+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#28
A pesar de que al músico le hacía extremada ilusión dejarse vestir y probar toda clase de rocambolescos conjuntos a manos del que, Ikirami había nombrado, como mejor modista del mundo, al poder reencontrarse al fin con su amada después de tanto tiempo, en esos instantes, Garnet, lo único que quería era pasar todas las horas, minutos y segundos que quedaban de ese maravilloso día junto a ella. De este modo, fue que lo expresó, con cierta preocupación por si hería el orgullo de Okaliva, rechazando, en aquel día su fantástica propuesta mas, dejándole claro que, otro día iría a su tienda para cumplir con su objetivo inicial, además de saciar el lado sastre del okama. Al hacérselo saber a ambos, por parte de la bella mujer, Garnet pudo observar como casi se convertía en una cerecita, mientras que, por parte del modista, alcanzó a ver como se echaba a llorar - siendo consolado por la marine seguidamente -, dramáticamente, asustándose el pirata de primeras pero, luego, comprendiendo que debió haberse emocionado al ver lo bonito y verdadero que era el amor y conexión que existía entre los pelirrojos, y era normal sentirlo de esa forma. Una vez se recompuso aquella masa de músculos tonificados, este le dio la bienvenida a su local, instándole en que podía entrar cuando el quisiera, gesto que, Garnet agradeció en demasía por el buen rollo que emanaba el amigo de su novia, momento en el que ambos se asintieron sonrientes.

Justamente después, llegaría el plato fuerte, que era la presentación de Garnet y es que, cómo todo debía hacerlo lo más llamativo posible, en vez de decir su nombre y a que se dedicaba - como las personas normales - prefirió enseñar un extracto de su alma, en forma de melodía. Cuando le dijo a Ikirami que hacía tiempo que no le tocaba, ni su cuerpo ni su música, el minino se deleitó con la imagen de la pelirroja, viendo como la marine recorría con su mirada el cuerpo del pirata mientras se mordía de forma lujuriosa su labio. Entonces, con la mano agarrada a la de Okaliva, su novia procedió a animarle y a declarar como se moría de ganas por escuchar nuevamente una de sus canciones. Si no eran suficientes las ganas que tenía el artista de tocar otra vez su música, las palabras, gestos y actitud de Ikirami no hacían más que encenderle aún más la llama de su corazón que le gritaba "dalo todo, arrasa con todo".

Fue así que, sin más preámbulos, el músico dejó que todo lo que sentía en aquel momento fluyera por cada poro de su piel, por cada músculo de su cuerpo y por cada rincón de su alma. ¿Y qué era lo que más sentía en esos instantes, si no era pura devoción y sensualidad por su amada? En consecuencia, la melodía que se emitía con el deslizar de sus virtuosos dedos, no era otra que la personificación de toda esa sensualidad que se había estado acumulado los minutos anteriores. Conforme iba mirando a su tan querido y privado público, pudo ver como, Ikirami, dejándose llevar por su música, comenzó a aplaudir y a patalear al ritmo de la misma, haciendo que Garnet sonriera alegremente al causar esa sensación en la marine con su pequeño don. Lo metida que estaba en la canción, hizo que el skypiean quisiera danzar alrededor de la pelirroja mientras no paraba de tocar a su Fallen Sound, recibiendo en el acto un beso al aire de la marine que le produjo una pícara sonrisa. Pero, por mucho que Ikirami fuera su novia, debía ser imparcial con su público por lo que, después de bailotear alrededor de su sensual musa, cambió de objetivo, yendo a ponerle el culo en pompa a su nuevo colegui Okaliva, notando tanto la risa de la pelirroja, como la timidez del modista, quién se tapaba los ojos ante la visión que se hallaba frente a él, sacándole una pequeña carcajada al pelirrojo.

