25-01-2025, 05:13 PM
Sasha se había despertado feliz y radiante porque por fin habían podido dejar la maldita isla toxica y oscura, una parte de ella no entendía el motivo de dejar el Frog Guild, pero ese sería un tema del cual hablaría con los demás en otro momento. Lo importante en ese momento era que habían dejado la isla y que se dirigían al archipiélago de Sabaody. Tenía ganas de pisar un lugar nuevo porque eso significaba nuevas aventuras para todos, además que tal vez así se encontraban con Yojimbo, porque el lunarian había decidido marcharse dejando una especie de dibujo raro. La semioni no le dio mucha importancia, si Triana y Jolyne estaban tranquilas el resto debían estarlo también. Con ese pensamiento la joven salió de la ducha, su cabello rubio húmedo dejaba caer grandes gotas por todo el baño. Lo limpio de forma rápida mientras se pasaba una toalla por el pelo para sacarlo mínimamente, después de un día de entrenamiento la ducha le venía de lujo. La rubia se miró al espejo, se notaba mucho su entrenamiento por lo fuerte que se estaba poniendo, pero dos puntitos en su abdomen le llamaron la atención haciendo que inflara los mofletes. — Puto mono de los cojones — se quejó en voz baja mientras pasaba la mano derecha por las dos pequeñas cicatrices que tenía. Si hubiese sido un gigante le habrían quedado cicatrices que molasen como las que tenía Triana, pero esas al ser de tamaño humano daban vergüenza ajena. Tenía que pensar en hacer algo con aquello para no quedar mal si se daba el caso de que enseñara tripa, no pudo evitar chasquear mal la lengua mientras se subía sus pantalones largos azules oscuros con brillantes constelaciones junto a una camiseta básica de color blanco de manga corta. Ya había entrenado lo suficiente así que se podía permitir ir como si estuviera en su casa, no le quedaba otra habiendo dejado su antiguo barco atrás.
La adolescente levantó de nuevo la camiseta para ver su abdomen. — aaarrghh… Puto mono — volvió a quejarse. Era su segunda cicatriz desde que había empezado el viaje y daba pena, la primera por lo menos guardaba un bonito recuerdo: su intento de piercing con Garnet y Tobías. De repente Sasha abrió los ojos con una gran sonrisa en su cara, ahora tenían a Triana y ella podía hacerle el agujero de forma segura – no como con Garnet – y ponerle dos piercings sin tener que ir corriendo a urgencias porque se desangraba – no como con Garnet – así por fin tendría su tan ansiada perforación y encima se taparía esas dos marcas. Con felicidad fue hacia el camarote de Triana, pero la fuerte voz de Garnet llamó su atención ¿Por qué se le escuchaba al músico en el camarote de la doctora? La semioni frunció el ceño, el skypiean era muy capaz de estar molestándole. Así que antes decidió pasar por la cocina, el último lugar donde había dejado su querido Stardust. Con determinación fue hasta el camarote de Triana y abrió la puerta de un golpe viendo al cocinero en la cama de la mujer y le gritó mirándolo con el ceño fruncido. — ¡¿Ya estás molestando a Triana?! No sabes estar quieto, no me puedo duchar tranquila sin que la líes parda — se quejó apuntando con su kanabo a Garnet, procurando no hacer ningún destrozo al camarote porque era de Triana y eso se respetaba. Su pelo seguía ligeramente húmedo y suelto, además que se había olvidado completamente que tenía encima de sus hombros – y alrededor del cuello – la toalla azul con la que se había secado un poco el pelo momentos antes.
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