03-09-2024, 06:30 PM
El panda rio ante la mención de lo sucedido en Báltigo. Aunque hubiera acabado hecho una mierda debido a la paliza que le habían dado sus compañeros lo cierto es que había podido darlo todo, lo cual no siempre era posible en el entorno inmediato de panda. Incluso había descubierto un nuevo poder que le resultaría muy útil en algún momento. —¡Honhonhonhon! Sí, mejor no acabar como en Báltigo, aunque la próxima vez ganaré. —Dijo con una sonrisa llena de afilados dientes. Don Bambú no estaba dispuesto a quedarse atrás ante sus compañeros. Además tenía que mantener el tipo para cuando se reencontrase con Garnet. Aquel muchacho se estaba volviendo demasiado fuerte y no quería quedarse atrás. ¿Dónde quedaron aquellos Cabos Gemelos en los que el muchacho mostraba admiración tanto por Panda como por Kovashi? Hoy en día Don Bambú casi tendría que admirarle a él. Qué cojones, le admiraba ya. Y a sus compañeros del Ejército, pero no se quedaría atrás, ni mucho menos.
Esperó pacientemente a que Kisuke encontrase herramientas adecuadas para aquel entrenamiento. Al parecer el bambú formaba parte de la flora de aquella isla, aunque era un bambú extraño. En las partes más altas del mismo había flores de todos los colores y la propia madera del mismo era de un verde brillante casi amarillo que contrastaba con el habitual verde oscuro o incluso marrón del bambú común. —Bueno, esperemos que no se rompan honhonhonhon. —El panda reafirmó su postura defensiva y esperó el ataque inicial de su compañero. —Concéntrate en imprimir tu espíritu en tus ataques, como si parte de tu ser fuese con ellos. —Le indicó. No planeaba iniciar las hostilidades, ya que debía ser Kisuke el que atacase en aquella ocasión. Sin Don Bambú empezaba a dar golpes era muy probable que se encendiese y acabasen como en Báltigo. Se encontraba actualmente a dos metros del samurái. Sin duda, con su enorme habilidad con la espada, le costaría ver percibir sus ataques, pero tenía que intentarlo. Recibiría golpes de buena gana si eso ayudaba a Kisuke a despertar el armadura.
Esperó pacientemente a que Kisuke encontrase herramientas adecuadas para aquel entrenamiento. Al parecer el bambú formaba parte de la flora de aquella isla, aunque era un bambú extraño. En las partes más altas del mismo había flores de todos los colores y la propia madera del mismo era de un verde brillante casi amarillo que contrastaba con el habitual verde oscuro o incluso marrón del bambú común. —Bueno, esperemos que no se rompan honhonhonhon. —El panda reafirmó su postura defensiva y esperó el ataque inicial de su compañero. —Concéntrate en imprimir tu espíritu en tus ataques, como si parte de tu ser fuese con ellos. —Le indicó. No planeaba iniciar las hostilidades, ya que debía ser Kisuke el que atacase en aquella ocasión. Sin Don Bambú empezaba a dar golpes era muy probable que se encendiese y acabasen como en Báltigo. Se encontraba actualmente a dos metros del samurái. Sin duda, con su enorme habilidad con la espada, le costaría ver percibir sus ataques, pero tenía que intentarlo. Recibiría golpes de buena gana si eso ayudaba a Kisuke a despertar el armadura.
Bélico
