[Pasado] - ~ Dame veneno me quiero morir ~
#12
En cuanto me acerqué al felino, agachó las orejas y percibí el miedo y la vergüenza en su rostro. Era incapaz de clavar sus ojos fijos en mí, los cuales desviaba sabiendo muy bien que se había portado mal. ¡Y joder si lo había hecho! El muy canallita se pasaba los días babeando a la primera que se le pusiese adelante mientras yo suspiraba por él, totalmente inaceptable. Como escarmiento, lo elevé de sus antenas, tirando con fuerza hacia arriba y haciendo que él profiriese unos gritos de dolor. Bah, no era para tanto, peores cosas le había hecho en la cama y bien sabía que le gustaban, aunque en ese ámbito casi que me sentía mal. Pero no, no, no. No iba a dejar que esas lágrimas de cocodrilo y esos ojitos verdes preciosos me sacasen de mi lugar, tenía que imponerme y marcarle lo que estaba mal, así es como se educa a los gatos. Cuando osó levantar la voz, lo mandé a callar, cosa que hizo ipso facto con un “sí, mi ama”, lo cual me sacó una leve y momentánea sonrisa de satisfacción. Casi me había olvidado por completo de nuestra pequeña amiga, que se había distanciado unos metros al aparecer yo. Le pregunté sobre como le iba todo, a lo que ella respondió tranquilamente.

—Sí, un precioso día, sin duda. —respondí a su pregunta sobre el bonito día que hacía.

Aclaró que todo le había ido bien, que había conocido a un grupo de Okamas e hicieron una fiesta hacía un tiempo, en primavera, la festividad del amor. Alcé las cejas sorprendida, pues paseé a mi gato aquel día por allí y lo pasamos bastante bien. No me imaginaba que ella pudiese haber estado por allí, aunque tampoco debería extrañarme, pues estábamos toda la división en la isla. A mi pregunta sobre si había estado comiendo bien, respondió que sí. ¿Comería en la cafetería o Joe les estaría preparando sus deliciosos platos? Ya me lo contaría después. Mantuve la expresión amable, pero me molestó que me recriminase por adiestrar a mi mascota, alegando que podía dejarlo calvo y que lo estaba humillando delante de mucha gente. Roté la cabeza lentamente para mirar a nuestro alrededor, y aunque pocas, sí que había algunas personas que se habían volteado para observar la escena.

—Hmmm… —musité planteándome si era buena idea hacer una escenita.

Aunque en el fondo, sabía que no estaba haciendo nada malo, por supuesto, pues todo lo que yo hacía estaba bien. Pero tampoco podía reprocharle a Ryze su punto de vista, inocente y desde el desconocimiento de la situación. Cuando ofrecí explicarle a Ryze sobre una de las partes más sensibles del cuerpo masculino, el minino se dio por aludido y comenzó a disculparse con propiedad. Se puso frente a mí, todavía con mis manos sosteniendo sus apéndices capilares, mirándome fijamente a los ojos. Mi rostro se tornó en uno impasible, elevando el mentón a la espera de sus disculpas. Recordó lo que me dijo en su momento, que tenía la novia más increíble del mundo y que no cambiaría por nada.

—Sí, es. —respondí todavía con una mirada fulminante mientras él se veía ofuscado por la frustración, llevándose las manos a la cabeza y desviando la mirada al suelo.

El gatito, aun con todo, no sabía por qué, pero aun amándome con locura no podía evitar babear por otras, añadiendo que aun así siempre me tenía presente y no llegaba a nada más. Solté un suspiro y negué con la cabeza, soltando sus antenitas y cruzándome de brazos. Volvió a dirigir su mirada hacia la mía, la cual yo desvié al suelo. Me daba penita y todo, no parecía ser capaz de controlar esos impulsos de verdad, y había sentido su arrepentimiento casi al instante de decirle aquellas cosas. Aclaró que simplemente era bobo y estaba enfermo, y que si un golpe en sus partes no muy nobles era lo que merecía, que lo aceptaría con gusto.

—Hmmmmmfff… —refunfuñé un poco hinchando las mejillas, todavía dividida entre perdonarle o castigarle primero.

Entonces, se acercó a mí lentamente y me envolvió en un abrazo, disculpándose de nuevo.

—Tsch… —chasqueé la lengua, a la vez que aceptaba su abrazo y se lo devolvía soltando un sonoro suspiro— Está bien, minino. No pasa nada, ¿sabes? —respondí finalmente, dándole un breve beso en la mejilla antes de separarnos.

