[Presente relativo] Para las heridas, alcohol y sal
#3
El día no estaba saliendo como tenía previsto, la verdad. Lo que cordialmente era un saludo y un ofrecimiento a ejercitar y mejorar en combate a un compañero, se había convertido en una especie de paliza improvisada organizada por un par de cazadores. Estos no tenían malas intenciones, pero sin duda dejaron ver nuestras carencias y defectos a la luz, generadas por nuestra inexperiencia y falta de pericia, al aceptar semejante reto contra dos  desconocidos.

Igualmente y sacando algo en positivo, mis lazos con Joe, el compañero marine al que invité a entrenar, se crearon de forma fructífera y, con semejante experiencia, las raíces de la relación empezaron fuertes y profundas. El primer ladrillo del equipo de marines más fuerte de la historia, estaba puesto, pensaba en aquel entonces. Puede que tuviera la realidad completamente alterada por mi edad joven, pero eso ya lo diría el destino y se vería en el futuro.
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El paso por la enfermería fue la mar de interesante. Yo apenas tenía que ser atendido. Me limité a ver como el enfermero me hacía un breve chequeo y me comentaba que tenía un par de contusiones leves, sobretodo en la espalda, debido a una caída. En ese momento solo podía tener la cabeza gacha, sin mediar palabra y mirando mi reflejo en el suelo de baldosas brillantes, que dejaban descubrir a un marine avergonzado de su fuerza y sus capacidades.

Al acabar esperé a Joe. Lo esperé fuera, en una especie de salita de blanca con revistas y sillas algo desgastadas. Entramos juntos, pero debido a la cantidad de lesiones que este había recibido, se quedó más tiempo en manos de los profesionales. En una de las revistas habían carteles de "Se Busca" bastante recientes. Tanto de patéticos piratas como de gente que estaba formando su leyenda a base de saquear y matar. Vergonzoso... Decidí arrancar las hojas de la revista y guardarlas en uno de los bolsillos interiores de la chaqueta.
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La noche ya había caído y se olía a festejos. No es que fuera un gran día especial ni nada parecido, pero la temperatura y el ambiente de paz en la isla animaban precisamente a eso, festejos de bar y compañía.
Joe sabía de mi estado anímico, así que no dudó en convencerme para disfrutar de la noche joven. Yo accedí con algo de reticencia, pues en mi cabeza ya no sonaba la derrota, sino los siguientes pasos en mi objetivo. Igualmente accedí.

El paseo fue breve. Joe hablaba de temas no relacionados con el trabajo a pesar de ir vestidos con el uniforme. No sabía si su intención era no marear con ese tema más o si genuinamente quería tenerlo apartado en su vida privada. Sea como fuere, al llegar a la plaza, avistó un local para sentarnos y poder beber algo.
Al entrar, me percaté de poca cosa. El local estaba algo caldeado por la masa de grupos y gentes en las mesas. No era mi bar de confianza, pero la musiquilla de fondo tocada en directo y un par de huecos en la barra, colocados casualmente frente a nosotros, no me hizo fijarme en el tipo de transeúntes del local, a diferencia de mi compañero, más perspicaz que yo.
Nos acercamos a la barra para pedir y Joe percibió un par de transeúntes vistos con anterioridad. Los cazadores apalizadores cabrones, Taka y Sohem.
Estaban colocados en una mesa cerca nuestro y Joe, ni corto ni perezoso, pidió un par de cervezas más. Lo más probable era hacer amistad y alianza. Y sinceramente tenía razón. Mientras los miraba tenía en mente la actitud de mi compañero. Sin resentimiento y con actitud positiva. Debía de hacer lo mismo... Así que me lancé a la piscina. Debía utilizar la situación en el beneficio de la justicia y no vengarla como un crío, otra vez.
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Antes de que la bebida fuera servida, di un pequeño golpe en la barra con la palma de la mano, mientras negaba con la cabeza y echaba mis pensamientos negativos, tocaba negociar.

Me lancé hacia su mesa y sin pensar mucho en la jugada, decidí llamar su atención. Contaba con que Joe caería con nosotros junto a las bebidas nada más fueran servidas, y que con eso ganaríamos gratitud eterna.
Le di un giro a la silla vacía antes de sentarme en ella. 360 grados sobre su eje. Aunque antes de caer con fuerza y hacerme hueco en la mesa, saludé jovial:

- Mira por donde, que pequeño es el mundo. Dos de los hombres más fuertes que he conocido, coinciden en el mismo día dos veces junto a un par de marines ambiciosos. Os importa que compartamos mesa? Tengo un par de cosas que os pueden interesar... Negocios y bebidas gratis- Señaló a Joe con la mano abierta, casi haciendo una reverencia a la idea de que traía alcohol para todos.-
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RE: [Presente relativo] Para las heridas, alcohol y sal - por Vulkan - 04-09-2023, 12:30 AM

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