26-01-2025, 06:26 PM
La tormenta ha cesado. La situación que parecía estar abocada al fracaso más estrepitoso, ha podido arreglarse de forma casi milagrosa. Pero... ¿A qué precio? La humillación pública de la División ha contentado al pueblo y a duras penas habrán repercusiones negativas desde la institución. Sin embargo, se ha generado una fractura en el equipo. Una brecha que nos divide, causada por la diferencia de opiniones a la hora de aplicar la justicia y por la crudeza jerárquica que se destila.
Ahora todos partimos hacia la base, por fin. Hay más tensión y malestar en el ambiente. Se puede respirar. Pero al menos todo está siendo más formal y correcto. Durante el trayecto, todos están intentando asimilar a su manera lo que nos ha acontecido. Algunos de mejor forma que otros y con más o menos respeto. Yo, por ejemplo, me he comido tremendo moco de Karl al intentar "disculparme". Pero en el fondo me da igual. De esa mujer no espero nada, al contrario. Mejor que crea que formo parte de su bando, pero yo sé sus secretos. Sé el secreto de todos.
Mientras avanzamos, puedo ver las interacciones varias que suceden de un lado para el otro entre el resto de miembros. Desde Apolo con Karl, Karl con Ryze, Ryze con Apolo... Y Fuguwu, que anda un poco autista con su tierra natal y sus monólogos interminables. Estamos ya acostumbrados en la división. Yo sin embargo ando atento. Callado, mirando al suelo. Pero escuchando con recelo todo lo que sucede. Pensando. Analizando. Maquinando.
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Llegamos al cuartel de la Marina, con una anécdota más en la mochila, pero llegamos. -Yare yare daze... Por fin estamos aquí...- suspiro aliviado, mientras alzo la vista para ver la fachada del edificio. El movimiento de tropas es constante y todos tienen una labor específica. Son como hormigas perfectamente coordinadas en la labor de servir al capaz de turno que se resguarda en el interior. -Algún serviré al Gobierno Mundial de primera mano, sin jefes por encima. Sin ser una hormiga más del montón.- fantaseo mientras sonrío, cínico.
Pero el sueño se termina rápido. Karl nos requiere una última vez. Con un tono impropio de ella aunque un vocabulario muy acorde, se disculpa personalmente por el contratiempo y luego nos deja libres para reorganizarnos hasta nuevo aviso. Es momento de prepararse y para reabastecerse. Descansar, comer, entrenar un poco... Yo prefiero hacerlo, pero aprovechando la situación y la compañía. Toca socializar un poco más con la División. Aprender. Introducirme. Jugar mis cartas.
Con un tono amable y con un rostro amistoso, me acerco a Fuguwu, sabiendo que él no me fallaría. -Ey tío. Ahora que estamos libres, ¿qué tal si me acompañas a practicar unas cosas?- y entonces apuesto al caballo ganador. -De paso podemos buscar algo de comer y me cuentas un poco más de tu Tierra Natal, que sonaba interesante, jajajaja.- río, buscando la complicidad y su afirmación. Luego busco a Apolo, mi interés real. -Apolo, tío, vente con nosotros.- digo cerca de Fuguwu, buscando simbolizar compañerismo. -Vamos a tomar algo los novatos y a prepararnos juntos, ¿Te apuntas?- ahora ya es decisión suya, pero antes de que pudiera decir nada, me adelanto por si puedo llegar a convencerlo del todo. -Esto es un poco soso sin tu gracias natural, y siempre podemos echar una pachanga en nuestro rato libre, ¿No? Vamos, vente con nosotros.- le hago un gesto con la mano, para que se apuntara.
Cada quien haría lo necesario hasta nuevo aviso. Yo tengo que prepararme de todas todas por si la situación requiere el 200% de mi. Pero mejor acompañado que solo. Y mejor haciando poco a poco aliados que dejando que la corrupción los atrape uno por uno. Tal vez, si se animaban, podría hablar con ellos de lo sucedido en privado y con sutileza. O tal vez pasan de mi, se les hace raro mi actitud y me voy solo.
Ahora todos partimos hacia la base, por fin. Hay más tensión y malestar en el ambiente. Se puede respirar. Pero al menos todo está siendo más formal y correcto. Durante el trayecto, todos están intentando asimilar a su manera lo que nos ha acontecido. Algunos de mejor forma que otros y con más o menos respeto. Yo, por ejemplo, me he comido tremendo moco de Karl al intentar "disculparme". Pero en el fondo me da igual. De esa mujer no espero nada, al contrario. Mejor que crea que formo parte de su bando, pero yo sé sus secretos. Sé el secreto de todos.
Mientras avanzamos, puedo ver las interacciones varias que suceden de un lado para el otro entre el resto de miembros. Desde Apolo con Karl, Karl con Ryze, Ryze con Apolo... Y Fuguwu, que anda un poco autista con su tierra natal y sus monólogos interminables. Estamos ya acostumbrados en la división. Yo sin embargo ando atento. Callado, mirando al suelo. Pero escuchando con recelo todo lo que sucede. Pensando. Analizando. Maquinando.
Pensamientos de James Brando durante el viaje
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Pero el sueño se termina rápido. Karl nos requiere una última vez. Con un tono impropio de ella aunque un vocabulario muy acorde, se disculpa personalmente por el contratiempo y luego nos deja libres para reorganizarnos hasta nuevo aviso. Es momento de prepararse y para reabastecerse. Descansar, comer, entrenar un poco... Yo prefiero hacerlo, pero aprovechando la situación y la compañía. Toca socializar un poco más con la División. Aprender. Introducirme. Jugar mis cartas.
Con un tono amable y con un rostro amistoso, me acerco a Fuguwu, sabiendo que él no me fallaría. -Ey tío. Ahora que estamos libres, ¿qué tal si me acompañas a practicar unas cosas?- y entonces apuesto al caballo ganador. -De paso podemos buscar algo de comer y me cuentas un poco más de tu Tierra Natal, que sonaba interesante, jajajaja.- río, buscando la complicidad y su afirmación. Luego busco a Apolo, mi interés real. -Apolo, tío, vente con nosotros.- digo cerca de Fuguwu, buscando simbolizar compañerismo. -Vamos a tomar algo los novatos y a prepararnos juntos, ¿Te apuntas?- ahora ya es decisión suya, pero antes de que pudiera decir nada, me adelanto por si puedo llegar a convencerlo del todo. -Esto es un poco soso sin tu gracias natural, y siempre podemos echar una pachanga en nuestro rato libre, ¿No? Vamos, vente con nosotros.- le hago un gesto con la mano, para que se apuntara.
Cada quien haría lo necesario hasta nuevo aviso. Yo tengo que prepararme de todas todas por si la situación requiere el 200% de mi. Pero mejor acompañado que solo. Y mejor haciando poco a poco aliados que dejando que la corrupción los atrape uno por uno. Tal vez, si se animaban, podría hablar con ellos de lo sucedido en privado y con sutileza. O tal vez pasan de mi, se les hace raro mi actitud y me voy solo.
-Como sea... En justicia soy todo un león. Así que...-
Preparaos
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