09-10-2024, 10:56 PM
Por extraño que pareciera, la presencia de Garnet pasó completamente desapercibida por el vaquero, llevándose
un susto cuando posó su puño en la espalda de su amigo. Desde luego que sí que debía estar inmerso en sus pensamientos para no percatarse de alguien tan ruidoso como el músico. En parte se lo merecía por haber osado excederse en tareas que podía haber evitado realizar... Pero a quién trataba engañar, en el fondo entendía que, lo último que querría Tobías ahora era que se le menospreciara debido a su nueva condición. Era algo que entendía perfectamente pero, aún así, no podía evitar preocuparse.
De esta manera, fue que le soltó una amistosa reprimenda pues, él ya tenía sus cachivaches y su taller por lo que, no era necesario que se encargara de la cocina cuando el músico se había estado nutriendo del conocimiento gastronómico para que a sus amigos no les faltara de nada. Y Tobías comprendía esto a la perfección, pero expresando que, aún así, necesitaba que su cerebro estuviera en continuo funcionamiento, pues era una necesidad a la hora de afrontar los problemas y hallarles una óptima solución. Si Garnet era el alma inquieta, Tobías era, a su vez, la mente inquieta. Ciertamente, admiraba la imaginación y lo inteligente que era su amigo. Igual no era un tipo de inteligencia igual que la de Ikirami, pero para el pelirrojo, Tobías era una de las personas más listas que jamás había conocido. Cuando mencionó que la inspiración se encontraba en todas partes, no pudo evitar sonreír, ante la veracidad de aquella afirmación.- Inspiración, ¿huh? - Pensó, cambiando su sonrisa por una algo entristecida por su ausencia de instrumento. Por cada segundo que pasaba sin poder tocar una sola nota musical, sentía que perdía práctica y que se alejaba más de su pasión y de su sueño. Era una situación la mar de estresante, aún más si se tiene en cuenta que llevaban semanas y semanas sin arribar a ninguna isla.
Sin embargo, las palabras de Tobías llegaron por completo al corazón de Garnet.- Lo bueno, por escaso que sea, supera a lo malo... - Repitió para sí mismo esa última frase, resonando en su cabeza y siendo casi que una valiosa lección que podía definir a la perfección su viaje y su vida. Como esta no había sido un camino de rosas precisamente, apareciendo obstáculos y trabas que le hacían la vida imposible y como, aún así, todo lo bueno que tenía, al final, conseguía relucir y sacarle todos los males que le acechaban. No pudo evitar esbozar una cómplice sonrisa. Sí, por muy duro que fuera el camino, sabía que siempre podría contar con sus amigos y su novia. De hecho, en algún momento debería contarles, al menos a Tobías - pues junto a Sasha, era su más fiel amigo - que estaba saliendo con una marine, a pesar de la poca gracia que le haría. Pero algo le decía que aún no era el momento para aquello, pues, ahora mismo, prefería saber en que ingeniosa idea estaba meditando el carpintero.
Cuando exteriorizó esa pregunta Tobías, acariciando el hombro derecho de Garnet con su mano, declaró que se iba a hacer un brazo nuevo. Al escuchar esto, los ojos del semidesnudo skypiean se abrieron como platos emitiendo, sus pupilas, un brillo lleno de ilusión y, rodeando inmediatamente al vaquero con su diestra por detrás del cuello, apoyando dicho brazo en sus hombros.- PUAJAJAJJA ¡PERO ESO ES FLIPANTE TOBI! ¡Si es que el menda se olía que eso de no tener brazo no te detendría en la vida! ¿Es o no es? - Celebró el pelirrojo, zarandeando a Tobías por la pedazo idea que había tenido. Con la maña e ingenio que tenía, a saber la de barbaridades que era capaz de hacerse de brazo. Mientras seguía meneando al pistolero, éste posó su mirada al frente nuevamente, murmurando algo de que eso podría venirles bien.- ¿Eso qué? - Preguntó, con la ceja izquierda arqueada, viendo como Tobías sonreía para, seguidamente, seguir la trayectoria que seguía su mirada y encontrarse con dos especies de baúles de madera.- Y una polla como una olla, ¡un botín! Puejeje- Acompañó la sonrisa de su amigo con una llena de picardía ante haber encontrado un suculento regalo caído del cielo. ¿Qué clase de piratas serían si lo dejaran pasar como si nada? - Ya ves, ¡parece que hoy estamos de suerte! - Respondió a Tobías, dejando de rodearle con su brazo para, seguidamente, acercarse a la barandilla y asomarse más.- ¿Te hace que salte y los recoja o los intentamos pescar? - Propuso Garnet como opciones, al no saber, aún, que volvía a ser un usuario de akuma no mi.
