[Presente Absoluto] Un día soleado para la revolución
#1
꧁ Primavera. Año 11. Día 1 de la estación ꧂
Que condenadamente altos eran los molinos de Villa Foosha. También es verdad que contra más bebió el día anterior, más altos le parecían, lo que para su mente era todo un desafío. No sé como sería para Caló, el mink que le acompañaba, con quién llegó a la isla una semana antes y a quién había intentado introducir en el  alcoholismo de forma descarada, pero él no bebía y al no beber podía ofrecer otra visión de aquel muro de molinos que no cesaban su movimiento. Kovashi sentía un apestoso olor, era su boca, una mezcla entre fuerte sedante y gas pimienta, un beso y te cura el cáncer de mama. Se levantó del suelo arenoso en el que estaba. Vestía una camisa blanca de flores completamente abierta, dejando visible un cuerpo tanto atlético como magullado, su heridas estaban no solo en el rostro (las más visibles) si no por todo el cuerpo, su padre trabajaba con finura, era un profesional de la tortura. Intentó abrocharse la camisa, pero le fue imposible, con un gesto agresivo desistió, empujando la prenda de ropa.

— Tengo que dejar de beber … — Musitó con sus labios secos como el desierto, se podían ver rastros de piel muerta entre ellos. Sin duda la noche anterior la juerga no fue baladí.

Casi de forma inconsciente, introdujo su mano en el interior de la camisa y sacó una petaca, la abrió e intentó beber. Es donde guardaba su alcohol de reserva, pero solo quedaban gotas. Buen intento para haber jurado que dejaría de beber un segundo antes.  
— ¿Ehh? ¡Zarpa! — Gritó, dandose la vuelta para ver si encontraba al oso. — ¡Dónde has metido mi elixir! — No tardó en marearse al dar tres vueltas muy consecutivas y volver a caer al suelo. ¿Hasta ese punto había llegado? Era hora de remontar … ¿no? Cualquiera en la situación de Kovashi que tiene un pensamiento así, positivo, se levanta y continua, era el momento … — Como encuentre a ese oso lo destriparé con mis manos por quitarme lo que es mío. ¿Que coño se cree? ¿mi padre? ¿se cree perfecto por no beber? ¿y el puto enganche con los condenados peces que tiene, qué? — Movía la cabeza mientras ideas nefastas le circulaban por la cabeza, era un buen sitio en las que estar, supongo, mejor que expresarlas desde luego.

Las ocho de la mañana y el sol comenzó a salir con fuerza, los rayos del mismo eclipsaron el iris azul de nuestro protagonista, quién se puso una mano sobre la frente para evitar la molestia. Se recompondría relativamente rápido, alzando de nuevo el vuelo y poniendose en pie. Comenzó a caminar cuesta abajo en dirección al pueblo … Suponemos que en busca de Caló, que seguramente o estaba buscando algun pescado que comer o estaba comprando sus mierdas de médico. Estaba todo el día en la caza de cualquier planta u movida similiar que le sirviera para esas cosas, Kovashi no entendía de eso, así que le daba cero importancia.

Con las manos metidas en los bolsillos, zapatillas de madera, camisa veraniega de puro turista, la katana asomandole por el hombro en la espalda y unos pantalones largos completamente negros como el carbón, marchó a su destino. Es que hasta su manera de andar era llamativa. De unos días hasta ahora, hablando/debatiendo con Khruner, llegaron a la conclusión de que deberían centrarse, Kovashi se había gastado sus ultimos dineritos en fiestas y el mink oso le seguía la corriente siempre y cuando al salir el sol el oriental aceptara avanzar un poco en todo lo que fuera productivo, vease comprar plantas para sus estudios. ¿Pero cómo serlo si el iba por su cuenta? — Maldito oso, trozo de carne — Escupió a un costado, cerca de una mujer de unos sesenta años, pelo cardado completamente rubio y un cigarro entre los dedos. Kovashi la miró impasible. Sabía identificar con facilidad cuando una era rubia natural y cuando no, si eran muy mayores le salía ser extramadamente respetuoso, pero si eran jovenes … Mejor no pensarlo. Tardó en percatarse, pero las huellas de Caló se iban mezclando con la de los humanos de la zona, era relativamente sencillo identificar por donde se estaba moviendo, solo que Kovashi no se estaba dando cuenta, hasta ahora. Las pisadas giraban a la derecha, justo hasta un local llamado “ Kyti la curandera, dolor y sierras, buen precio” toma ya, eso es una cabecera. En su escaparate tenía brebajhes varios, piedras “energeticas”, cartas del tarot y si, sierras.  El Shimatsu empujó la puerta de madera cochambrosa que le alejaba de su compañero. La altura de la entrada rozaba los dos metros, hasta el proipio Kovashi tuvo que bajar la cabeza, aunque una vez dentro el techo se extendía cerca de los tres. Aún así Khruner tendría que ir encorvado seguro.
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[Presente Absoluto] Un día soleado para la revolución - por Kovashi Shimatsu - 09-08-2023, 10:54 PM

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