24-12-2024, 11:41 AM
Estaba en ese punto entre el sueño y la realidad, en el que abría puertas una y otra vez, buscando algo pero sin encontrar nada, puerta tras puerta, no era capaz de encontrar lo que estaba buscando. Un saludo de Zorak terminó de sacarle de aquel bucle onírico en el que se hallaba, y abrió los ojos contemplando a su compañero que le había traído un café para desayunar.
"Puta mierda, estoy hasta los huevos de los sueñecitos con las puertas."
Desde el rescate de su amigo, su mente no dejaba de torturarle con que su único papel había sido corretear por el barco de los marines y abrir puertas buscando algo, aunque no conseguía recordar que era lo que buscaba en cada uno de esos sueños. Estaba más consciente que nunca de la necesidad de despertar el haki de visión, el kenbunshoku, pero Don Bambú no estaba muy por la labor por el momento y era el único que conocía aquella habilidad. Kisuke tenía la sospecha de que estaban lejos del nivel de poder y habilidad todavía para enfrentarse a los más grandes en aquel mar, el Grand Line, pero solo podía entrenar y mejorar sus habilidades.
"Soy débil, aún no estoy preparado, y el rescate de Zorak es una prueba de ello."
Y eso era lo que buscaba su viejo amigo, que Kisuke le enseñase el haki de armamento, el Busoshoku, ya que el conocía los preceptos básicos de aquel poder y podía ayudar a su compañero a despertarlo y utilizarlo. Se incorporó y cogió el paquete de tabaco que le lanzó su amigo y prendió un cigarrillo mientras azucaraba ligeramente su café; iba a necesitar energía si iba a entrenar con Zorak.
-Buenos días Zorak. Sí, creo que es buena idea que no estemos ociosos y empieces ya con el haki, pero habrá que apretar a Bambú para que nos enseñe el Kenbun, porque ese no se usarlo.
Dio un sorbo al café y una calada a su cigarro, mientras intentaba poner en orden sus pensamientos para ver cual era la manera más adecuada para enseñar a su compañero como utilizar el color del armamento. Busco en sus recuerdos como hizo el mink panda para enseñarle a un tipo como él algo tan abstracto como el haki, pero estaba convencido que Zorak, que era alguien astuto y hasta cierto punto ladino, sería capaz de entenderlo y usarlo en poco tiempo.
-No creo que tengas ningún problema en aprender el haki, así que trataré de enseñarte todo lo que se yo para que, al menos, tengas los conceptos básicos y puedas activar el busoshoku.
Apuró el café y con el cigarro colgando del labio, se levantó y cogió sus katanas, prendiéndolas del cinturón, se acercó a la tina de agua para lavarse la cara y mojarse el pelo, mirando su rostro en el espejo y se dio cuenta de que hacía ya mucho tiempo que había dejado atrás su hogar y no era nada parecido a lo que fue en Ballywood, suspiró, se giró hacia su compañero y con una sonrisa algo siniestra, alzó una mano señalando a Zorak.
-¡Vamos, Boca-sierra! Mueve tu puto culo huesudo a la playa y prepárate porque no voy a ser un maestro suave... kuhahahaha.
"Puta mierda, estoy hasta los huevos de los sueñecitos con las puertas."
Desde el rescate de su amigo, su mente no dejaba de torturarle con que su único papel había sido corretear por el barco de los marines y abrir puertas buscando algo, aunque no conseguía recordar que era lo que buscaba en cada uno de esos sueños. Estaba más consciente que nunca de la necesidad de despertar el haki de visión, el kenbunshoku, pero Don Bambú no estaba muy por la labor por el momento y era el único que conocía aquella habilidad. Kisuke tenía la sospecha de que estaban lejos del nivel de poder y habilidad todavía para enfrentarse a los más grandes en aquel mar, el Grand Line, pero solo podía entrenar y mejorar sus habilidades.
"Soy débil, aún no estoy preparado, y el rescate de Zorak es una prueba de ello."
Y eso era lo que buscaba su viejo amigo, que Kisuke le enseñase el haki de armamento, el Busoshoku, ya que el conocía los preceptos básicos de aquel poder y podía ayudar a su compañero a despertarlo y utilizarlo. Se incorporó y cogió el paquete de tabaco que le lanzó su amigo y prendió un cigarrillo mientras azucaraba ligeramente su café; iba a necesitar energía si iba a entrenar con Zorak.
-Buenos días Zorak. Sí, creo que es buena idea que no estemos ociosos y empieces ya con el haki, pero habrá que apretar a Bambú para que nos enseñe el Kenbun, porque ese no se usarlo.
Dio un sorbo al café y una calada a su cigarro, mientras intentaba poner en orden sus pensamientos para ver cual era la manera más adecuada para enseñar a su compañero como utilizar el color del armamento. Busco en sus recuerdos como hizo el mink panda para enseñarle a un tipo como él algo tan abstracto como el haki, pero estaba convencido que Zorak, que era alguien astuto y hasta cierto punto ladino, sería capaz de entenderlo y usarlo en poco tiempo.
-No creo que tengas ningún problema en aprender el haki, así que trataré de enseñarte todo lo que se yo para que, al menos, tengas los conceptos básicos y puedas activar el busoshoku.
Apuró el café y con el cigarro colgando del labio, se levantó y cogió sus katanas, prendiéndolas del cinturón, se acercó a la tina de agua para lavarse la cara y mojarse el pelo, mirando su rostro en el espejo y se dio cuenta de que hacía ya mucho tiempo que había dejado atrás su hogar y no era nada parecido a lo que fue en Ballywood, suspiró, se giró hacia su compañero y con una sonrisa algo siniestra, alzó una mano señalando a Zorak.
-¡Vamos, Boca-sierra! Mueve tu puto culo huesudo a la playa y prepárate porque no voy a ser un maestro suave... kuhahahaha.
resumen de turno
karma
inventario
