11-01-2025, 02:20 AM
8:00 a.m. Día 15 de invierno, año 14
Sala de navegación del Saint Fermín.
Sala de navegación del Saint Fermín.
Kisuke se despertó como todas las mañanas con los primeros rayos de sol que entraban por la ventana de su camarote. Hacía mucho tiempo que no descansaba en condiciones y las habituales ojeras que tenía en su rostro, se habían acrecentado desde el encuentro con aquellos tipos que los habían aplastado como mosquitos. Llevaban mucho tiempo entrenando y atascados en aquel lugar, puesto que no podían moverse de allí sin un log pose, y, además, no tenían noticias de donde podría estar su compañero Zorak ni si seguía vivo siquiera. El antiguo pescador estaba bastante decaído y ya ni el entrenamiento físico le hacía distraerse, ya que le recordaba una y otra vez lo fácil que habían podido reducirlos, por no decir matarlos, aquellos cazarrecompensas.
"Bueno, otro día más en esta isla de mierda."
Kisuke se levantó de la cama y fue a darse un baño en el agua del mar, que al ser invierno aún estaba bien fresca y podría ayudarle a despejarse. Tras eso, subió a la cocina del barco de nuevo y comió un frugal desayuno. Ni siquiera tenía apetito para comer como solía hacer, lo cual era bastante preocupante dado que él era un tipo con un buen apetito. Mientras terminaba de beberse su café, miró de soslayo las katanas, tanto a Mangetsu como a Sode no shirayuki, y recordó que no tenía su legado con él. Había perdido a Yamigiri porque aquel espadachín de pelo blanco se la había robado, y aquello le dolía tanto casi como no saber nada de su compañero Zorak, no en vano, era parte de él, la consideraba como un fragmento de su alma y que siempre le había respondido, y el antiguo pescador sentía que le había fallado. Quizá ese era otro de los motivos por el cual el entrenamiento físico y de esgrima no le llenaba ni le distraía; le recordaba demasiado lo que había perdido, por lo que, desde hacía unos días, se había centrado absolutamente en el estudio de la navegación, ya que el ejercicio intelectual y mental al menos, le hacía huír de pensamientos peregrinos e intrusivos que lo acosaban desde aquel desafortunado encuentro en el bosque.
"Parece que hoy seguiré con la lectura y el estudio... quien me ha visto y quien me ve...kuhahahaha.
Con una sonrisa triste se levantó y se fue a cubierta encendiéndose un cigarro mientras disfrutaba del fresco viento de invierno mañanero. Aquel viento frío le ayudaba a aclarar su mente, que últimamente estaba muy enturbiada, lo que había afectado también en parte a su entrenamiento en solitario para dominar y mejorar en su uso del busoshoku haki, pero no se sentía con fuerzas ni ganas de pedirle a Don Bambú que le enseñase el kenbunshoku. No se sentía con la tranquilidad mental que requería algo tan complejo como eso, y, al menos, la lectura sobre navegación lo mantenía entretenido y le permitiría mejorar sus habilidades a la hora de llevar el barco en las peligrosas aguas del Grand Line.
Tras unos minutos más allí, se metió en la sala de navegación y cartografía, aunque él no tenía ni idea de mapas, solo lo más básico y se acercó al estante de libros donde había varios títulos referentes a la navegación. Tomó un par de ellos y se sentó a la mesa dispuesto, un día más a enfrascarse en la lectura de técnicas de navegación, manejo de barcos, patrones climáticos y corrientes marinas.
"Bueno, otro día más en esta isla de mierda."
Kisuke se levantó de la cama y fue a darse un baño en el agua del mar, que al ser invierno aún estaba bien fresca y podría ayudarle a despejarse. Tras eso, subió a la cocina del barco de nuevo y comió un frugal desayuno. Ni siquiera tenía apetito para comer como solía hacer, lo cual era bastante preocupante dado que él era un tipo con un buen apetito. Mientras terminaba de beberse su café, miró de soslayo las katanas, tanto a Mangetsu como a Sode no shirayuki, y recordó que no tenía su legado con él. Había perdido a Yamigiri porque aquel espadachín de pelo blanco se la había robado, y aquello le dolía tanto casi como no saber nada de su compañero Zorak, no en vano, era parte de él, la consideraba como un fragmento de su alma y que siempre le había respondido, y el antiguo pescador sentía que le había fallado. Quizá ese era otro de los motivos por el cual el entrenamiento físico y de esgrima no le llenaba ni le distraía; le recordaba demasiado lo que había perdido, por lo que, desde hacía unos días, se había centrado absolutamente en el estudio de la navegación, ya que el ejercicio intelectual y mental al menos, le hacía huír de pensamientos peregrinos e intrusivos que lo acosaban desde aquel desafortunado encuentro en el bosque.
"Parece que hoy seguiré con la lectura y el estudio... quien me ha visto y quien me ve...kuhahahaha.
Con una sonrisa triste se levantó y se fue a cubierta encendiéndose un cigarro mientras disfrutaba del fresco viento de invierno mañanero. Aquel viento frío le ayudaba a aclarar su mente, que últimamente estaba muy enturbiada, lo que había afectado también en parte a su entrenamiento en solitario para dominar y mejorar en su uso del busoshoku haki, pero no se sentía con fuerzas ni ganas de pedirle a Don Bambú que le enseñase el kenbunshoku. No se sentía con la tranquilidad mental que requería algo tan complejo como eso, y, al menos, la lectura sobre navegación lo mantenía entretenido y le permitiría mejorar sus habilidades a la hora de llevar el barco en las peligrosas aguas del Grand Line.
Tras unos minutos más allí, se metió en la sala de navegación y cartografía, aunque él no tenía ni idea de mapas, solo lo más básico y se acercó al estante de libros donde había varios títulos referentes a la navegación. Tomó un par de ellos y se sentó a la mesa dispuesto, un día más a enfrascarse en la lectura de técnicas de navegación, manejo de barcos, patrones climáticos y corrientes marinas.
