Seguí a Eaa como quien sigue las estelas de los cometas, sin ciencia cierta de su destino pero con la convicción de encontrar una respuesta. Un callejón alejado de la humanidad, dónde se esconde la oscuridad y la suciedad que esta misma quiere obviar nos albergo, Las rejas y las puertas traseras de los tiendas del pueblo nos hospedaron junto a un olor penetrante a pescado podrido y basura, algunos de los cubos de colores grisáceos sonaron con un leve tintineo y los gatos y alimañas que se alimentaban de aquellos restos salieron huyendo despavoridos ante nuestras presencia. Si me preguntas, un sitio perfecto para gente como nosotros. Eaa hizo un ademán de desnudarse, mientras yo chocado por la insinuación empecé a negar con las manos nervioso y apartado mi mirada de ella. Respiré tranquilo al entender a lo que se refería y al escuchar su pregunta. Suspiré con tranquilidad y respondí asintiendo a su pregunta. Para mi era una idiotez, no tenía trascendencia en lo que le estaba contando, íbamos a destruir el mundo, un tatuaje con unas palabras de gran peso no debería ser un problema, no el más importante de los que los tendríamos.
- ¿Qué quieres decir? - Respondí secamente y con altanería - No entiendo - Intenté proseguir, como siempre las palabras eran un arma que no sabía esgrimir.
- Creo que es otra cosa churrita - Dijo Nicolás - Creo que quiere decir que ella ya no entra en tus planes. Se va imbécil, como todos los que te rodean, perecen o huyen de ti -
Entonces el mundo viró. Empezó a girar más rápido, un nudo ató mi garganta y amenazó con ahogarme. Sobre mi pecho se aposentó el peso del planeta y unas punzadas frías y secas empezaron a acuchillar mis manos. Me agarré con fuerza a mi espada, pues era lo único que me sostenía en aquel condenado planeta. Mi respiración se entrecorto. Aquella muchacha, mujer o demonio iba a arrebatarme otra vez mi destino. Sin ella solo me quedaban los demás, ¿debería ser suficiente no? Aunque Nicolás ya había echo más que suficiente. Si era verdad, aquello sería un punto de inflexión. Trague saliva y espere a su respuesta, igual el imbécil de Nicolás se confundía, igual no era verdad... Igual. Bueno, ya daba igual. Siempre estuve solo, nada se queda conmigo, este es mi destino y yo soy señor de él. Señor del humo, de los quizases y las expectativas. Señor de la selva. Señor de la nada.
- ¿Qué quieres decir? - Respondí secamente y con altanería - No entiendo - Intenté proseguir, como siempre las palabras eran un arma que no sabía esgrimir.
- Creo que es otra cosa churrita - Dijo Nicolás - Creo que quiere decir que ella ya no entra en tus planes. Se va imbécil, como todos los que te rodean, perecen o huyen de ti -
Entonces el mundo viró. Empezó a girar más rápido, un nudo ató mi garganta y amenazó con ahogarme. Sobre mi pecho se aposentó el peso del planeta y unas punzadas frías y secas empezaron a acuchillar mis manos. Me agarré con fuerza a mi espada, pues era lo único que me sostenía en aquel condenado planeta. Mi respiración se entrecorto. Aquella muchacha, mujer o demonio iba a arrebatarme otra vez mi destino. Sin ella solo me quedaban los demás, ¿debería ser suficiente no? Aunque Nicolás ya había echo más que suficiente. Si era verdad, aquello sería un punto de inflexión. Trague saliva y espere a su respuesta, igual el imbécil de Nicolás se confundía, igual no era verdad... Igual. Bueno, ya daba igual. Siempre estuve solo, nada se queda conmigo, este es mi destino y yo soy señor de él. Señor del humo, de los quizases y las expectativas. Señor de la selva. Señor de la nada.
![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)
