[Presente absoluto] Escapando en un barco que no es nuestro
#14
Según salía de la estancia, Khruner apareció de entre las sombras y se disculpó por haberse perdido. Ignoraba que se hubiera perdido, pero lo importante es que él estaba ahí con él ahora y había recibido el mensaje de que le tocaba pelear. Lo que aconteció dentro no lo vio, pues decidió sacar un cigarrillo y encendérselo mientras la alarma pitaba a todo volumen y su amigo repartía golpes a diestro y siniestro. Aspiró el humo del tabaco con parsimonia, porque sabía que su trabajo allí estaba hecho y que pronto escaparían bajo tierra indetectados. Cuando se dio la vuelta para avisar a Khruner de que era hora de irse, éste agarró la mano de Don Bambú con fuerza y prácticamente le llevó con él en su salto hacia el exterior. Contrariado porque se le había caído el cigarrillo en el proceso, el panda tuvo que protestar. —¡Oye, este no era el plan! —Se quejó, pero ya era demasiado tarde. Con la alarma pitando a sus espaldas, ambos osos empezaron a correr hacia el puerto a toda velocidad. Justo delante de ellos había un muro que impedía el paso de los civiles si los marines no lo deseaban, pero el muro tenía una altura de cinco metros, lo cual no era suficiente para contener a los minks dentro de aquella fortaleza. Sin decir nada, porque sabía que Khruner era capaz de saltar más alto que él, Don Bambú corrió hacia la muralla y de un salto la rebasó con relativa facilidad, apoyando en medio del salto ambas manos en la planicie superior del muro e impulsándose para llegar más lejos. Al llegar al otro lado, cayó rodando al suelo y se puso de pie inmediatamente, continuando el camino corriendo sin mirar atrás más que un par de veces para corroborar que su compañero oso seguía con él en aquella carrera. —¡Vamos por aquí! —Le alentó para que pudiera seguir su voz entre la lluvia torrencial y la oscuridad, sabía que tendía a perderse.
 
Según se acercaban al puerto, Don Bambú pudo entrever entre la oscuridad numerosos destellos que rápidamente se convirtieron en fuegos de colores. Pudo reconocer el sonido de los fuegos artificiales a través de la intensidad de la lluvia. ¿Era tal vez una señal? Pero aquel sonido de petardos no era el único que se escuchaba. Según se acercaban al puerto, más destellos aparecían, pero a su sonido explosivo no lo sucedían luces de colores, sino el silencio. Supo entonces que los marines estaban abriendo fuego, pero no era posible que fuera contra sus compañeros, porque los destellos venían desde sitios muy dispares. Estaban matando civiles. La sangre empezó a hervirle ante tal pensamiento y despertó en él una furia que la lluvia era incapaz de sofocar.
 
Ambos osos llegaron al puerto extraordinariamente rápido. Esto se debía a que ya no iban bajo tierra con la velocidad limitada de Don Bambú para hacer túneles y empujar tierra y porque habían estado descendiendo en pendiente de camino al puerto. Don Bambú se encaminó hacia el lugar donde estaba el barco más próximo a los fuegos artificiales de antes y de camino se encontró con dos humanos con lanzas y escudos que estaban flanqueando a un hombre de mediada edad. —¡BASTA! —El panda saltó sobre ellos y le propinó a cada uno, en la cabeza, un puñetazo en vertical descendente con todas sus fuerzas. Les había pillado por sorpresa, eso jugó mucho a su favor. —Vamos al barco. —Le dijo al civil e inmediatamente reanudó la marcha hacia el barco, ya estaba a menos de diez metros.
 
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RE: [Presente absoluto] Escapando en un barco que no es nuestro - por Max D. Bambú - 11-09-2023, 09:54 PM

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