19-10-2024, 11:13 AM
Le asombró lo que estaba viendo en sus katanas. Desde el momento en el que había encontrado a Yamigiri y se había puesto a entrenar con ella, siempre había visto que la hoja se desgastaba y se mellaba, poco a poco. Era lógico, al final los golpes iban dañando la hoja poco a poco y con el pasar de los días o incluso en una misma batalla, el filo de su espada sufría y había que cuidarla con mimo.
Siempre había sido lo más cuidadoso posible con su katana porque sabía lo importante que era para un espadachín cuidar a su compañera, en este caso, a sus dos compañeras. Es más, su aventura en el pasado en la que conoció a Maeve vino porque tenía que comprar equipamiento para el mantenimiento de Yamigiri. Sonrió al recordar aquella surrealista noche con la sombría mujer albina y como habían forjado una curiosa amistad. Pero aquello no era lo que le sorprendía.
Por algún motivo, las hojas de sus espadas estaban intactas, no habían sufrido ningún daño y estaban como al inicio de su entrenamiento. Aquello era, sin lugar a duda, algo extraño puesto que había cortado con ellas árboles bastante gruesos y robustos, y teniendo eso en cuenta, tendía que pegarles un repaso a ambas espadas para tenerlas a punto de nuevo. El caso es que ahora estaban intactas, brillantes y pulidas, sin rastro alguno de daño en los filos.
"Espera un momento... ¿Será que el haki de armamento protege el filo de mis espadas?"
No era algo que pudiera asegurar, eso era evidente, pero era lo único que había cambiado con respecto a sus anteriores entrenamientos, la aplicación del Busoshoku Haki en sus espadas. Estaba seguro que alguien con un poder suficiente podría romper sus espadas, pero, si estaba en lo cierto, aquello iba a ahorrarle muchos problemas a la hora de mantener sus espadas.
Reflexionó un momento sobre lo que había aprendido de Don Bambú sobre el haki. Realmente tenía sentido que el mink no le hubiese comentado nada sobre esto, puesto que el panda peleaba cuerpo a cuerpo, no utilizaba armas, pero si tenía claro que era una buena utilidad. De todas maneras, el haki requería un esfuerzo que aún era demasiado grande por lo que no le compensaba usarlo de continuo, al menos de momento, hasta que tuviese un dominio y un control sobre el mismo.
"De todas maneras, esto es un aliciente más para mejorar y desarrollar este nuevo poder, quizá descubra más cosas con el paso del tiempo y el dominio sobre el haki."
Estaba contento, aquello podría suponer un cambio sustancial en su motivación para tratar de mejorar en este recién adquirido arte, así que habría que ponerse manos a la obra. Tampoco se había olvidado de que aún tenía pendiente aprender el Haki de la Visión; hablaría con Don Bambú sobre el tema.
Siempre había sido lo más cuidadoso posible con su katana porque sabía lo importante que era para un espadachín cuidar a su compañera, en este caso, a sus dos compañeras. Es más, su aventura en el pasado en la que conoció a Maeve vino porque tenía que comprar equipamiento para el mantenimiento de Yamigiri. Sonrió al recordar aquella surrealista noche con la sombría mujer albina y como habían forjado una curiosa amistad. Pero aquello no era lo que le sorprendía.
Por algún motivo, las hojas de sus espadas estaban intactas, no habían sufrido ningún daño y estaban como al inicio de su entrenamiento. Aquello era, sin lugar a duda, algo extraño puesto que había cortado con ellas árboles bastante gruesos y robustos, y teniendo eso en cuenta, tendía que pegarles un repaso a ambas espadas para tenerlas a punto de nuevo. El caso es que ahora estaban intactas, brillantes y pulidas, sin rastro alguno de daño en los filos.
"Espera un momento... ¿Será que el haki de armamento protege el filo de mis espadas?"
No era algo que pudiera asegurar, eso era evidente, pero era lo único que había cambiado con respecto a sus anteriores entrenamientos, la aplicación del Busoshoku Haki en sus espadas. Estaba seguro que alguien con un poder suficiente podría romper sus espadas, pero, si estaba en lo cierto, aquello iba a ahorrarle muchos problemas a la hora de mantener sus espadas.
Reflexionó un momento sobre lo que había aprendido de Don Bambú sobre el haki. Realmente tenía sentido que el mink no le hubiese comentado nada sobre esto, puesto que el panda peleaba cuerpo a cuerpo, no utilizaba armas, pero si tenía claro que era una buena utilidad. De todas maneras, el haki requería un esfuerzo que aún era demasiado grande por lo que no le compensaba usarlo de continuo, al menos de momento, hasta que tuviese un dominio y un control sobre el mismo.
"De todas maneras, esto es un aliciente más para mejorar y desarrollar este nuevo poder, quizá descubra más cosas con el paso del tiempo y el dominio sobre el haki."
Estaba contento, aquello podría suponer un cambio sustancial en su motivación para tratar de mejorar en este recién adquirido arte, así que habría que ponerse manos a la obra. Tampoco se había olvidado de que aún tenía pendiente aprender el Haki de la Visión; hablaría con Don Bambú sobre el tema.
