11-12-2024, 09:10 PM
Kisuke soltó un suspiro de decepción al ver que se trataba de un camarote individual, vacío, no había nadie a simple vista, pero si una cierta adoración u obsesión por alguna marine que debía ser famosa, aunque a Kisuke no le sonaba de nada. Había una buena colección de pesas que parecían sumamente pesadas, valga la redundancia, por lo que el antiguo pescador dedujo que aquel debía ser el camarote de la mujer-gorila; sólo ella podría entrenar con aquellos pesos tan enormes. También vio un cesto con media docena de manzanas verdes, así a ojo, y no pudo resistir más la llamada del instinto; era su fruta favorita, le encantaba ese sabor ácido que tenían.
"Pillaré un par para comerme en lo que voy a la siguiente puerta, necesito comer algo."
Al final, hasta el guerrero más duro y avezado tenía que cumplir con sus necesidades biológicas, y él estaba lejos de ser el mejor guerrero, por lo que podía permitirse comer un par de aquellas suculentas frutas, al fin y al cabo, apenas había podido mascar algo de carne seca porque salieron a toda prisa hacia este navío para rescatar a Zorak y no había tenido tiempo de desayunar como estaba mandado. Entró en el cuarto y cogió una y se metió otra en el bolsillo del pantalón. Tras frotarla con su camiseta comenzó a comerse la primera.
"La verdad es que están en su punto de maduración, que rica."
Mientras masticaba, salió de la habitación con cierta cautela mirando a ambos lados del corredor, y se encaminó a la otra puerta mientras terminaba la manzana y escupía las pepitas. Parecía que las cosas en cubierta estaban más calmadas, porque no se oían ruidos, aunque dudaba que hubiesen acabado ya con la mujer-gorila, aquella tipa era muy muy fuerte, por lo que seguramente estaban en un momento de respiro. Sacó la segunda, y, tras limpiarla como hizo con la primera, empezó a morderla, fijando su vista en su siguiente objetivo, otra puerta sin ventanuco. Frunció el ceño.
"Estoy hasta los cojones de esto, haber si los encuentro de una puta vez."
Vigilando la puerta con Sode no Shirayuki en su mano izquierda desenvainada, terminó la segunda fruta, y, tras escupir las pepitas de esa segunda manzana, sostuvo la katana con ambas manos y agudizando el oído, de nuevo sin éxito, se abalanzó sobre la puerta cortando tres veces, dos en diagonal y una en horizontal, derribando la puerta. Se puso en guardia una vez más con la espada alzada ante él antes de ver y entrar en el cuarto que acababa de "desbloquear".
"Pillaré un par para comerme en lo que voy a la siguiente puerta, necesito comer algo."
Al final, hasta el guerrero más duro y avezado tenía que cumplir con sus necesidades biológicas, y él estaba lejos de ser el mejor guerrero, por lo que podía permitirse comer un par de aquellas suculentas frutas, al fin y al cabo, apenas había podido mascar algo de carne seca porque salieron a toda prisa hacia este navío para rescatar a Zorak y no había tenido tiempo de desayunar como estaba mandado. Entró en el cuarto y cogió una y se metió otra en el bolsillo del pantalón. Tras frotarla con su camiseta comenzó a comerse la primera.
"La verdad es que están en su punto de maduración, que rica."
Mientras masticaba, salió de la habitación con cierta cautela mirando a ambos lados del corredor, y se encaminó a la otra puerta mientras terminaba la manzana y escupía las pepitas. Parecía que las cosas en cubierta estaban más calmadas, porque no se oían ruidos, aunque dudaba que hubiesen acabado ya con la mujer-gorila, aquella tipa era muy muy fuerte, por lo que seguramente estaban en un momento de respiro. Sacó la segunda, y, tras limpiarla como hizo con la primera, empezó a morderla, fijando su vista en su siguiente objetivo, otra puerta sin ventanuco. Frunció el ceño.
"Estoy hasta los cojones de esto, haber si los encuentro de una puta vez."
Vigilando la puerta con Sode no Shirayuki en su mano izquierda desenvainada, terminó la segunda fruta, y, tras escupir las pepitas de esa segunda manzana, sostuvo la katana con ambas manos y agudizando el oído, de nuevo sin éxito, se abalanzó sobre la puerta cortando tres veces, dos en diagonal y una en horizontal, derribando la puerta. Se puso en guardia una vez más con la espada alzada ante él antes de ver y entrar en el cuarto que acababa de "desbloquear".
resumen de turno
karma
Gastos y daños
inventario
