09-09-2024, 10:26 PM
Kisuke aceptó los dulces y el agua que el panda le había ofrecido y pareció revitalizarse poco a poco después de haberse alimentado ligeramente. Era algo curioso. Siempre que Don Bambú se había encontrado agotado después de haber empleado el haki durante demasiado tiempo se sentía recuperado después de alimentarse cuantiosamente. El cansancio espiritual no iba necesariamente de la mano del cansancio físico. Sin duda, el haki era un fenómeno fascinante que merecía un estudio profundo. Quizás algún día podría conocer todos los secretos del mismo. Tal vez entre aquellos secretos se encontrase la respuesta a la pregunta de si existen más tipos de haki en el mundo y si el panda poseía uno de ellos.
Kisuke decidió intentar proyectar el haki armadura sobre sus varas una vez más. El panda observó como el samurái adoptaba una expresión de concentración absoluta. Sabía por lo que estaba pasando. En aquellos días en Skypiea Don Bambú tampoco tenía ni idea de si lo estaba logrando o si tenía ganas de ir a orinar. Por suerte resultó ser lo primero. Tras unos instantes en los que su compañero pareció cansarse de nuevo, aunque no tanto como antes, Kisuke afirmó que era capaz de que el haki recubriese sus brazos, pero no sus varas. Lo de la conexión podría tener sentido en este punto del entrenamiento. Don Bambú no tenía ningún problema en recubrir cualquier palo o piedra que se encontrase, pero Kisuke acababa de despertar el armadura. Quizás necesitase una motivación más grande. —Muy bien, en ese caso desenvaina tus espadas, Kisuke. —Sabía a lo que se enfrentaba si su compañero le atacaba con esas cosas. —Intenta recubrirlas de haki y atacar aquel árbol de allí. —Señaló una especie de pino de unos siete metros de alto del cual nacían piñas de todos los colores del arcoíris. Algunas tenían incluso flores y no parecían adecuadas para encender fogatas. —Si ves que no eres capaz volvemos a probar como antes, pero esperemos que puedas. Le tengo aprecio a mis brazos honhonhonhon. —Un poco de humor relajaría el ambiente. El haki armadura salía mejor si uno estaba relajado.
Kisuke decidió intentar proyectar el haki armadura sobre sus varas una vez más. El panda observó como el samurái adoptaba una expresión de concentración absoluta. Sabía por lo que estaba pasando. En aquellos días en Skypiea Don Bambú tampoco tenía ni idea de si lo estaba logrando o si tenía ganas de ir a orinar. Por suerte resultó ser lo primero. Tras unos instantes en los que su compañero pareció cansarse de nuevo, aunque no tanto como antes, Kisuke afirmó que era capaz de que el haki recubriese sus brazos, pero no sus varas. Lo de la conexión podría tener sentido en este punto del entrenamiento. Don Bambú no tenía ningún problema en recubrir cualquier palo o piedra que se encontrase, pero Kisuke acababa de despertar el armadura. Quizás necesitase una motivación más grande. —Muy bien, en ese caso desenvaina tus espadas, Kisuke. —Sabía a lo que se enfrentaba si su compañero le atacaba con esas cosas. —Intenta recubrirlas de haki y atacar aquel árbol de allí. —Señaló una especie de pino de unos siete metros de alto del cual nacían piñas de todos los colores del arcoíris. Algunas tenían incluso flores y no parecían adecuadas para encender fogatas. —Si ves que no eres capaz volvemos a probar como antes, pero esperemos que puedas. Le tengo aprecio a mis brazos honhonhonhon. —Un poco de humor relajaría el ambiente. El haki armadura salía mejor si uno estaba relajado.
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