Los cuerpos muertos de los perros del gobierno se convirtieron en una ola que marchaba hacia la marine, yo por mí parte estiraba los hilos que tenía atados al tobillo de la marine, mientras con el cigarro en la boca daba una calada esperando el ataque de mi camarada mink, por mi mente paso por un momento que parecía que estuviera imitando a Kisuke cuando pescaba desde el barco, aunque algo no iba del todo bien pues mis hilos se aflojaron y un estruendo resonó en la cubierta del barco, apenas pude ver como el suelo volvía lentamente a su forma y la marine ya estaba frente a Panda, dándome está la espalda, sin duda esta era una oportunidad que no desaprovecharía, recordé el incidente de Akarui y como una entrada por la espalda como la que parecía esta nos acabo dando el espacio suficiente como para remontar la situación.
Comencé a correr hacia ella mientras el eco del estruendo se desvanecía, no debía de dar un paso en falso o podría salirme el tiro por la culata, cosa que no podia permitirme, ya que estaba en un estado parecido al de Kisuke y no sabía cuánto podía aguantar, seguí corriendo recordando la forma de moverme de manera sigilosa que me enseñó Ridel en su día, apenas apoyando la punta de los pies como si de un ninja se tratase, no llegaría a tiempo para parar el golpe que se dirigía hacia el mink, pero sabía a ciencia cierta la capacidad que tenía mi camarada para soportar el dolor, recorte los metros que nos separaban mientras mi mente trabajaba a mil por hora intentando discernir cual sería la mejor opción de ataque, cuando llegue a tan solo dos metros a su espalda, está descargo su golpe, me fue imposible ver si conectaba o no debido al tamaño de la chica, salte hacia su espalda y al mismo tiempo que apoyaba mis piernas en su espalda, colé mi brazo izquierdo ya desprovisto de los hilos que la marine acababa de destrozar por encima de su hombro izquierdo, golpeando con un golpe seco la base de su barbilla, provocando que la mona sintiese una sacudida en el cerebro que provocaría que sus piernas flaqueasen y cayese al suelo. Entendía que quedándome cerca de ella estaba reteniendo a Panda, por lo que mientras la marine caía guiñe el ojo a Panda y pateé la cara de la marine con el pie derecho, usándola de trampolín para saltar hacia el palo mayor, quedándome en la base de este expectante de que haría mi compañero ahora que yo no suponía un riesgo para su extraño poder para infundir miedo, me recriminaba a mi mismo no haber podido conocer más en profundidad al hombre que ahora estaba jugándose su integridad física y libertad para conseguir liberarme. Sin duda era todo un toro negro, esperaba que dándole este espacio y dejando a nuestro rival en el suelo pudiera desatar su furia y mostrarle a la maldita hija de puta de la mona las astas que portaba el toro que era Panda.
Comencé a correr hacia ella mientras el eco del estruendo se desvanecía, no debía de dar un paso en falso o podría salirme el tiro por la culata, cosa que no podia permitirme, ya que estaba en un estado parecido al de Kisuke y no sabía cuánto podía aguantar, seguí corriendo recordando la forma de moverme de manera sigilosa que me enseñó Ridel en su día, apenas apoyando la punta de los pies como si de un ninja se tratase, no llegaría a tiempo para parar el golpe que se dirigía hacia el mink, pero sabía a ciencia cierta la capacidad que tenía mi camarada para soportar el dolor, recorte los metros que nos separaban mientras mi mente trabajaba a mil por hora intentando discernir cual sería la mejor opción de ataque, cuando llegue a tan solo dos metros a su espalda, está descargo su golpe, me fue imposible ver si conectaba o no debido al tamaño de la chica, salte hacia su espalda y al mismo tiempo que apoyaba mis piernas en su espalda, colé mi brazo izquierdo ya desprovisto de los hilos que la marine acababa de destrozar por encima de su hombro izquierdo, golpeando con un golpe seco la base de su barbilla, provocando que la mona sintiese una sacudida en el cerebro que provocaría que sus piernas flaqueasen y cayese al suelo. Entendía que quedándome cerca de ella estaba reteniendo a Panda, por lo que mientras la marine caía guiñe el ojo a Panda y pateé la cara de la marine con el pie derecho, usándola de trampolín para saltar hacia el palo mayor, quedándome en la base de este expectante de que haría mi compañero ahora que yo no suponía un riesgo para su extraño poder para infundir miedo, me recriminaba a mi mismo no haber podido conocer más en profundidad al hombre que ahora estaba jugándose su integridad física y libertad para conseguir liberarme. Sin duda era todo un toro negro, esperaba que dándole este espacio y dejando a nuestro rival en el suelo pudiera desatar su furia y mostrarle a la maldita hija de puta de la mona las astas que portaba el toro que era Panda.
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belico
inventario
