13-08-2024, 05:33 PM
Zorak le indicó al panda que no era necesario cuadrarse, y aunque Don Bambú conocía de sobre la predilección de su compañero hacia la ausencia de formalismos, el panda sencillamente no podía evitar demostrar el debido respeto por sus superiores. Una taza de café y una pastilla fueron puestos a disposición del mink, que no dudó un instante en tomarse la pastilla y bajarla con un pequeño trago de café después de que Zorak hubiera terminado de examinarle las pupilas. Le faltaba algo para merendar y ya tenía el mediodía hecho. La cabeza del capitán Ninel asomó a través de la puerta de la enfermería, dando alguna especie de señal a Nilats para que supiera que podía hablar. ¿Se había perdido algo importante el panda? Sin dejar de lado su café, centró su atención en el mariscal y se quedó atónito al escuchar sus palabras. ¡Información filtrada! ¡Un traidor en la Revolución! Don Bambú no podía creer tal abominación. ¿Quién en su sano juicio vendería a la Revolución a otro bando y a qué precio? No tanto como acabaría pagando, desde luego. Ante aquella noticia Don Bambú permaneció en silencio. Se encontraba a medio camino entre no poder creérselo y estar elaborando planes en su mente para dar caza al traidor. Kisuke sugirió que se marchasen de la isla para no comprometer otras operaciones que pudieran estarse llevando a cabo. La idea no era mala. Si se iban y les estaban espiando específicamente a ellos, era probable que el espía los siguiera, aunque no seguro. —Si salimos ahora de la isla no creo que nadie nos siga, sería demasiado evidente. El espía o espías seguirían aquí, encubiertos. Intuyo que pasarían a espiar a otros escuadrones mientras reportan nuestra marcha al Gobierno Mundial. —El panda meditaba en voz alta, tratando de llegar a una conclusión acertada que les permitiera actuar acorde con la situación. —Quizás la mejor forma de atraparlos sea sencillamente pillarlos en pleno acto, aquí en la base. Sin embargo es sólo una idea, la verdad es que no sabría decir cuál es la forma de proceder más adecuada. —Concluyó el panda. Se recostó de nuevo en su camilla, que tenía la parte superior del colchón ligeramente elevada para poder mirar a la cara a sus compañeros y dio otro sorbo al café.
Podía sentir la presencia de Ninel en la entrada y de vez en cuando otras personas que iban y venían. La base revolucionaria era un lugar concurrido. Detectar al espía sencillamente a través de su haki no sería posible, pero podría ayudar en la búsqueda.
Podía sentir la presencia de Ninel en la entrada y de vez en cuando otras personas que iban y venían. La base revolucionaria era un lugar concurrido. Detectar al espía sencillamente a través de su haki no sería posible, pero podría ayudar en la búsqueda.
