a cubierta. Había recogido de la bodega unos gorritos y unos vasos para brindar junto con Aspros y Triana. Teníamos todavía todo un camino por delante, y aunque Aspros siguió su propio destino, después aparecieron Jimba, Tobias, Garnet, Sasha y Kenzo. Al pensar en esto, me quedaría en calma y completamente relajada.

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli



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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - por Jolyne Jones - 31-01-2025, 05:59 PM

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