La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto]
#30
Ahora que tenía desactivado ese haki de observación que me permitía anticiparme a los movimientos de mis oponentes, debía intentar no mostrar ninguna apertura en mi guardia. Era consciente de una de mis debilidades, y es que mi capacidad natural de reacción no era algo del otro mundo, razón por la que tengo que mi espíritu se recuperara lo suficiente como para volver a usar el haki. Para ello, y pese a que voy contrarreloj, debía resistir y aguantar con todo lo que se me viniera encima. Observé como el pelirrojo comenzó a darle una calada a uno de los cigarros que le había lanzado el espadachín - quién ya estaba fuera de escena - y, aunque no sabía en que podría repercutir esa acción, podría ser el momento perfecto e idóneo para atacarle con la guardia baja. Sin embargo, no podía descuidarme del panda, era veloz, capaz de verme y tenía dos habilidades de lo más curiosas. Enfrentarse una sola frente a un equipo siempre era un dolor de cabeza, aunque no podía negar que encontraba algo atractivos a esta clase de combates. A pesar de los numerosos cadáveres que acarrean esta batalla, debía intentar tomármelo con filosofía o el odio podría apoderarse de mi alma... Sí... Esto no dejaba de ser parte de mi formación... De mi entrenamiento... De una prueba como marine y, ante todo, como persona.

Mientras divagaba en mis pensamientos, el pelirrojo, al que no le quité la vista de encima, desapareció de mi campo de visión, como si se desvaneciera con un truco de magia. Comencé a mirar a mi alrededor, hasta que noté como si una cuchillas intentaran desgarrar mi tobillo derecho. Perpleja, bajé la cabeza, admirando una serie de cinco hilos que lo envolvían con fuerza, impregnándose de la sangre que empezaba salir de la herida fruto del ataque de Zorak. Intenté desplazar y mover el pie derecho pero, asombrosamente, no había manera. Entonces, un grito del mariscal, resonó en toda la cubierta desde mi espalda, permitiéndome localizarlo sin tener que darme la vuelta. Por la sonoridad, debía estar situado entre 5 y 10 metros, una distancia que no me era difícil recortar. No obstante, antes de que pudiera reaccionar el panda, en un abrir y cerrar de ojos, apareció a tres metros de mi, situándose diagonalmente a mi, en el flanco izquierdo, de forma que podía llegar a verle, ahora que se había quedado parado. Me giré levemente sin moverme del sitio , intentando zafarme de los hilos sin éxito, cuando el mink exclamó la palabra "Tsunami"... No entendía el por qué de esa palabra, hasta que, tras golpear el suelo de la madera - a una velocidad imperceptible, nuevamente, para mi - comprendí el significado detrás de ese grito. Una enorme ola hecha de madera emergió de la cubierta, arrastrando a todos los cadáveres que yacían en la misma. Era una imagen grotesca cuanto menos. Cada vez tenía menos dudas de que Bambú había consumido alguna fruta que le permitía moldear o malear cualquier material que pudiera tocar con sus manos... Era un poder aterrador y de lo más versátil en manos sabias. Afortunadamente, la velocidad de avance del tsunami era lenta, así que debía aprovechar la debilidad de ese ataque para evadirlo, pero antes que nada, debía quitarme estos hilos del tobillo.

Tan rápida como pude, asesté un puñetazo con mi zurda en mi tobillo derecho, eliminando los cinco hilos que me impedían moverme del sitio, a costa de hacerme algo de daño en la zona golpeada. Ahora que ya no estaban, podía desplazarme pero, cuando eché la vista hacia arriba, la ola estaba demasiado cerca para saltarla o rodearla. Debía ser el acantilado capaz de hacer romper a esa ola. Rápidamente, colocando mi pie izquierdo por delante de mi cadera y atrasando el derecho, con leves giros de mi codo derecho, empecé a rotar el extremo libre de ese mismo brazo, con la intención de volver a ejecutar, nuevamente, mi técnica insignia, liberando mi puño, con la ola a mi alcance, con tal fuerza que hizo que un estruendo se escuchará en casi todo el barco. El impacto de mi ataque hizo que el tsunami se detuviera para, instantáneamente, ir perdiendo la forma, de manera gradual, de ola, hasta que se apegó al suelo de la cubierta, como si de una marea descendiendo se tratara, dejando los cuerpos inertes que arrastraba amontonados frente a mi.

Con la ola desaparecida, era hora de iniciar el contraataque. Mi plan inicial era atosigar a su líder, hasta dejarlo noqueado, y obligarles a que se rindieran y entregaran, con la esperanza de que, estando en la cárcel, pudieran salir reformados de allí y así reinsertarse en la sociedad. Pero el mink estaba demasiado cerca de mi, y eso era un problema. De esta forma, me lancé a por él, recortando los cuatro metros que necesitaba para tenerlo a mi alcance, dada a la longitud de mis extremidades, extendiendo mi brazo izquierdo hacia atrás en el breve trayecto. Con un fuerte pisotón, liberé mi puño, llevándolo hacia delante y con el fin de golpearle en la boca del estómago.

Al mismo tiempo que todo ocurría, gracias a mi haki básico de observación, podía monitorizar a tiempo real los movimientos de Kisuke y, a juzgar por su posición y la relativa respecto a dónde estaban las auras de Sam y Sung, el espadachín debía haberse introducido en el ahora vacío comedor del barco. Siendo un lugar pensado para 43 personas, me gustaba que el lugar dónde nos juntábamos a comer fuera espacioso, llegando a medir 50 metros de largo y 6 metros de ancho. Ahora que mis compañeros y amigos no están, no puedo evitar que me invadan los recuerdos que hemos vivido en aquel lugar... Las anécdotas que se han compartido mientras estábamos sentados en esa gran mesa central y alargada... Las veces que he tenido que regañar a mis subordinados por ponerse a beber alcohol en la barra que había al fondo del todo, haciendo las veces de minibar... A Xolo Simeone le encantaba hacer de barman durante las largas travesías en el barco. Y como olvidar aquella vez que, la comida estaba tan mala, que Moby Star potó sobre las paredes cian de la habitación y en una de las plantas que había a los lados de la puerta... Si no recuerdo mal, poco antes de que Zorak se escapara, Pepephonse había preparado uno de sus deliciosos pollos asados. Conociendo lo apañado que es, seguramente estaba ya puesto encima de la mesa y todo... Bueno, o mejor dicho, con lo apañado que era... Todas estas pérdidas me las estaba intentando tomar con filosofía y pretender que no me afectaran pero, bajo mi rostro - forzadamente - impasible y frío, no pude evitar que una pequeña lágrima descendiera por mi rostro. Menos mal que mi maquillaje era water proof.

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INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5344 - 566 = 4778
Energia: 2739 - 397 = 2342
Espiritu: 276 + 28 = 304


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RE: La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto] - por Nokia - 03-12-2024, 12:00 PM

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