Tras eso, miró al cielo, serio.- ¿Si necesita algo el menda? - Se cuestionó, bajando su cabeza, hasta posar su vista en el mar, para después suspirar.- El menda necesita... - Se giró dramáticamente hacia Tobías, con los ojos inyectados en sangre y sus fosas nasales dilatadas.- ¡TETAS! - Gritó, abriendo y cerrando repetidas veces los dedos de sus manos. Maldita sea, estaba necesitado de amor de cierta pelirroja y su falta de sexo también le hacía la vida imposible. Pasaron como tres segundos que se hicieron eternos, tras lo cual, Garnet meneó su cabeza hacia los lados bruscamente.- Perdona, se me ha ido la flapa... La verdad que lo que si necesito es volver a tener un instrumento... Me está matando en el alma no poder expresar todo lo que llevo dentro en forma de música, ¿es o no es? - Declaró, con seriedad, y mirando fijamente a los ojos de Tobías.- Aunque con Fallen Sound tenía un vínculo irremplazable, es hora de que suba un nivel más y ya que estamos, poder tener un nuevo instrumento que ruja incluso con más intensidad que el laúd, ¿es o no es? - Declaró, cerrando sus puños con fuerza y poniéndolos frente a él, para luego volver a mirar hacia el horizonte.- Me huelo a que habrá que esperar hasta llegar a la siguiente isla...- Murmuró, quedándose pensativo durante algunos segundos.- Ah coño, ¡el botín!¿Qué hacemos entonces? ¿Huh? - Recordó la existencia de aquellos dos baúles que se encontraban al alcance del Frog Guild, esperando pacientemente por las directrices de su amigo.
un susto cuando posó su puño en la espalda de su amigo. Desde luego que sí que debía estar inmerso en sus pensamientos para no percatarse de alguien tan ruidoso como el músico. En parte se lo merecía por haber osado excederse en tareas que podía haber evitado realizar... Pero a quién trataba engañar, en el fondo entendía que, lo último que querría Tobías ahora era que se le menospreciara debido a su nueva condición. Era algo que entendía perfectamente pero, aún así, no podía evitar preocuparse.
De esta manera, fue que le soltó una amistosa reprimenda pues, él ya tenía sus cachivaches y su taller por lo que, no era necesario que se encargara de la cocina cuando el músico se había estado nutriendo del conocimiento gastronómico para que a sus amigos no les faltara de nada. Y Tobías comprendía esto a la perfección, pero expresando que, aún así, necesitaba que su cerebro estuviera en continuo funcionamiento, pues era una necesidad a la hora de afrontar los problemas y hallarles una óptima solución. Si Garnet era el alma inquieta, Tobías era, a su vez, la mente inquieta. Ciertamente, admiraba la imaginación y lo inteligente que era su amigo. Igual no era un tipo de inteligencia igual que la de Ikirami, pero para el pelirrojo, Tobías era una de las personas más listas que jamás había conocido. Cuando mencionó que la inspiración se encontraba en todas partes, no pudo evitar sonreír, ante la veracidad de aquella afirmación.- Inspiración, ¿huh? - Pensó, cambiando su sonrisa por una algo entristecida por su ausencia de instrumento. Por cada segundo que pasaba sin poder tocar una sola nota musical, sentía que perdía práctica y que se alejaba más de su pasión y de su sueño. Era una situación la mar de estresante, aún más si se tiene en cuenta que llevaban semanas y semanas sin arribar a ninguna isla.
