13-08-2024, 06:11 PM
Tras escuchar a Kisuke y Don Bambú, Nilats suspiró angustiado y volvió a llevarse un cigarro a la boca, por mi parte sopesaba los puntos de vista de mis compañeros era plausible que nosotros fuéramos el principal objetivo como sugería Kisuke, aunque el punto del mink tampoco era malo, el tema era cómo podríamos desenmascarar al traidor, mi mente invadida por la rabia de sabernos traicionados por un hermano de la revolución trabajaba a mil por hora, cuando una idea llego a mi mente, había una manera de poder descubrir quien era el traidor. Me levanté casi inconscientemente, con el puño derecho aún apretado en rabia.
OST
"Si realmente somos su objetivo deberíamos marcharnos para no poner a nuestros compañeros en peligro, eso sería lo más lógico sin duda; sin embargo, creo tener una manera de poder reducir nuestra búsqueda. Ya que informaron de nuestra partida, podríamos difundir información falta entre los otros escuadrones, con la misma base pero con diferente desenlace. Si aún no se han dado cuenta de que están pinchados, solo tendríamos que esperar a ver cuál de todas las informaciones falsas se filtra"
Mire a mis dos amigos, primero al mink el cual estaba por fin descansando y luego a Kisuke, esperando la confirmación de ambos mientras alzaba el puño derecho y me giraba hacia Nilats Sensei.
"Aunque nosotros no seamos el único escuadrón del que se filtre información, este ejército se formó para pelear por el desfavorecido, para luchar por aquellos que no tienen la fuerza suficiente para hacer frente a las precarias condiciones en las que nos llevan a vivir los malnacidos del gobierno mundial, para acabar con la esclavitud de la que hacen gala los malditos tenryubittos y liberar el mundo para las siguientes generaciones, que alguien traicione una noble causa como esa me produce asco. Te advierto Nilats que no voy a contenerme con escoria como esa y estoy seguro de que mis dos hermanos aquí presentes piensan de la misma manera."
Por primera vez estaba hablándole a Nilats de igual a igual sin darme cuenta al seguir preso de la rabia, la cual se podía fácilmente notar en el tono de mi voz, algo más grave de lo normal, alcé mi puño derecho llevándolo hacia la zona del pecho donde se encuentra el corazón. El ejército revolucionario era el primer lugar al que podía llamar hogar desde no recordaba cuanto tiempo, sin contar cuando estaba junto a mi amada Maeve. No volvería a peder mi hogar por culpa de traidores.
"Entiendo tu punto de vista, Mariscal Ideale. Aunque no soy partidario de asesinar a la gente, dejaré el destino de los traidores en vuestras competentes manos."
Dijo mientras se levantaba con las facciones del rostro algo más relajadas, como si se hubiera quitado un gran peso de encima.
"Entonces como tú mismo dijiste, si todos los toros negros están de acuerdo con intervenir en este asunto, lo dejaré totalmente en vuestras manos. Necesitaré que os pongáis en contacto conmigo de forma segura, así que os dejaré este den den mushi blanco, tiene la pequeña cualidad de que es extremadamente difícil pinchar una llamada si se usa uno de estos, mantenedme informado y por ahora seguid haciendo vuestras rutinas según vuestro rango, cuando decidáis que hacer llamadme usando el den den blanco."
Tras acercarse a Don Bambú y darle un par de golpes en el hombro, hizo lo mismo con Kisuke y luego conmigo, se encaminó hacia la puerta y se marchó, dejándonos a los tres en la enfermería, era hora de decidir que plan deberían seguir
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"Si realmente somos su objetivo deberíamos marcharnos para no poner a nuestros compañeros en peligro, eso sería lo más lógico sin duda; sin embargo, creo tener una manera de poder reducir nuestra búsqueda. Ya que informaron de nuestra partida, podríamos difundir información falta entre los otros escuadrones, con la misma base pero con diferente desenlace. Si aún no se han dado cuenta de que están pinchados, solo tendríamos que esperar a ver cuál de todas las informaciones falsas se filtra"
Mire a mis dos amigos, primero al mink el cual estaba por fin descansando y luego a Kisuke, esperando la confirmación de ambos mientras alzaba el puño derecho y me giraba hacia Nilats Sensei.
"Aunque nosotros no seamos el único escuadrón del que se filtre información, este ejército se formó para pelear por el desfavorecido, para luchar por aquellos que no tienen la fuerza suficiente para hacer frente a las precarias condiciones en las que nos llevan a vivir los malnacidos del gobierno mundial, para acabar con la esclavitud de la que hacen gala los malditos tenryubittos y liberar el mundo para las siguientes generaciones, que alguien traicione una noble causa como esa me produce asco. Te advierto Nilats que no voy a contenerme con escoria como esa y estoy seguro de que mis dos hermanos aquí presentes piensan de la misma manera."
Por primera vez estaba hablándole a Nilats de igual a igual sin darme cuenta al seguir preso de la rabia, la cual se podía fácilmente notar en el tono de mi voz, algo más grave de lo normal, alcé mi puño derecho llevándolo hacia la zona del pecho donde se encuentra el corazón. El ejército revolucionario era el primer lugar al que podía llamar hogar desde no recordaba cuanto tiempo, sin contar cuando estaba junto a mi amada Maeve. No volvería a peder mi hogar por culpa de traidores.
"Entiendo tu punto de vista, Mariscal Ideale. Aunque no soy partidario de asesinar a la gente, dejaré el destino de los traidores en vuestras competentes manos."
Dijo mientras se levantaba con las facciones del rostro algo más relajadas, como si se hubiera quitado un gran peso de encima.
"Entonces como tú mismo dijiste, si todos los toros negros están de acuerdo con intervenir en este asunto, lo dejaré totalmente en vuestras manos. Necesitaré que os pongáis en contacto conmigo de forma segura, así que os dejaré este den den mushi blanco, tiene la pequeña cualidad de que es extremadamente difícil pinchar una llamada si se usa uno de estos, mantenedme informado y por ahora seguid haciendo vuestras rutinas según vuestro rango, cuando decidáis que hacer llamadme usando el den den blanco."
Tras acercarse a Don Bambú y darle un par de golpes en el hombro, hizo lo mismo con Kisuke y luego conmigo, se encaminó hacia la puerta y se marchó, dejándonos a los tres en la enfermería, era hora de decidir que plan deberían seguir
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