02-12-2024, 11:53 PM
El señor chiquitito entró al ascensor conmigo a la vez que este cerró sus metálicas puertas y un extraño escaner identificó la tarjeta en mi mano y me llamó Dr. Nosequé y asumió que porque la tarjeta decía Nivel 10, quería ir allí. Pensaba que al tener nivel 10, se refería al nivel de acceso, pero qué ascensor más curioso. ¿Esta tarjeta sólo llevaba el nivel 10? ¿Si alguien quería subir necesitaba dos tarjetas?¿Si querías ir a otro piso, necesitabas una tarjeta de ese piso? Eso solo me hacía pensar que si alguien quería ir a todos los pisos, debía llevar al menos 11 tarjetas consigo, lo cual era una locura, porque entonces todos esos soldados tenían que tener tarjetas del nivel 7... Además que el soldado del cual había arrebatado la tarjeta de FF10 tenía cara de todo menos de ser doctor. Es más, parecía un soldado raso como los demás. ¿Por qué alguien con un doctorado se comprometería a unirse a un grupo armado para amenazar a un prisionero? ¿Si era soldado y doctor...cobraba doble? Sus vacaciones al tener dos puestos de trabajo debían ser una maravilla, ni qué decir con doble salario y aguinaldos. Había acabado con la vida de un verdado pluriempleado, de esos que uno no esperaría encontrar en un lugar así.
Mientras el ascensor descendía, comenzó a acelerar, y por el tiempo que tardábamos en llegar al destino, solo pude pensar que a pesar de ser solo 3 niveles, este complejo era enorme. Iba a ser un poco más difícil de echarlo abajo de lo que pensaba. Mi compañero tenía cara de sentir el mismo vacío en el estómago que yo, así que por conocerlo un poco más y amenizar el descenso a lo desconocido, decidí girar la vista hacia él.
Perdone Ud. Pero me parece que con el caos de allá arriba, no pude escuchar su nombre-Gin. ¿Le molesta si se lo pregunto? Inquirí ante el señor, que ahora estaba armado con un riflecito de lo más adorable. Era justo a su escala, y he de decir que le quedaba muy bien. Mira que apuntar con un rifle de tamaño normal seguro sería de lo más incómodo.
El trayecto continuó algunos instantes más, y finalmente las puertas del lugar se abrieron. Estábamos en un lugar que sencillamente no tenía la más puta lógica. Aquello parecía sacado de un libro de fantasía. El lugar era una enorme caverna que se extendía por kilómetros hasta donde la vista no alcanzaba a ver. El ascensor daba pie directamente a una gigantesca plataforma metálica circular de al menos un kilómetro de largo... ¿Cómo habían construído algo así sin que nadie lo notara? El tono verdoso y luminiscente del lugar no solo provenía de las luces halógenas de aquella instalación, que a todas luces de cuartel, nuevamente, tenía lo que yo de feo. Esto era un puto laboratorio y no quería saber qué mierdas intentaban hacer aquí los azules.
Mis preocupaciones no hacían sino crecer, pues a lo lejos, un pequeño punto rojo en la distancia se acercaba. Una pesona. Sus largos cabellos rojos ondeaban a su paso, mientras su ropaje, aunque diferente en cierto aspecto al uniforme clásico, era sin duda el de un marine. Este no era el típico don nadie que ponen a hacer guardia en la puerta para que un loco de humo lo mate. Tampoco parece un pluriempleado, porque ya te diré que un doctor con acceso al último nivel puede llevar un rifle, pero esa espada se veía a medio kilómetro, y para usar un arma así, seguro necesitabas un Master y dos postgrados fijo. A la distancia pude reconocerle. Ese rostro lo había visto en los periódicos. El heroe de los Cabos Gemelos le llamaban. Pues para mi el único heroísmo de los Cabos había sido el que tuvo Maeve al dar su vida por su gente y por mi, un completo desconocido. Este tipo no tenía en su mirada ese destello. Este marine tenía el brillo en sus ojos de un cazador.
Cuidado amigo. Será mejor que tengamos cuidado de este marine si queremos salir vivos-Gin. Este no es un marine cualquiera. He visto su nombre en los periódicos. Su nombre... Dije a mi nuevo acompañante. No quería que se viera herido luego de su reciente liberación. Su nombre es... Kukarashi Sérpico
Con paso decidido avancé hacia aquel marine. Me dijo algo, pero iba como a 350 metros, y aunque le vi mover los labios, ni puta idea de lo que dijo. Mi oído era bueno, pero no taaaan bueno. Avancé unos 55 metros y decidí esperar allí, pues tan solo unos cientos de metros nos separaban ahora. Pude detallarle mejor. Sin duda era alguien a quien no había que menospreciar.