Me crucé de brazos, algo más aliviada, mientras el minino se disculpaba también con Ryze y le pedía que olvidase su comportamiento de mal gato. Ella, comentó muy acertada aunque extrañamente, que no podía borrar sus recuerdos, pero que no le había molestado demasiado, añadiendo que le parecía hasta agradable cuando no babeaba. Garnet dijo estar ahora preparado para recibir el golpe en sus testículos, los cuales eran todos míos. Asentí y me llevé una mano a la barbilla meditando.

—Sí, míos y de nadie más. —respondí mientras me debatía sobre qué hacer al respecto.

Ryze, por su parte, todavía alejada, comentó que no creía que fuese buena idea, sobre todo si pensábamos en tener descendencia más adelante.

—Shshshshsh. Menudo peligro sería un bichito con estos padres. —respondí mirando al gato con una sonrisa cómplice.

Era algo que no me había planteado, pero la idea de ello me hizo gracia. Un hijo de una marine y un pirata, de dos polos tan opuestos, sin duda sería curioso de ver. Pero, por desgracia, ¿sería aquello siquiera posible? No nos habíamos planteado nada mucho más allá de amarnos y reunirnos cuando fuese posible. Con nuestros estilos de vida tan distintos, ¿qué nos deparaba el futuro? Aquel pequeño comentario de la tontatta había abierto en mi mente una serie de preguntas para las que no podía encontrar respuesta, pero preferí dejar aquellos pensamientos para otro momento. Después, Ryze añadió que su disculpa parecía sincera y que ella creía que me quería mucho. ¿Era así? Probablemente, al menos con que fuese recíproco en un uno por ciento lo mucho que yo lo quería, sería así. A continuación me recriminó de nuevo el actuar de aquella forma si de verdad era una enfermedad, que en lugar de castigarlo debería apoyarlo porque si no haría que se sintiese mal por algo que no podía controlar. Además, sumó a su discurso que al final era nuestro trabajo como marines ayudar a los que podamos y quieran ser redimidos y castigar a quienes cometen crímenes por voluntad.

—Sí… Tienes razón, Ryze. Aunque solo en parte, ¿sabes? —contesté a su argumento.

¿Qué pensaría si supiese que no era un civil, sino un pirata? Aunque estaba de acuerdo en la parte de redención. El felino, por el momento, no había cometido ningún crimen irredimible. Navegaba bajo una bandera que simbolizaba el mal, pero en su alma no había otra cosa que bondad, o al menos la parte de su alma que me había mostrado. Aunque tras todo aquello sí que había algo malvado… Ese gato tenía una lujuria incontenible. Me giré hacia Ryze, dirigiendo primero una breve mirada a mi novio.

—No creo que sea una enfermedad, Ryze. Simplemente, este gato tiene la testosterona por las nubes y deja que su parte animal domine sobre su parte racional. Sería como decir que un asesino en serie que está enfermo porque no sabe contener sus impulsos, ¿sabes? Lo cual estaría mal, da igual su incapacidad para controlarse. Sí, es algo que hay que tratar, y él sabe que soy buena con él, ¿a qué sí, minino? —pregunté a Garnet acariciando suavemente la barbilla— No te preocupes, no te voy a castigar. —añadí mintiendo para después acercarme a él hasta posar mis labios en su oído— Eso sí, esta noche vas a saber lo que es bueno. Ha sido un gatito muy pero que muy malo. Más te vale no llegar tarde y venir limpito. ¿Entendido? —susurré de forma casi inaudible para que solo él escuchara esto último.

Me alejé abanicando el rostro con la mano, hacía mucho calor aquel día. El sol brillaba con fuerza sobre nosotros y la gente que había estaba toda bajo el cobijo de las sombras que dibujaban los árboles en el suelo. Di un paso hacia el lado y, de improvisó, le di un beso en la mejilla al gato.

—Bueno, ¿y qué os trae por aquí? ¿Tenéis algún plan para hoy o simplemente la casualidad os ha juntado en este lugar? —pregunté agachándome para recoger mi bolso del suelo, asegurándome de que todo estaba su lugar y volviendome para observar a ambos.

Ya tenía asegurado que Ryze no lo conocía, y recordaba haberle hablado de ella a mi minino. Pero ese gatillo era muy impredecible y me daba miedo que pudiese delatarse si lo dejaba solo. Además, tenía que pensar qué hacer ahora que ella lo sabía. ¿Cómo podía evitar que se lo dijese a los demás? Era una gran incógnita por el momento, tal vez conocerla más me ayudase a idear algo.

Karmas
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RE: [Pasado] - ~ Dame veneno me quiero morir ~ - por Ikirami - 11-09-2024, 05:26 PM

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