21-01-2025, 08:43 PM
Tras un buen rato estudiando, su mente empezó a divagar. Llevaba más de cinco horas seguidas, o prácticamente seguidas si tenemos en cuenta el breve descanso que se tomó, por lo que su atención había disminuido considerablemente en los últimos minutos, y, como no podía ser de otra manera, su mente empezó a ser asaltada por pensamientos sobre su nivel de poder y fuerza. Su cerebro se agarraba a cualquier cosa para establecer una relación entre la navegación y su falta de habilidades, como por ejemplo, si el haki de visión sería útil en la navegación, y como había fracasado en su día en Báltigo a la hora de aprender aquel arte que aún se le escapaba y no era capaz de utilizar.
"Mierda, mi cabeza no es capaz de mantenerse focalizada ya."
Con lo que se dejó arrastrar por aquellos pensamientos pesimistas y agoreros que no paraban de indicarle su falta de poder. Cierto era que aquellos dos cazarrecompensas tenían un nivel monstruosamente alto, por lo que no era muy reprochable su falta de capacidad en aquel punto, actúo como pudo y simplemente la diferencia de poder hizo el resto, lo que no quitaba que se odiase por ser débil, por lo que debería de incrementar su poder tanto de combate como espadachín como su haki, por no mencionar conseguir de una maldita vez despertar el kenbunshoku.
"El problema no es tanto aquella paliza que nos dieron, simplemente eran más fuertes que nosotros, no hay más."
El verdadero problema había aparecido en el combate contra aquella marine gorilona. No sentía que fuese muy inferior a aquella mujer en cuanto a poder, que seguramente si, fue el hecho de que quedó inservible para el combate en un suspiro y para no ser una carga, el propio compañero al que había ido a rescatar, le pidió que buscase a unos marines que se habían escabullido. Sentirse tan inútil en plena batalla le había hecho mucha mella al mental de Kisuke, y, para empeorar aún más la situación, había tardado horrores en encontrar a aquellos mocosos y tardó tanto en cumplir su cometido, que sus compañeros acabaron antes con la mujer-gorila de que el pudiese hallar a aquellos jóvenes marines.
"No puedo estar eternamente refugiado en los libros, tengo que mejorar, si quiero recuperar a Yamigiri, si quiero derrotar a ese cazarrecompensas. Lo único que estoy haciendo es huir."
Por fin se hacía consciente de que no podía seguir así, que si quería transitar el camino de la espada y convertirse en el mejor espadachín del mundo, tenía que asumir sus errores y mirar hacia adelante. Sacudirse el polvo de los pantalones, agarrar sus katanas y volver a entrenar, todos los días, una y otra vez, así como practicar su concentración y dominio del haki para que, llegado el momento que Panda pudiese enseñarle el haki de visión, estar listo.
"Mañana mismo vuelvo a la rutina de entrenamiento."
Con esa nueva claridad en su mente, se sentó de nuevo en la mesa para seguir estudiando sobre navegación, climatología y barcos, aquello que le llevaría a ser el mejor navegante y timonel posible para llevar a buen puerto a sus compañeros.
"Mierda, mi cabeza no es capaz de mantenerse focalizada ya."
Con lo que se dejó arrastrar por aquellos pensamientos pesimistas y agoreros que no paraban de indicarle su falta de poder. Cierto era que aquellos dos cazarrecompensas tenían un nivel monstruosamente alto, por lo que no era muy reprochable su falta de capacidad en aquel punto, actúo como pudo y simplemente la diferencia de poder hizo el resto, lo que no quitaba que se odiase por ser débil, por lo que debería de incrementar su poder tanto de combate como espadachín como su haki, por no mencionar conseguir de una maldita vez despertar el kenbunshoku.
"El problema no es tanto aquella paliza que nos dieron, simplemente eran más fuertes que nosotros, no hay más."
El verdadero problema había aparecido en el combate contra aquella marine gorilona. No sentía que fuese muy inferior a aquella mujer en cuanto a poder, que seguramente si, fue el hecho de que quedó inservible para el combate en un suspiro y para no ser una carga, el propio compañero al que había ido a rescatar, le pidió que buscase a unos marines que se habían escabullido. Sentirse tan inútil en plena batalla le había hecho mucha mella al mental de Kisuke, y, para empeorar aún más la situación, había tardado horrores en encontrar a aquellos mocosos y tardó tanto en cumplir su cometido, que sus compañeros acabaron antes con la mujer-gorila de que el pudiese hallar a aquellos jóvenes marines.
"No puedo estar eternamente refugiado en los libros, tengo que mejorar, si quiero recuperar a Yamigiri, si quiero derrotar a ese cazarrecompensas. Lo único que estoy haciendo es huir."
Por fin se hacía consciente de que no podía seguir así, que si quería transitar el camino de la espada y convertirse en el mejor espadachín del mundo, tenía que asumir sus errores y mirar hacia adelante. Sacudirse el polvo de los pantalones, agarrar sus katanas y volver a entrenar, todos los días, una y otra vez, así como practicar su concentración y dominio del haki para que, llegado el momento que Panda pudiese enseñarle el haki de visión, estar listo.
"Mañana mismo vuelvo a la rutina de entrenamiento."
Con esa nueva claridad en su mente, se sentó de nuevo en la mesa para seguir estudiando sobre navegación, climatología y barcos, aquello que le llevaría a ser el mejor navegante y timonel posible para llevar a buen puerto a sus compañeros.
