La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto]
#18
El fugitivo, a pesar de mi ofensiva anterior, seguía de una pieza y, como mujer combatiente que dedicaba la mayor parte de mi tiempo a nutrir mis músculos, era algo de aplaudir. Como no era un persona muy pendiente del periódico una de mis soldados, Alexa, se encargó de informarme, cuando nos comunicaron la misión, que se trataba de un mariscal del ejército revolucionario, un puesto bastante importante dentro de aquella organización. Y se podía hacer notar, no hacía falta leer su aura para notar que tenía un no sé qué que podría poner los pelos de punta a cualquiera. Pero yo no era una cualquiera. Una vez aterrizó el pelirrojo en la cubierta tras lanzarlo, supo recuperar el equilibrio para, cual felino, caer de pie y ponerse en cuclillas - no llegando a sobrepasar el metro de altura -, situándome yo cinco metros frente a él, y pudiendo observar como mis compañeros se ubicaban también cinco metros a sus espaldas, apuntándole con sus armas y preparados para disparar.

A ser posible, me gustaría evitar que dispararan y, en todo caso, que si lo hicieran, evitaran dañar puntos vitales tal y como les tenía enseñados pues, matar jamás estará dentro de mis opciones ni en la de mi brigada. Mientras hacía un recordatorio interno de mis valores inquebrantables, de aquel sujeto al que enfrentaba, comenzaron salir una hilera de hilos tanto de sus manos como de sus pies. Aquello me dejó perpleja, ¿se trataba de una fruta del diablo? ¿O es que estaba ante un mago? Daba absolutamente igual. Tal y como empezaron a ascender los finos hilos de las manos de Zorak hacia su cabeza y los de los pies hacia el tronco, realizando una trayectoria circular alrededor de su cuerpo, pisé con fuerza la madera del barco, sintiendo el crujir de la madera, para abalanzarme con rapidez hacia el pelirrojo, mientras extendía mi enorme, voluminoso y largo brazo hacia atrás. Los metros que nos separaban a mi y el revolucionario se reducían, al mismo tiempo que veían como los hilos que emergían de sus manos llegaban medio metro por encima de su cabeza para, seguidamente comenzar a descender, sin entender muy bien cual era el propósito de todo esto. Sin embargo, cuando escuché, como la madera que había frente a mi, crujía, y la presencia de mi objetivo detectada por mi haki, descendía por debajo de la cubierta, me imaginé que tenía la intención de ganar tiempo. Cuando lo tenía a mi alcance, estando a dos metros debido a la longitud de mis brazos, propine un puñetazo con mi derecha - imbuido con mi haki de armadura - a la hilera superior, que aún no se había entrecruzado con la inferior, a la que le asesté una patada con mi pierna izquierda, también recubierta de ese mate negro brillante que caracterizaba el uso del haki, desintegrando los finos cables, casi imperceptibles al ojo común.  Cuando desaparecieron, tan solo pude observar un agujero, del tamaño del revolucionario, en el suelo intuyendo que, por la posición en la que se encontraba, debería haber bajado, de nuevo, a la jaula en la que estaba encerrado. Un tanto irónico.- ¿Dónde ha ido? ¿Acaso es un mago? - Preguntó Aiphonse, mirando hacia su alrededor, sin bajar su arma de posición. Deposité mi mirada en mis hombres.- Está abajo.- Murmuré seria, preparándome para bajar y evitar darle un respiro.

De repente, pude notar como las auras de un inconsciente Sam y una alterada Sung salían al exterior por la trampilla. Me giré hacia su dirección, viendo como la chica cargaba en sus hombros a su compañero.- Capitana, Sam está inconsciente, ¿qué debería hacer? - Preguntó la soldado algo nerviosa y asustada. Y no era para menos, sabía a la perfección la estrecha relación que tenía esos dos. Sin mediar palabra señalé hacia la zona de los camarotes, para que lo llevara a la enfermería. Conmigo aquí, lo único que necesitaba Sam era algo de reposo. Ya me encargaría yo de acabar con esto rápido. Sung lo entendió, asintiendo con la cabeza, y corriendo por el ala del barco - que daba hacia mar abierto, y no hacia la costa  - hacia la enfermería.

Con ese tema zanjado, me iba a disponer a saltar cuando, una voz desconocida, preguntando por la localización del mariscal y llamándome mona Chita, sonó a mis espaldas, girándome en el acto hacia él, y viendo a un musculoso y apuesto hombre moreno - de casi la misma altura que yo sin transformarme -, a cuatro metros de la barandilla del navío, que por la manera en la que se refirió a Zorak, debía ser un compañero suyo del ejército revolucionario. Junto a ello, los hombres y mujeres bajo mi mando, apuntaron en su dirección, a la par que notaba como alguna que otra risilla se escuchaba por el mote que me había puesto. Aunque no me importaba y afectaba que la gente me insultara, si que sentía que era un signo de menosprecio hacia mi persona, algo a lo que, desgraciadamente, por el hecho de ser mujer, apacible, amable, tímida y bella, ya estaba más que acostumbrada. Y justo por eso mismo debía enseñarles, una vez más, que no debían subestimarme. Estaba calmada, y concentrada, por lo que extendí mis hakis de observación hasta los 15 metros, para comprobar cuál era su nivel de poder, siendo bastante parejo al de su compañero. Que hubiera no uno, sino dos potenciales criminales, agravaba la situación, no tanto para mi, sino para mis hombres.

Sin más preámbulos, me lancé hacia él, corriendo a gran velocidad, al mismo tiempo que empezaba a girar - gracias a leves movimientos del hombro del mismo lado - el segmento de mi brazo izquierdo más cercano a la mano, recubriéndolo también de haki, y usando como eje el segmento del mismo brazo situado entre mis dos codos preparando, de esta manera, mi técnica insignia con la que me mi extremidad se convertía en un arma humana, en un mangual de hierro. Cuando recorrí 13 metros y estaba a su alcance, aprovechando la inercia acumulada de girar mi brazo, lo extendí, súbitamente, hacia el rostro del espadachín, resultando en un devastador y potente impacto que debía haberle hecho mella pero, ni mucho menos, acabar con él.- ¡S-se trata de Kisuke Kageyama! Capitana, ¡tiene una recompensa de 155 millones de berries por su cabeza! - Me hizo saber mi tan confiable Alexa, que era toda una enciclopedia en cuanto a carteles de recompensa se trataba. Mientras tanto, yo me limité a quedarme a dos metros frente a él, crujiendo mi cuello hacia los lados y esperando que tenía que ofrecer ese tal Kisuke.

INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6103 + 0 = 6103
Energia: 3677 - 453 = 3224
Espiritu: 1500 - 400 = 1100


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RE: La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto] - por Nokia - 26-11-2024, 09:49 PM

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