Sin embargo, las palabras de Tobías llegaron por completo al corazón de Garnet.- Lo bueno, por escaso que sea, supera a lo malo... - Repitió para sí mismo esa última frase, resonando en su cabeza y siendo casi que una valiosa lección que podía definir a la perfección su viaje y su vida. Como esta no había sido un camino de rosas precisamente, apareciendo obstáculos y trabas que le hacían la vida imposible y como, aún así, todo lo bueno que tenía, al final, conseguía relucir y sacarle todos los males que le acechaban. No pudo evitar esbozar una cómplice sonrisa. Sí, por muy duro que fuera el camino, sabía que siempre podría contar con sus amigos y su novia. De hecho, en algún momento debería contarles, al menos a Tobías - pues junto a Sasha, era su más fiel amigo - que estaba saliendo con una marine, a pesar de la poca gracia que le haría. Pero algo le decía que aún no era el momento para aquello, pues, ahora mismo, prefería saber en que ingeniosa idea estaba meditando el carpintero.
Cuando exteriorizó esa pregunta Tobías, acariciando el hombro derecho de Garnet con su mano, declaró que se iba a hacer un brazo nuevo. Al escuchar esto, los ojos del semidesnudo skypiean se abrieron como platos emitiendo, sus pupilas, un brillo lleno de ilusión y, rodeando inmediatamente al vaquero con su diestra por detrás del cuello, apoyando dicho brazo en sus hombros.- PUAJAJAJJA ¡PERO ESO ES FLIPANTE TOBI! ¡Si es que el menda se olía que eso de no tener brazo no te detendría en la vida! ¿Es o no es? - Celebró el pelirrojo, zarandeando a Tobías por la pedazo idea que había tenido. Con la maña e ingenio que tenía, a saber la de barbaridades que era capaz de hacerse de brazo. Mientras seguía meneando al pistolero, éste posó su mirada al frente nuevamente, murmurando algo de que eso podría venirles bien.- ¿Eso qué? - Preguntó, con la ceja izquierda arqueada, viendo como Tobías sonreía para, seguidamente, seguir la trayectoria que seguía su mirada y encontrarse con dos especies de baúles de madera.- Y una polla como una olla, ¡un botín! Puejeje- Acompañó la sonrisa de su amigo con una llena de picardía ante haber encontrado un suculento regalo caído del cielo. ¿Qué clase de piratas serían si lo dejaran pasar como si nada? - Ya ves, ¡parece que hoy estamos de suerte! - Respondió a Tobías, dejando de rodearle con su brazo para, seguidamente, acercarse a la barandilla y asomarse más.- ¿Te hace que salte y los recoja o los intentamos pescar? - Propuso Garnet como opciones, al no saber, aún, que volvía a ser un usuario de akuma no mi.
Tras eso, miró al cielo, serio.- ¿Si necesita algo el menda? - Se cuestionó, bajando su cabeza, hasta posar su vista en el mar, para después suspirar.- El menda necesita... - Se giró dramáticamente hacia Tobías, con los ojos inyectados en sangre y sus fosas nasales dilatadas.- ¡TETAS! - Gritó, abriendo y cerrando repetidas veces los dedos de sus manos. Maldita sea, estaba necesitado de amor de cierta pelirroja y su falta de sexo también le hacía la vida imposible. Pasaron como tres segundos que se hicieron eternos, tras lo cual, Garnet meneó su cabeza hacia los lados bruscamente.- Perdona, se me ha ido la flapa... La verdad que lo que si necesito es volver a tener un instrumento... Me está matando en el alma no poder expresar todo lo que llevo dentro en forma de música, ¿es o no es? - Declaró, con seriedad, y mirando fijamente a los ojos de Tobías.- Aunque con Fallen Sound tenía un vínculo irremplazable, es hora de que suba un nivel más y ya que estamos, poder tener un nuevo instrumento que ruja incluso con más intensidad que el laúd, ¿es o no es? - Declaró, cerrando sus puños con fuerza y poniéndolos frente a él, para luego volver a mirar hacia el horizonte.- Me huelo a que habrá que esperar hasta llegar a la siguiente isla...- Murmuró, quedándose pensativo durante algunos segundos.- Ah coño, ¡el botín!¿Qué hacemos entonces? ¿Huh? - Recordó la existencia de aquellos dos baúles que se encontraban al alcance del Frog Guild, esperando pacientemente por las directrices de su amigo.
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