08-08-2024, 04:01 PM
El camino de regreso se les hizo eterno. Entre la herida del pecho y el peso de su gigantesco compañero el mink, un camino que como mucho era de veinte minutos, a Kisuke le parecieron tres horas. La herida no era muy grave, simplemente era aparatosa, pero no dejaba de sangrar en el trayecto hacia la enfermería del cuartel general.
Una vez llegaron, con un gruñido, ayudó a Zorak a colocar al panda en una cama, con lo que implicaba mover y colocar a un tipo del tamaño del mink, que al estar inconsciente era un peso muerto. Cuando ya dejaron a su compañero acomodado y durmiendo, Zorak le indicó que se sentase para suturarle la herida del pecho. Tras un breve vistazo llegó a la conclusión que el antiguo pescador intuía, no era profunda pero si aparatosa y tendría que suturarle.
-¿Cuánto hace que no ves unas tetas así, boca-sierra? Kuhahaha.
El mestizo le indicó que no se moviese o le quedaría cicatriz, algo que en realidad no le preocupaba a Kisuke pero se estuvo quieto, guiñando un ojo únicamente cada vez que sentía la aguja pasar por su piel para coserle la piel y cerrar la herida. Tendría que tener cuidado y mantenerla limpia, para evitar problemas.
Cuando estaban a mitad del proceso más o menos, entró Nilats como una exhalación exigiendo una explicación al estado en el que se encontraban. Kisuke no pudo evitar una sonrisa al pensar que aquel tipo era como un padre echando una reprimenda a sus hijos por pelearse entre ellos.
-No se preocupe mariscal, han sido unos navajazos entre compas, está todo bien... Kuhahaha.
Zorak terminó su tarea con la herida de Kisuke y le dio una palmada en el pecho para indicar al mariscal que todo estaba en orden. Kisuke hizo una ligera mueca y contempló como el mestizo se marchaba hacia la cafetera a preparar un poco de ese brebaje que adoraba.
-Menos mal que usé el lomo de las katanas si no lo mismo tendríamos que ir a la morgue...
Miró a Nilats sintiéndose un poco culpable, puesto que aquello no había querido decirlo, pero, como le pasaba a menudo, se puso a pensar en voz alta. Le extrañaba, no obstante que hubiese ido tan rápido hacia allí el viejo militar, teniendo en cuenta que no había pasado tanto tiempo desde su escaramuza, así que le resultaba curioso que ya estuviese allí.
-Por cierto, ¿qué le trae aquí Mariscal?
Una vez llegaron, con un gruñido, ayudó a Zorak a colocar al panda en una cama, con lo que implicaba mover y colocar a un tipo del tamaño del mink, que al estar inconsciente era un peso muerto. Cuando ya dejaron a su compañero acomodado y durmiendo, Zorak le indicó que se sentase para suturarle la herida del pecho. Tras un breve vistazo llegó a la conclusión que el antiguo pescador intuía, no era profunda pero si aparatosa y tendría que suturarle.
-¿Cuánto hace que no ves unas tetas así, boca-sierra? Kuhahaha.
El mestizo le indicó que no se moviese o le quedaría cicatriz, algo que en realidad no le preocupaba a Kisuke pero se estuvo quieto, guiñando un ojo únicamente cada vez que sentía la aguja pasar por su piel para coserle la piel y cerrar la herida. Tendría que tener cuidado y mantenerla limpia, para evitar problemas.
Cuando estaban a mitad del proceso más o menos, entró Nilats como una exhalación exigiendo una explicación al estado en el que se encontraban. Kisuke no pudo evitar una sonrisa al pensar que aquel tipo era como un padre echando una reprimenda a sus hijos por pelearse entre ellos.
-No se preocupe mariscal, han sido unos navajazos entre compas, está todo bien... Kuhahaha.
Zorak terminó su tarea con la herida de Kisuke y le dio una palmada en el pecho para indicar al mariscal que todo estaba en orden. Kisuke hizo una ligera mueca y contempló como el mestizo se marchaba hacia la cafetera a preparar un poco de ese brebaje que adoraba.
-Menos mal que usé el lomo de las katanas si no lo mismo tendríamos que ir a la morgue...
Miró a Nilats sintiéndose un poco culpable, puesto que aquello no había querido decirlo, pero, como le pasaba a menudo, se puso a pensar en voz alta. Le extrañaba, no obstante que hubiese ido tan rápido hacia allí el viejo militar, teniendo en cuenta que no había pasado tanto tiempo desde su escaramuza, así que le resultaba curioso que ya estuviese allí.
-Por cierto, ¿qué le trae aquí Mariscal?