Era innegable que los dos estaban disfrutando de la música de Garnet, hasta el punto de que, después de que se separara de los dos, con una mirada llena de complicidad y, tras decirle Okaliva a Iki que le iba a enseñar los pasos prohibidos, comenzaran a danzar un tango que encajaba a la perfección con la música que el minino estaba tocando con ellos. Al ver de lo que eran capaces aquellos dos, el pelirrojo abrió los ojos como platos de la impresión, a la par que una sonrisa llena de determinación se dibujaba en su rostro.- Puejeje, ¡el menda no piensa quedarse atrás! ¿Es o no es?- Fue el pensamiento que tuvo Garnet ante el frenético y sensual baile que los dos amigos estaban teniendo fruto de su melodía. Aunque, por un lado, el pirata sintió cierta envidia de no ser él quién pudiera bailar con su hermosa mujer, lo cierto era que también sentía un gozo en su alma al ver como, su canción, había desatado aquel maravilloso baile. Sintió como si, la sensualidad que emanaba de su instrumento, se transfiriera a la danza que estaban realizando la dupla y, a su vez, como esa misma intensidad y de ver a su increíble mujer causaba que Garnet no le bajara el ritmo. Ciertamente sí, era incapaz de quitarle el ojo a los gráciles y seductores movimientos de su novia, sintiendo como esa tensión sexual y temperatura en su interior aumentaban exponencialmente y, aún así, pudo reconocer que, el verdadero artífice del tango no era otro que Okaliva.

El artista finalizó con su obra, agotado al mismo tiempo que Ikirami y Okaliva, casi como si hubieran ensayado con anterioridad. La pelirroja terminó su baile echada hacia atrás - sostenida por el modista - con la mirada y sonrisa puestas en Garnet quién, jadeando, no pudo hacer otra cosa que sonreírle de vuelta. Después de que le ayudara Okaliva a incorporarse, dándole un beso en su mano a modo de cortesía e, Ikirami, dedicándole una reverencia, como dos polos opuestos de dos imanes, el pirata, completamente encendido a pesar del cansancio, comenzó a caminar lentamente hacia la pelirroja, al mismo tiempo que ella lo hacía hacia él.- Iki...- Susurró, al mismo tiempo que la marine, mas sin darse cuenta de que ella le había nombrado. Cuando estaban uno frente al otro, a un metro, y jadeando tanto del esfuerzo físico como del calor que sentía en cada rincón de su cuerpo, un silbido y varios aplausos por parte del modista le sacó de un trance en el que estaba a punto de arrancarle toda la ropa a la pelirroja.- Para el carro Garnet, que está aquí el colegui Okaliva, ya bastante sexo vio antes...- Se frenó mentalmente, al mismo tiempo que agitaba su cabeza de lado a lado para espabilarse. En ese momento, con una sonrisa, declaró lo increíble que había estado, al igual que él. Él sabía lo fantástico que era, por supuesto, pero recibir esos halagos por parte de su amada, siempre llenaban su corazón de una calidez inigualable.- PUAJAJAJAJA, ¡pues claro que el menda lo es! ¿Es o no- Rio a carcajadas, antes de que Ikirami le interrumpiera besándole en su boca después de morderle de forma muy sensual su labio, aceptando más que gustosamente aquel gesto.- Iki, cuidado... Que igual... No puedo controlarme...- Pensaba con poca lucidez, dejándose llevar cada vez más por el deseo carnal, acariciando, al igual que hacía la pelirroja con él. Si no hubiera sido porque la marine sí que había conseguido controlarse, parando en el acto, el pobre Okaliva habría visto, de nuevo, una escena de la que habría deseado no ser testigo. Al apartarse de los húmedos y placenteros labios de su novia, Garnet se tomó unos segundos en calmar su agitada respiración y su ansia de placer y deseo.

