14-08-2024, 06:13 PM
Kisuke escuchó atentamente las palabras de su compañero Zorak atentamente. Le gustaba lo que proponía y además les permitiría echarle el guante a esa gente que estaba poniendo en peligro la integridad del Ejército Revolucionario filtrando la información que manejaban así como la posición de los Toros Negros, si no filtraban las de otros escudarones, claro. Aunque eso no lo habían descubierto aún.
-Bien, por mi parte, no hay problema. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para resolver esta situación.
Por otro lado, también quería resolver aquello porque no quería que ningún compañero pasase por lo que pasaron ellos en aquella misión fallida, ya tiempo atrás en Akarui. A pesar de que aquella experiencia supuso un crecimiento evidente tanto para él como para Zorak, aquel suceso había sido hasta cierto punto algo traumático para ambos y algo que no deseaban que se repitiese ni para ellos, ni para sus compañeros revolucionarios.
Le sorprendió escuchar el tono en el que hablaba Zorak con Nilats; era evidente que, aunque el mestizo respetaba y apreciaba al bigotudo mariscal, el joven había asimilado su posición como Mariscal y se sentía al mismo nivel que el viejo militar. Sonrió al pensar que Zorak entró después que él en la Revolución pero estaba más considerado por los altos mandos que él mismo; aquello no le importaba, la posición jerárquica le importaba una mierda al pescador, pero era curioso ver como el mestizo se había ganado la consideración de los superiores del Ejército Revolucionario.
-Entiendo pues que esta misión es de prioridad y de cumplimiento más inmediato, ¿verdad?
Observó que el Mariscal Nilats, entregaba a Zorak un Den Den Mushi blanco, que al parecer, eran muchísimo más seguros para comunicarse que los normales, por lo que Kisuke dedujo que quizá también sospechaban de sus comunicaciones, puesto que no tenían ningún Den den de ese tipo. Le parecía una medida necesaria. El bigotudo militar entregó el den den a Zorak y se despidió paternalmente tanto de Don Bambú como de Kisuke y se marchó de la habitación.
-Bueno, pues en cuanto terminemos de descansar nos ponemos con este trabajito de sacar la basura, ¿verdad? Kuhahaha.
-Bien, por mi parte, no hay problema. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para resolver esta situación.
Por otro lado, también quería resolver aquello porque no quería que ningún compañero pasase por lo que pasaron ellos en aquella misión fallida, ya tiempo atrás en Akarui. A pesar de que aquella experiencia supuso un crecimiento evidente tanto para él como para Zorak, aquel suceso había sido hasta cierto punto algo traumático para ambos y algo que no deseaban que se repitiese ni para ellos, ni para sus compañeros revolucionarios.
Le sorprendió escuchar el tono en el que hablaba Zorak con Nilats; era evidente que, aunque el mestizo respetaba y apreciaba al bigotudo mariscal, el joven había asimilado su posición como Mariscal y se sentía al mismo nivel que el viejo militar. Sonrió al pensar que Zorak entró después que él en la Revolución pero estaba más considerado por los altos mandos que él mismo; aquello no le importaba, la posición jerárquica le importaba una mierda al pescador, pero era curioso ver como el mestizo se había ganado la consideración de los superiores del Ejército Revolucionario.
-Entiendo pues que esta misión es de prioridad y de cumplimiento más inmediato, ¿verdad?
Observó que el Mariscal Nilats, entregaba a Zorak un Den Den Mushi blanco, que al parecer, eran muchísimo más seguros para comunicarse que los normales, por lo que Kisuke dedujo que quizá también sospechaban de sus comunicaciones, puesto que no tenían ningún Den den de ese tipo. Le parecía una medida necesaria. El bigotudo militar entregó el den den a Zorak y se despidió paternalmente tanto de Don Bambú como de Kisuke y se marchó de la habitación.
-Bueno, pues en cuanto terminemos de descansar nos ponemos con este trabajito de sacar la basura, ¿verdad? Kuhahaha.
