08-01-2025, 06:57 PM
Como si me hubiese leído la mente, Garnet adivinó que se me estaba pasando por la cabeza mientras intentaba, meditar y concentrarme. Tal vez a él le hubiese pasado lo mismo, o lo hubiese visto con Tobías o Sasha mientras les entrenaba. Asentí con la cabeza sin decir nada más para que supiese que había dado en el clavo. Ahora que lo pensaba, no parecía tan poco común. Debía ser habitual en este tipo de entrenamientos, un despiste como aquel. Esperar y esperar, intentar buscar algo que no sabes lo que es, podría desesperar a casi cualquiera. Tal vez incluso lo hubiese podido notar con ese poder extraño del que hablaba. ¿Con ese haki se podría leer la mente? Esperaba que no.
Mientras divagaba sobre por qué podría haberme distraído e intentaba pensar una nueva forma de explicármelo se puso en pie para acercarse a mí. Me quedé mirándole prestándole toda la atención que me era posible. Quería quedarme con todas sus palabras, cualquiera podía darme la clave. Lo que no esperaba era que me pidiese que pensase en mi momento más feliz. ¿Qué era esto ahora? ¿Un cuento infantil sobre hadas? -¡Pero...! -me cagué antes de continuar quejándome y respiré un par de veces. Garnet lo estaba dando todo y ofreciendo sus mejores consejos, lo menos que podía hacer era aceptarlos e intentar hacerle caso. Y más ahora que no parecía estar diciendo ninguna tontería. Era extraño, pero tal vez esa cosa funcionase. Si más miembros de la banda lo habían conseguido, yo no pensaba ser menos.
-De acuerdo -dije a regañadientes sin ofrecer demasiada resistencia. Él se volvió a lijar un poco más de mí y yo cerré los ojos para intentar seguir sus instrucciones. Me quedé un rato pensando en algún momento feliz de mi vida. Suponía que había tenido varios, pero ninguno especialmente relevante o que destacase por ser extremadamente feliz. Al menos ahora mismo no lo recordaba. En ese momento pensé en Yamamura, en cuando nos encontramos por primera vez. Desde luego, aquel no era un recuerdo feliz. Estaba extremadamente furiosa, pero después recordé las palabras que dijo que me hicieron unirme a él. El muy bobo quería ser el rey de los piratas y no le importaba gritarlo a los cuatro vientos delante de quien fuese. Eso me llevó a pensar en cuándo nos fuimos encontrando a Peixe, Joline y a Aspros. Y, como no, con nuestros nuevos compañeros. No era un solo momento, pero el conjunto sí me hacía sentir feliz. Al principio no pude dejar la mente en blanco, todos los recuerdos me vinieron de golpe, pero luego me quedé tan solo con la sensación de felicidad. No pensaban nada más, solo sentía.
Tal vez fuese a eso a lo que Garnet quería referirse. No estaba segura, aunque no me importaba. Estaba tranquila, así que decidí permanecer en ese estado. Poco a poco, comencé a sentir algo más dentro de mí. Tal vez estaba equivocada, pero me daba la impresión de que ese algo estaba oculto en mi interior, en un lugar que ya me resultaba familiar. No terminaba de dar el paso, tan solo sentía el potencial, que podría ser capaz de sentir algo más. ¿Garnet se habría dado cuenta de ello o seguiría siendo mi imaginación?
Mientras divagaba sobre por qué podría haberme distraído e intentaba pensar una nueva forma de explicármelo se puso en pie para acercarse a mí. Me quedé mirándole prestándole toda la atención que me era posible. Quería quedarme con todas sus palabras, cualquiera podía darme la clave. Lo que no esperaba era que me pidiese que pensase en mi momento más feliz. ¿Qué era esto ahora? ¿Un cuento infantil sobre hadas? -¡Pero...! -me cagué antes de continuar quejándome y respiré un par de veces. Garnet lo estaba dando todo y ofreciendo sus mejores consejos, lo menos que podía hacer era aceptarlos e intentar hacerle caso. Y más ahora que no parecía estar diciendo ninguna tontería. Era extraño, pero tal vez esa cosa funcionase. Si más miembros de la banda lo habían conseguido, yo no pensaba ser menos.
-De acuerdo -dije a regañadientes sin ofrecer demasiada resistencia. Él se volvió a lijar un poco más de mí y yo cerré los ojos para intentar seguir sus instrucciones. Me quedé un rato pensando en algún momento feliz de mi vida. Suponía que había tenido varios, pero ninguno especialmente relevante o que destacase por ser extremadamente feliz. Al menos ahora mismo no lo recordaba. En ese momento pensé en Yamamura, en cuando nos encontramos por primera vez. Desde luego, aquel no era un recuerdo feliz. Estaba extremadamente furiosa, pero después recordé las palabras que dijo que me hicieron unirme a él. El muy bobo quería ser el rey de los piratas y no le importaba gritarlo a los cuatro vientos delante de quien fuese. Eso me llevó a pensar en cuándo nos fuimos encontrando a Peixe, Joline y a Aspros. Y, como no, con nuestros nuevos compañeros. No era un solo momento, pero el conjunto sí me hacía sentir feliz. Al principio no pude dejar la mente en blanco, todos los recuerdos me vinieron de golpe, pero luego me quedé tan solo con la sensación de felicidad. No pensaban nada más, solo sentía.
Tal vez fuese a eso a lo que Garnet quería referirse. No estaba segura, aunque no me importaba. Estaba tranquila, así que decidí permanecer en ese estado. Poco a poco, comencé a sentir algo más dentro de mí. Tal vez estaba equivocada, pero me daba la impresión de que ese algo estaba oculto en mi interior, en un lugar que ya me resultaba familiar. No terminaba de dar el paso, tan solo sentía el potencial, que podría ser capaz de sentir algo más. ¿Garnet se habría dado cuenta de ello o seguiría siendo mi imaginación?
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