Supongo que no hace falta que nos presentemos-Gin. Dije una vez estuvo más cerca y a una distancia audible- Tú sabes quien soy, como todos los del piso 7, y yo vi tu foto hace un tiempo en el periódico-Gin ¿Qué estabas diciéndome a lo lejos? Lo siento pero a tal distancia no pude oirte. Fue mi saludo a aquel misterioso marine. Sé de muy buena mano que no es correcto luchar con alguien solo porque lleva aquel condenado uniforme, así que al menos, quería saber si este era de los honestos, o de los malditos borregos que se aprovechan de los desvalidos.
Mientras el ascensor descendía, comenzó a acelerar, y por el tiempo que tardábamos en llegar al destino, solo pude pensar que a pesar de ser solo 3 niveles, este complejo era enorme. Iba a ser un poco más difícil de echarlo abajo de lo que pensaba. Mi compañero tenía cara de sentir el mismo vacío en el estómago que yo, así que por conocerlo un poco más y amenizar el descenso a lo desconocido, decidí girar la vista hacia él.
Perdone Ud. Pero me parece que con el caos de allá arriba, no pude escuchar su nombre-Gin. ¿Le molesta si se lo pregunto? Inquirí ante el señor, que ahora estaba armado con un riflecito de lo más adorable. Era justo a su escala, y he de decir que le quedaba muy bien. Mira que apuntar con un rifle de tamaño normal seguro sería de lo más incómodo.
El trayecto continuó algunos instantes más, y finalmente las puertas del lugar se abrieron. Estábamos en un lugar que sencillamente no tenía la más puta lógica. Aquello parecía sacado de un libro de fantasía. El lugar era una enorme caverna que se extendía por kilómetros hasta donde la vista no alcanzaba a ver. El ascensor daba pie directamente a una gigantesca plataforma metálica circular de al menos un kilómetro de largo... ¿Cómo habían construído algo así sin que nadie lo notara? El tono verdoso y luminiscente del lugar no solo provenía de las luces halógenas de aquella instalación, que a todas luces de cuartel, nuevamente, tenía lo que yo de feo. Esto era un puto laboratorio y no quería saber qué mierdas intentaban hacer aquí los azules.
Mis preocupaciones no hacían sino crecer, pues a lo lejos, un pequeño punto rojo en la distancia se acercaba. Una pesona. Sus largos cabellos rojos ondeaban a su paso, mientras su ropaje, aunque diferente en cierto aspecto al uniforme clásico, era sin duda el de un marine. Este no era el típico don nadie que ponen a hacer guardia en la puerta para que un loco de humo lo mate. Tampoco parece un pluriempleado, porque ya te diré que un doctor con acceso al último nivel puede llevar un rifle, pero esa espada se veía a medio kilómetro, y para usar un arma así, seguro necesitabas un Master y dos postgrados fijo. A la distancia pude reconocerle. Ese rostro lo había visto en los periódicos. El heroe de los Cabos Gemelos le llamaban. Pues para mi el único heroísmo de los Cabos había sido el que tuvo Maeve al dar su vida por su gente y por mi, un completo desconocido. Este tipo no tenía en su mirada ese destello. Este marine tenía el brillo en sus ojos de un cazador.
Cuidado amigo. Será mejor que tengamos cuidado de este marine si queremos salir vivos-Gin. Este no es un marine cualquiera. He visto su nombre en los periódicos. Su nombre... Dije a mi nuevo acompañante. No quería que se viera herido luego de su reciente liberación. Su nombre es... Kukarashi Sérpico
Con paso decidido avancé hacia aquel marine. Me dijo algo, pero iba como a 350 metros, y aunque le vi mover los labios, ni puta idea de lo que dijo. Mi oído era bueno, pero no taaaan bueno. Avancé unos 55 metros y decidí esperar allí, pues tan solo unos cientos de metros nos separaban ahora. Pude detallarle mejor. Sin duda era alguien a quien no había que menospreciar.
Supongo que no hace falta que nos presentemos-Gin. Dije una vez estuvo más cerca y a una distancia audible- Tú sabes quien soy, como todos los del piso 7, y yo vi tu foto hace un tiempo en el periódico-Gin ¿Qué estabas diciéndome a lo lejos? Lo siento pero a tal distancia no pude oirte. Fue mi saludo a aquel misterioso marine. Sé de muy buena mano que no es correcto luchar con alguien solo porque lleva aquel condenado uniforme, así que al menos, quería saber si este era de los honestos, o de los malditos borregos que se aprovechan de los desvalidos.
Resumen
Aclaraciones
Karmas Relevantes
Bélico
Frutagura no mi
Inventario
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