[Pasado] - De la sangre a la música
#8
La mañana continuaba con sorpresas ¡Charel sabía donde se encontraba este pirata y encima se quería unir al grupo! Segundos después mi alegría se mezcló con preocupación “Estoy haciendo equipo con una niña humana y un muchacho con alas que no debe ser mucho más mayor que la primera… por una parte bien, no voy a trabajar solo y además, seguro que compensan mi total incapacidad para infiltrarme, pero… ¿que lleva a dos jovenes a buscarse la vida como cazarrecompensas?”

Cuando salimos de “La Vieja Gloria” intenté andar despacio, aunque creo que no lo suficiente. Casca aguantaba el paso estoicamente y Charel tampoco se quejaba pero sus pequeñas piernas casi parecían un borron y respiraba agitádamente. Así que aunque se me hizo un poco chistoso, decidí andar como su fuera a cámara lenta, sería lo mejor para todos.
Llegamos al bosque al rato. El camino se hizo más largo de lo que esperaba y mucho más vacío de conversaciones de lo que hubiese deseado. 

No era extraño si lo pensaba, eramos tres desconocidos y el primero de ellos hace escasas 12 horas estaba golpeandome ¿Cómo podíamos acordar distancias? Comencé a contar los motivos por los que había empezado a cazar recompansas hace dos semanas, la vida en la posada con con mis padres, el trabajo sirviendo a los clientes, arreglando el local y como todo terminó cuando una persecución violenta de la marina contra un grupo de piratas chocó contra nuestro local, destrozándolo, y eso nos llevó a una deuda con intereses demasiado altos.

Charel escuchaba con atención aunque no participaba de la conversación, se le veia concentrada en mantener el paso. Casca se mantenía impasible y con paso rápido, como si me escuchara de fondo mientras pensaba. Solo reaccionó con un respingo y expresión siniestra cuando comenté que la persona que nos ofreció el dinero seguramente pertenecería a la mafia.
“keehkekeke bueno, ha sido un primer acercamiento a la próxima espero que comenten algo ellos… Creo que lo mejor será que les cargue sobre los hombros más adelante, así puede que hablemos más”

Poco más tarde llegamos al árbol que le hacía de “casa” a Charel, era sorprendente que una niña estuviera sobreviviendo así, era algo admirable y esperaba con ansias que llegase el momento de que nos contara su historia, aunque eso tendría que esperar, tocaba centrarnos en la misión. Charel indicó el camino hacia Tara y nos pusimos en marcha. A los pocos pasos aproveché y me ofrecí para cargar con los dos, podríamos hablar más cómodamente, planificar y llegaríamos antes.

Charel agradeció el gesto y Casca, aunque serio, pareció recibirlo de la misma manera. Ambos hablaron esta vez, aunque poco, compartieron algun detalle suelto sobre su pasado y Casca parecía tener uno bastante trágico.
También aprovechamos para planificar como ibamos a actuar y Charel propuso la idea hacer ella de cebo, seguida de una sólida argumentación a la que no pudimos objetar, aunque a regañadientes.

Cerca del atardecer nos acercamos a Tara, el ruido de las olas se escuchaba a lo lejos junto al murmullo de los pescadores. Comenzamos a avanzar despacio, las calles del pueblo siempre habían sido estrechas y mi torpeza no ayudaba, así que les bajé de mis hombros y vi como mis dos compañeros andaron rápidamente por la ciudad, cada uno con una filosofía distinta.
Para pasar desapercibida, Charel cambió su lenguaje corporal, jugando la baza de ser alguien inofensiva e inocente. Por el contrario Casca jugó con su atuendo, se echó la capucha sobre la cabeza y apretó sus alas, también cubiertas, contra la espalda.

La noche estaba empezando a cerrarse para cuando llegué al final de la calle y ya me estaban esperando. Casca nos indicó que iba a hablar con una anciana pescadera que se veía al fondo de una callejuela y que esperásemos aquí.
El ruido de los pescadores en las tabernas comenzó a llenar las calles. Me recosté junto a uno de los árbol que se encontraba en este punto de encuentro haciendome el despreocupado jugueteando con unas cajas y un tablón para montar un pequeño banquito o una mesa, mientras Charel revisaba con ojos fugaces las calles. Casca regresó a los pocos minutos con información.

Nos trasladó, con bastantes más palabras de las necesarias, que habían visto al pirata que buscamos en la taberna “El Vigía” y que nuestro pirata tenía a dos compañeros con él.

- …si alguno de vosotros tiene algo brillante que decir, este sería un buen momento - terminó añadiendo Casca.

“Keehehehe esto es mejor que el silencio, parece que le gusta hablar de más cuando está motivado” pensé alegre en ese momento, tanto por las palabras de Casca como por la taberna ¡conocía a la dueña de cuando veníamos a comprar pescado!

- Sí, conozco a la dueña de esa posada de cuando venía a comprar pescado para la posada, se llama Rona. Podría acercarme sin levantar demasiadas sospechas a preguntar por precios y que novedades hay en el pueblo y ya de paso, revisar si nuestro “amigo” está allí bebiendo de casualidad - Comenté acercando la cara a la improvisada mesa y procurando hablar bajo para que solo me escucharan Charel y Casca.
Ante su silencio inicial añadí - Keehkekeke soy consciente de que queréis ser sigilosos y conmigo esto será dificil. Lo dejo a vuestra elección, ¿cómo procedemos?
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RE: [Pasado] - De la sangre a la música - por Pralder - 22-12-2024, 06:17 PM

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