La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto]
#14
9.997… 9.998… 9.999… ¡Y 10.000! Una vez más, había terminado mi rutina matutina de entrenamiento en tiempo récord. Dicen que una mente sana habitaba en un cuerpo sano, y no había mejor forma de mantenerse en forma que seguir mis series de 10.000 dominadas, 10.000 abdominales y 10.000 flexiones. Tras haber acabado de hacer esta última serie, me puse en pie, respirando con profundidad, mientras observaba todos los rincones de mi despacho - y lugar de entrenamiento - que estaba plagado de cuadros e imágenes de mi querida capitana Jenkins. Suspiré de admiración, mientras me dirigía a mi mesita, dónde guardaba varias piezas de manzana, cogiendo una y llevándome un bocado de la fruta a mis labios, para reponer el máximo nivel de energía posible. Debíamos llevar a cabo con éxito esta misión, fuera como fuera ya que, el mismísimo Comodoro Joe, quién conoció de tú a tú a la increíble Jenkins, era quién me había asignado esta importante tarea. No podía fallar a la persona que se había ganado el reconocimiento de la capitana, ¡por supuesto que no! Hasta ahora, todo parecía ir en orden, mis chicos y chicas habían escoltado con éxito a ese Zorak hasta el barco y recompensado a los cazarrecompensas debidamente y, gracias a mi Haki de Observación, no notaba nada raro… Eso es, Sam y Sung estaban vigilando cuidadosamente a ese pobre revolucionario que espero de todo corazón que pueda reinsertarse en la sociedad.

Pero, de repente, noté algo raro, una sensación que no me gustó nada y que activó todas mis alertas, haciendo que saliera escopeteada de mi camarote hacia la cubierta. El alma de ese Zorak, había pasado de estar débil, a tener un aura asesina que, sentía de corazón que hacía peligrar a mis chicos. Mientras corría hacia la bodega, me crucé con el sargento Xiao Ming, quién se debió alterar al ver con la rapidez a la que me dirigía hacia donde se encontraba el preso.- Capitana, ¿qué ocurre? ¿Todo bien? - Preguntó preocupado el sargento, intentando seguirme el ritmo.- Ming, reúne a todas las unidades cerca de la trampilla, preparáos para lo que pueda pasar.- Dije, de la forma más seria posible. Por suerte para mí, había cogido mucha confianza con toda mi división, haciéndome más fácil el diálogo, dada mi timidez.- A la orden, capitana.- Accedió, haciendo el saludo militar, y desviándose del camino para comenzar a llamar a todos los subalternos que comandaba en este barco. Mientras tanto, no podía fallar, la protección de todos estos buenos hombres y mujeres dependían de mi figura, yo debía ser el sustento de toda esta buena gente. No podía dejar que ni a Sam ni a Sung les pasara nada.

Por tanto, cuanto estuve cerca de la trampilla que llevaba a la habitación que había bajo cubierta, hice uso de la fruta que, no hacía tanto tiempo que consumí, y que me dotaba de una fuerza sobrehumana mayor a la que ya poseía, gracias a todos los esfuerzos de mi entrenamiento. Añadido esto, activé el nivel medio del Haki de Observación y reduciendo, al mismo tiempo, el alcance del nivel básico del Haki de Observación, pues consumía mucha más energía, para anticiparme a las intenciones y acciones de nuestro invitado. Al activarlo, pude sentir que se disponía a atacar al bueno de Sam. Mi corazón, en ese momento, se encogió y me maldije de saber que, era bastante probable, que no llegara a tiempo para interponerme entre su ataque, y evitar que mi compañero sufriera un gran daño. Pero debía dar el todo por el todo. Agarré con una majestuosa fuerza la trampilla, arrancándola de cuajo y tirándola y dejándola en la cubierta para, acto seguido, lanzarme hacia el interior de la habitación usando una de las artes básicas del rokushiki, el geppo, para propulsarme con gran velocidad hacia el suelo del habitáculo, encontrándome, inevitablemente, el cuerpo inconsciente de Sam a mis pies, a mi espalda Sung y, enfrente mía, el revolucionario que acababa de salir de la celda y se dirigía a atacar a la soldado que seguía en pie. Nada más caer, y sin tener tiempo de lamentaciones, recubrí mi brazo derecho con Haki de Armadura, volviéndose de un color negro mate brillante para, acto seguido, propinarle un puñetazo en el pecho que debía infringirle un gran daño. Y sin darle ningún respiro, haciendo uso de la gran longitud de mis brazos, usé el izquierdo para enroscarlo alrededor de su cuerpo, inmovilizando la parte de sus brazos. No podía dejar que hiciera daño a mis unidades, por lo que, con un gran salto, salí al exterior, sin soltar su agarre para, en ese momento, lanzarlo contra el suelo, quedando a 5 metros, en dirección al palo mayor, de la trampilla, es decir, a 20 metros del palo mayor y a 30 del trinquete.

Yo me puse frente a él, sin mediar palabra, aunque evitando mantener contacto visual con él pues, la timidez que me afectaba desde que tenía uso de razón, me era incapaz de poder dirigirle la mirada directamente, y sin embargo, desde su punto de vista, tenía que estar viendo a una mujer gorila, fortachona de tres metros de alto, de brazos largos y enormes y con la cara pintada, de una manera, que hacía parecer que se enfrentaba a un verdadero demonio. Con mis 40 hombres y mujeres armados preparándose, a 5 metros a las espaldas de Zorak, era hora de asegurarse de que la misión fuera un éxito.

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RE: La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto] - por Nokia - 24-11-2024, 08:35 PM

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