10-08-2023, 12:41 PM
(Última modificación: 10-08-2023, 12:41 PM por Derya Tyhr.)
Los baños matutinos eran uno de esos placeres de la vida para Derya. Su rutina siempre lo incluía, y en aquella ocasión no era diferente. Las aguas cercanas a la aldea eran taimadas, nunca aparecían peces demasiado grandes ni agresivos, solo sardinitas nadando en grandes bancos. Qué paz. Era casi como meditar, como alcanzar un estado zen que paraba el tiempo, podía dejar la mente en blanco y sentirse como un granito de arena dentro de un mar infinito. El caso es que además había aprovechado para desayunar, nadó un poco más profundo, donde encontró un campo de algas y con sus afilados dientes arrancó el tallo de unas pocas, las masticó tranquilamente y se las comió. Estaban mejor cuando se asaban con un poco de sal, pero al natural tampoco estaban nada mal.
Después del remojón, salió a la superficie y empezó a caminar hacia el interior de la isla, haciéndose camino entre las rocas, pues no se trataba de una playa como tal, cosa que también le ofrecía privacidad. Se sacudió el cuerpo como si de un animal mojado se tratase, para quitarse el exceso de agua, y se colocó una camiseta por encima y unos pantalones que enseguida se humedecieron a causa del bikini mojado. Se estrujó el pelo con fuerza, ahora mismo estaba suave y sorprendentemente liso, sin embargo, cuando se secase pasaría a su forma ondulada de siempre. Los mechones rubios le caían por los hombros y le rozaban la aleta a medida que avanzaba hacia el pueblo. Esto muchas veces le hacía cosquillas, así que prefería hacerse una coleta. "Ya va siendo hora de cortármelo", pensó mientras se lo estrujaba todavía entre los dedos, sacando todas las gotas que podía.
Llegó a la plaza central de villa Foosha. Llevaba allí hospedándose unos pocos días, así que la gente ya estaba -más o menos- acostumbrada a la presencia de la gyojin. No era la primera vez que uno de su raza pasaba por allí -cosa que no dejaban de recordarle, en plan "pues por aquí vino Fulanito, era un pez como tú, ¿seguro que no lo conoces?" y Derya pensando "no señor, ¡no conozco a cada uno de los gyojins del mundo solo por ser una de ellos!"- pero aún así, siempre era sorprendente y llamativo. Saludó a un par de habitantes con la mano y luego se acercó a un local donde preguntó desde la puerta. - ¡Buenos días! ¿Tienes algún huequito para mí? - Se trataba de una peluquería. El centro de la plaza estaba tan vivo en parte, porque tenía de todo en el mismo sitio. - ¡Hola, Derya! Mmmm, ahora mismo no, pero si te pasas en un par de horas te hago un hueco. - Le respondió la señora que se encontraba aplicando un tinte a otra señora aún más mayor. - Genial, ¡muchas gracias! Luego me paso. - Concluyó la gyojin, se despidió de la mujer y volvió a la parte central. "¿Y yo qué hago durante dos horas?" se preguntó para sus adentros. "Daré una vuelta" y empezó a caminar, parándose en los diferentes locales y puestos, ojeando y curioseando hasta que algo le llamase lo suficiente la atención para entretenerse.
