10-09-2023, 07:44 AM
No se equivocaba, era un gran momento para escapar, que es lo que buscaban desde hacía ya un buen rato. Allí tirado tan solo le faltaba el café y unas palomitas, que espectáculo dantesco, pero divertido. Los que estaban alrededor les alentaban a seguir. En el fondo daban un poco de pena, contemplar la diversidad social, siempre escalada en rangos de poder/clases, curiosamente afectaba mucho más a los hombres, que terminaban delinquiendo o simplemente convirtiéndose en potenciales criminales.
Las mujeres también, en la isla de donde venía Kovashi había un gran número de mujeres que debían buscarse la vida, en su mayoría gracias a vender sus cuerpos, que podría ser un equivalente a ser una escoria de hombre. En la mente del espadachín se mezclaban ideas contrarias, por un lado; El sistema actual les ha llevado ahí y por otro; Son hombres, ¿por qué no pelean? ¿por qué no aprovechan sus situaciones? un hombre que no es capaz de seguir adelante, no es un hombre. Sin él saberlo, su odioso padre había afectado mucho a su manera de ver el mundo, desgraciadamente.
— Bombastic ... — Le generó una pequeña carcajada. — Me recuerdas a alguien. — Khruner siempre estaba con esas mierdas, no con él, por suerte, pero sí con todos los demás, se terminaba haciendo insufrible. ¿Sería una epidemia? Kovashi cada vez conocía más gente con ese problema. — Empezaba a olvidar como sonaba tu voz sin que estuvieras histérico, Sohem. — Lentamente, se levantó, dejando la katana sujeta con su zurda, por el mango, pues no tenía envaine. — No sé si decir que ha sido un placer, pero da igual lo que diga, ¿verdad? — Extendió su mano, nuevamente. Desconocía si Sohem era como Khruner con su problema, si era consciente de que lo tenía, de ahí que dejara el comentario en el aire. — Yo me quedaré un poco más. — Miró al grupo peleándose. — Alguno de esos tendrá los bolsillos llenos y me serán de ayuda para vivir un día más. — Volvió la vista al pequeño hombre. No sabía bien donde mirarlo con aquel casco lleno de agujeros, apenas se le podían ver bien los ojos.
Las mujeres también, en la isla de donde venía Kovashi había un gran número de mujeres que debían buscarse la vida, en su mayoría gracias a vender sus cuerpos, que podría ser un equivalente a ser una escoria de hombre. En la mente del espadachín se mezclaban ideas contrarias, por un lado; El sistema actual les ha llevado ahí y por otro; Son hombres, ¿por qué no pelean? ¿por qué no aprovechan sus situaciones? un hombre que no es capaz de seguir adelante, no es un hombre. Sin él saberlo, su odioso padre había afectado mucho a su manera de ver el mundo, desgraciadamente.
— Bombastic ... — Le generó una pequeña carcajada. — Me recuerdas a alguien. — Khruner siempre estaba con esas mierdas, no con él, por suerte, pero sí con todos los demás, se terminaba haciendo insufrible. ¿Sería una epidemia? Kovashi cada vez conocía más gente con ese problema. — Empezaba a olvidar como sonaba tu voz sin que estuvieras histérico, Sohem. — Lentamente, se levantó, dejando la katana sujeta con su zurda, por el mango, pues no tenía envaine. — No sé si decir que ha sido un placer, pero da igual lo que diga, ¿verdad? — Extendió su mano, nuevamente. Desconocía si Sohem era como Khruner con su problema, si era consciente de que lo tenía, de ahí que dejara el comentario en el aire. — Yo me quedaré un poco más. — Miró al grupo peleándose. — Alguno de esos tendrá los bolsillos llenos y me serán de ayuda para vivir un día más. — Volvió la vista al pequeño hombre. No sabía bien donde mirarlo con aquel casco lleno de agujeros, apenas se le podían ver bien los ojos.
