30-12-2024, 09:39 PM
Los golpes van cayendo uno tras otro. El entrenamiento se alarga un par de horas más. Horas largas e intensas llenas de golpes y de intentos de ejecución del Stand. Cada uno con lo suyo, a su ritmo y con su estilo. Pero apoyándonos, en el mismo barco, en el mismo nivel, con el mismo objetivo. Karl nos observa a todos, controla nuestros movimientos y perfecciona nuestra técnica. Todos estamos jodidamente cansados, pero no cedemos en ningún segundo. Estamos muy dentro del entrenamiento.
Cuando las fuerzas ya empiezan a flaquear, la Comodoro invita a Apolo y a Fuguwu a marcharse. Yo freno por un segundo, pero al ver que la ausencia de mi nombre ha sido más que intencional, sigo entrenando. Lanzo un par de golpes rápidos más antes de que Karl me interrumpa. Esta pretende que, por llegar tarde, es momento de "castigarme". Con todo su papo, me ordena dar un seguido de vueltas doblando el centenar, y encima expulsando Stand a saco. Por un segundo tengo la intención de reprochar, de mirarle con mala cara y mandarla a la mierda. Pero entonces recuerdo la utilidad de la observación. -¿Me está poniendo a prueba?- pienso, mientras la miro arqueando una ceja. -A la orden entrenadora.- culminó, sonriendo.
Me pongo en posición. Cierro los ojos y aspiro aire con fuerza. Lo retengo unos segundos y, lo expulso con fuerza, a la vez que abro los ojos. Un aura centelleante recorre mi cuerpo, expulsando pequeñas descargas eléctricas por el mismo. Hamon en estado puro. Sin dejar un segundo más a la espera, me pongo a correr y a dar las vueltas que me han ordenado, a una alta velocidad. Quizás no mi máxima, pero si una que pueda sorprender a la jefa. Quiero que se fije en mi, quiero que lo intente siquiera. Que vea que, por muchas órdenes que me de, estoy dispuesto a darlo todo para jugar en su misma liga.
Termino. Probablemente más rápido que mis compañeros, pero lo que seguro, más cansado. Ahora estamos solos. Me acerco a ella y, aunque voy agotado, mantengo la respiración y la compostura. No solo para mantener el Hamon activado, sino para sorprenderla y poner el orgullo por delante. -Eso es todo Comodoro. ¿Alguna cosa más o puedo retirarme?- sugiero altanero y provocativo.
Cuando las fuerzas ya empiezan a flaquear, la Comodoro invita a Apolo y a Fuguwu a marcharse. Yo freno por un segundo, pero al ver que la ausencia de mi nombre ha sido más que intencional, sigo entrenando. Lanzo un par de golpes rápidos más antes de que Karl me interrumpa. Esta pretende que, por llegar tarde, es momento de "castigarme". Con todo su papo, me ordena dar un seguido de vueltas doblando el centenar, y encima expulsando Stand a saco. Por un segundo tengo la intención de reprochar, de mirarle con mala cara y mandarla a la mierda. Pero entonces recuerdo la utilidad de la observación. -¿Me está poniendo a prueba?- pienso, mientras la miro arqueando una ceja. -A la orden entrenadora.- culminó, sonriendo.
Me pongo en posición. Cierro los ojos y aspiro aire con fuerza. Lo retengo unos segundos y, lo expulso con fuerza, a la vez que abro los ojos. Un aura centelleante recorre mi cuerpo, expulsando pequeñas descargas eléctricas por el mismo. Hamon en estado puro. Sin dejar un segundo más a la espera, me pongo a correr y a dar las vueltas que me han ordenado, a una alta velocidad. Quizás no mi máxima, pero si una que pueda sorprender a la jefa. Quiero que se fije en mi, quiero que lo intente siquiera. Que vea que, por muchas órdenes que me de, estoy dispuesto a darlo todo para jugar en su misma liga.
Termino. Probablemente más rápido que mis compañeros, pero lo que seguro, más cansado. Ahora estamos solos. Me acerco a ella y, aunque voy agotado, mantengo la respiración y la compostura. No solo para mantener el Hamon activado, sino para sorprenderla y poner el orgullo por delante. -Eso es todo Comodoro. ¿Alguna cosa más o puedo retirarme?- sugiero altanero y provocativo.
Hamon
