16-08-2024, 07:22 PM
Estaba decidido, seguiríamos el plan aun con la posibilidad de fallar, aunque las palabras del mink sobre esa posibilidad me hicieron caer en cuenta de que Nilats había comentado que la apariencia del Mereoleona había sido enviada, siendo Bambú y yo mismo usuario de fruta del diablo sería estúpido permanecer con ese barco, bufé de rabia al darme cuenta de que nuestros días sobre ese barco habían llegado a su final.
"Creo que deberíamos cambiar de barco también, le comentaré a Krano sobre ello."
Mi joven discípulo me había demostrado que era de fiar, no en vano le había legado los puños americanos de Ridel. Me acerqué al mink el cual estaba riendo con algo de dolor en el rostro.
"Oye Panda, sobre el entrenamiento... ¿Ese haki tuyo es aterrador, qué clase de poder es ese que puede infundir miedo solo con estar presente?"
Mi duda era genuina, aunque no sabía a ciencia cierta si eso tenía siquiera que ver con el haki, al ser un poder tan extraño simplemente lo daba por sentado, tampoco era consciente de sí Kisuke había sentido lo mismo que yo al enfrentar al mink, pero lo que si me había quedado claro era que Don Bambú era fuerte. Gire mi cabeza hacia Kisuke.
"Y tú qué tal? Algo más que quieras que te revise aparte del corte?"
Estar atento a las heridas de mis compañeros hacia un efecto placebo en mi cerebro, haciendo que no le diera tantas vueltas el tema del traidor. Ya que era un tema que me afectaba sobre manera, solo el recordar como la traición del Ridel desemboco en tantas muertes de personas importantes para mí me daba escalofríos, inconscientemente lleve mi mano derecha hacia el bolsillo derecho del pantalón, deje el den den mushi blanco y mis dedos rozaron unos suaves cabellos que portaba siempre conmigo, los agarre y los saque del bolsillo mientras me volvía a sentar, un mechón de pelo plateado trenzado con cuerdas negras, lo miraba con añoranza, que estaría haciendo ahora mismo Maeve? La echaba muchísimo de menos. En ese momento las palabras de despedida de Maeve pasaban por mi cabeza como un susurro. "El mañana es una esperanza, no una promesa."
"Creo que deberíamos cambiar de barco también, le comentaré a Krano sobre ello."
Mi joven discípulo me había demostrado que era de fiar, no en vano le había legado los puños americanos de Ridel. Me acerqué al mink el cual estaba riendo con algo de dolor en el rostro.
"Oye Panda, sobre el entrenamiento... ¿Ese haki tuyo es aterrador, qué clase de poder es ese que puede infundir miedo solo con estar presente?"
Mi duda era genuina, aunque no sabía a ciencia cierta si eso tenía siquiera que ver con el haki, al ser un poder tan extraño simplemente lo daba por sentado, tampoco era consciente de sí Kisuke había sentido lo mismo que yo al enfrentar al mink, pero lo que si me había quedado claro era que Don Bambú era fuerte. Gire mi cabeza hacia Kisuke.
"Y tú qué tal? Algo más que quieras que te revise aparte del corte?"
Estar atento a las heridas de mis compañeros hacia un efecto placebo en mi cerebro, haciendo que no le diera tantas vueltas el tema del traidor. Ya que era un tema que me afectaba sobre manera, solo el recordar como la traición del Ridel desemboco en tantas muertes de personas importantes para mí me daba escalofríos, inconscientemente lleve mi mano derecha hacia el bolsillo derecho del pantalón, deje el den den mushi blanco y mis dedos rozaron unos suaves cabellos que portaba siempre conmigo, los agarre y los saque del bolsillo mientras me volvía a sentar, un mechón de pelo plateado trenzado con cuerdas negras, lo miraba con añoranza, que estaría haciendo ahora mismo Maeve? La echaba muchísimo de menos. En ese momento las palabras de despedida de Maeve pasaban por mi cabeza como un susurro. "El mañana es una esperanza, no una promesa."
