30-01-2025, 12:11 AM
Triana no se terminaba de fiar de mí y de cómo usaría la habilidad que estaba a punto de enseñarme. Al parecer, para ella era algo que solo debía usarse en situaciones muy concretas y no para localizar a Jimba en el barco sin tener que mirar detrás de las puertas o entre las cajas de madera. - Por supuesto, Triana. ¿Por quién me tomas? Yo solo usaría este poder para el bien, que da la casualidad que es mi propio beneficio. Tú no te preocupes por eso - dije para intentar tranquilizarla. Era obvio que lo iba a usar para esas cosas, pero también me serviría para hacerme más fuerte en una pelea.
Siguiendo las indicaciones de Triana, cerré los ojos y me concentré en escuchar su voz, pero daba demasiado miedo como para poder relajarme con ella. - Seguro que se le ha quedado esa voz de tanto fumar puros - pensaba mientras me hablaba de que debía sentir a la gente entrando y saliendo o a los pájaros durmiendo. Aún manteniendo el silencio, fruncí el ceño para focalizarme en todas esas cosas que no podía ver ni oír. - A ver, pájaros... ¿Hay algún pájaro por ahí? No oigo nada, y ni hablemos de poder verlo. Triana está loca, seguro que ella tampoco puede hacerlo pero se está tirando el pisto. Recordé de pronto que debía mantener la mente en blanco, y en un intento de librarme de todos esos pensamientos, sacudí la cabeza de un lado a otro para volver a empezar.
- No me voy a desesperar todavía, acabamos de empezar el entrenamiento. Voy a probar con lo de expandir la fuerza invisible por el alrededor. Volví a quedarme lo más quieta posible y empecé por la parte de sentir mi cuerpo. Tenía las manos un poco frías y el banco era bastante más incómodo de lo que creía, pero pese a todos estos pensamientos, seguí centrada en liberar esa energía de mi interior. Respiré hondo un par de veces y, después de unos segundos, empecé a sentir una pequeña fuerza emergiendo. Era un calor que subía por mi pecho, como una especie de presión que quería vincularse con el exterior. - ¡Ya la siento Triana! Estoy a punto de conseguir algo - dije notando esa fuerza fluir cada vez con más intensidad. Todavía no era capaz de ver a la gente en las habitaciones o a los trabajadores de los astilleros hacer sus labores, pero sentía que esto era el comienzo de algo grande. Abrí un poco la boca para dejar brotar ese poder, y un sonido largo y vibrante salió de mi boca.
- Tú eres la experta, pero creo que solo eran gases - dije dándome un par de golpecitos en el pecho. - No pasa nada, voy a seguir intentándolo. Así voy bien, ¿no?
Siguiendo las indicaciones de Triana, cerré los ojos y me concentré en escuchar su voz, pero daba demasiado miedo como para poder relajarme con ella. - Seguro que se le ha quedado esa voz de tanto fumar puros - pensaba mientras me hablaba de que debía sentir a la gente entrando y saliendo o a los pájaros durmiendo. Aún manteniendo el silencio, fruncí el ceño para focalizarme en todas esas cosas que no podía ver ni oír. - A ver, pájaros... ¿Hay algún pájaro por ahí? No oigo nada, y ni hablemos de poder verlo. Triana está loca, seguro que ella tampoco puede hacerlo pero se está tirando el pisto. Recordé de pronto que debía mantener la mente en blanco, y en un intento de librarme de todos esos pensamientos, sacudí la cabeza de un lado a otro para volver a empezar.
- No me voy a desesperar todavía, acabamos de empezar el entrenamiento. Voy a probar con lo de expandir la fuerza invisible por el alrededor. Volví a quedarme lo más quieta posible y empecé por la parte de sentir mi cuerpo. Tenía las manos un poco frías y el banco era bastante más incómodo de lo que creía, pero pese a todos estos pensamientos, seguí centrada en liberar esa energía de mi interior. Respiré hondo un par de veces y, después de unos segundos, empecé a sentir una pequeña fuerza emergiendo. Era un calor que subía por mi pecho, como una especie de presión que quería vincularse con el exterior. - ¡Ya la siento Triana! Estoy a punto de conseguir algo - dije notando esa fuerza fluir cada vez con más intensidad. Todavía no era capaz de ver a la gente en las habitaciones o a los trabajadores de los astilleros hacer sus labores, pero sentía que esto era el comienzo de algo grande. Abrí un poco la boca para dejar brotar ese poder, y un sonido largo y vibrante salió de mi boca.
- Tú eres la experta, pero creo que solo eran gases - dije dándome un par de golpecitos en el pecho. - No pasa nada, voy a seguir intentándolo. Así voy bien, ¿no?
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