Algunos segundos después, en los que había recuperado la compostura, se llevó su puño derecho para toser en él.- Pues eso, que he estado increíble puejejej...- Dijo con los ojos cerrados para, seguidamente, mirar intermitentemente a Ikirami y Okaliva.- Eso sí, ¿vosotros os habéis visto? ¿Qué cojones ha sido ese baile? ¡HA SIDO FLIPANTE! ¿ES O NO ES?- Exclamó eufórico al recordar la danza tan increíble que había presenciado, enfocando su mirada, primero en Ikirami.- Iki, ¡no tenía ni la más pajorera idea de que te podías mover así!- Alabó los movimientos de su novia, poniéndose, entonces, colorado.- De sólo verte me han entrado aún más ganas de follarte, vamos, que te daba ahora mismo si no estuviera Okaliva.- Declaró, sin pelos en la lengua, girándose al modista con una sonrisa.- Pero cero mal rollos, colegui, que estamos en tu tienda y no es cuestión de ponerse otra vez a hacerlo en tus narices, ¿es o no es?- Aclaró a Okaliva, quién se quedó, durante unos segundos, incrédulo por lo tan descarado que era el pirata, echándose a reír a carcajadas acto seguido.- HAHAHAHAHAHA, oh boy, I can see, agradezco que no os pongáis a tener sex in front of me again, you know, my sweet couple.- Agradeció el modista, con los brazos cruzados y cierto sarcasmo.

Seguidamente, Garnet, siguió mirando a Okaliva, pero esta vez con más seriedad.- Eso sí, Okaliva, el menda tiene que pedirte otro favor.- Dijo, quedándose un par de segundos callados.- What's wrong, my pretty boy?- Preguntó, lleno de curiosidad el okama, llevándose su diestra a su prominente mentón.- He podido ver que tus juegos de pies y movimientos son una pasada, me han dejado, loco... Sería algo que me fliparía meter en mis conciertos, ¿es o no es?- Expuso, inclinando, entonces, ligeramente su tren superior hacia Okaliva. El pirata, no era de las personas que solían someterse a este tipo de gestos de educación, y menos cuando se trataba de dejarse enseñar a otros pero, del estricto entrenamiento con Kaelith, aunque le duela admitirlo, se le quedó anclado algo de ese sentimiento de respeto en su alma.- Por favor, ¿me enseñarías también a bailar cómo lo haces, colegui?- Pidió el músico, quedándose inclinado hasta que obtuviera una respuesta por parte del okama, quién, nuevamente, se volvió a quedar sorprendido ante la actitud de Garnet, volviendo a reír a carcajadas.- HAHAHAHAHA, so, te has quedado prendado de mis pasos prohibidos, pretty boy, ¿eh?- Comentó, con orgullo, para girarse, a continuación a Iki.- Empiezo a understand que viste en él, my beautiful and gorgeous princess.- Volvió a encarar, entonces, a Garnet.- Very well, my sweet dancer, te enseñaré algunos de mis steps, you know. Como te dije, las puertas de my shop están open always for you.- Declaró, poniendo su diestra en el hombro del músico.- Ven whenever you want, te pruebo algunos modelitos y luego I'll teach algo de danza, is that okay for you?- Propuso Okaliva al músico, el cuál, volvió a erguirse y sonrió intensamente de alegría ante la aceptación de su nuevo maestro.- ¡De puta madre, colegui! Pues en "brevas" tendrás noticias del menda, puejeje, muchas gracias de nuevo, y por ser colegui de Iki y cuidar de ella aún más, ¿es o no es?- Agradeció con muchísimo entusiasmo el pirata al modista, quién extendió su mano derecha hacia el músico.- Por el boyfriend de mi querida lady, lo que sea... Esta beauty y tan good friend of mine solo deserves lo mejor de lo mejor, you know.- Afirmaba Okaliva, causando el asentimiento instantáneo de Garnte pues, en esas palabras solo había verdades.

Acto seguido, el músico se dirigió, hacia Ikirami, no pudiendo olvidar de todo el calor que había sentido y que aún deambulaba por cada rincón de su cuerpo, deseando poder escapar a través del contacto de su cuerpo con el de su amada.- Bueno, Iki, y creo que tú tienes una habitación que enseñarme...- Se acercó, hasta estar a escasos centímetros, con una expresión que irradiaba picardía y perversión la mirases como la miraras.- Y ya si hablamos de la cama, uffff... Pueje pueje...- Le acabo susurrando al oído, retirándose, entonces, y mirándole mientras se mordía su labio inferior y le extendía su mano para que le guiara.- Este sirviente está ready para servirle, mi ama, ¿es o no es?- Le dijo, buscando incitarla y provocarla para desatar, una vez más, todos los deseos de la pelirroja.

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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Garnet D. Matlock - 31-07-2024, 12:20 PM

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