26-07-2024, 11:40 PM
La tensión sexual entre los dos novios no hacía otra cosa que acrecentarse con las muchas insinuaciones por parte de ambos pelirrojos una vez con sus nuevos conjuntos puestos- Al mismo tiempo gracias a los adorables actos de Ikirami que englobaban tanto sus cuernos como alas demoníacas, Garnet sintió la necesidad de tenerla entre sus brazos en un acto de puro amor y ternura que contrastaba por completo con el ferviente deseo que ardía en el interior del músico por su amada. Cuando la pelirroja le insinúo que podía tenerla entre sus brazos en un acto de puro amor, a la vez que retozaban salvajemente, el pirata no pudo hacer otra cosa que recordar la primera vez que hicieron el amor de verdad, después de que, oficialmente empezaran a salir. El sexo desenfrenado estaba genial con Ikirami, ¡y vaya que si lo era! La química y dinámica que tenían era simplemente sublime, pero al venirle ese precioso recuerdo a la cabeza, sintió la necesidad de volver a experimentarlo en carne y hueso, más allá de su psique. Aunque no sabía demasiado bien si, con la tensión que tenía acumulada el skypiean después de todo el coqueteo, aquel día sería en el que volverían a hacerlo de aquella manera.
Seguidamente, la marine, antes de salir a la parte de la tienda, le comentó otro secreto a Garnet que le gustaría que siguiera estando oculto y es que, como los marines no son bien recibidos al tratarse Momoiro de una isla revolucionaria, escondió y mintió sobre su identidad, confesando que contó que estaba buscando a su hermano gemelo perdido y, pidiéndole el favor al pelirrojo para que no lo contará o no hiciera mención al respecto pues no quería dañar a su amigo. El músico, que lo entendió perfectamente, no le dio importancia ninguna, dejándole claro que lo entendía y que su secreto estaba a salvo, murmurando tímidamente, entonces, la bella mujer lo increíble que era su novio.- Tú eres increíble.- Afirmó en sus pensamientos, mientras miraba a la pelirroja con una tierna sonrisa.
Fue justo en ese momento que el skypiean recordó un asunto que debía atender, de vida o muerte, con Ikirami y era, ¿estaba durmiendo en su barco de la marine o se estaba hospedando, en cambio, en otro lugar? Debía aclarar esas dudas para, en caso de que se diera el segundo caso, poder ofrecerle como un loco pasar la noche juntos. Y así hizo, sonrojado, y dejándole claro que, aparte de lo referente a lo sexual, tenía también muchísimas ganas de dormir junto a ella. El sólo imaginarse a los dos acostados en la cama, abrazado el uno al otro mientras su somnolienta respiración fluía al mismo compás, hizo agravar el sonrojo. Ante la pregunta, Ikirami sonrió para, a continuación, afirmar - apartándole la mirada con tímidez - que, efectivamente, se estaba quedando en una posada y que podría quedarse a dormir todas las noches que quisiera, haciendo que Garnet irradiara felicidad por cada poro de su cuerpo. Él de por sí solía dormir en la cofia, no porque no tuviera espacio ni cama - aunque ahora con los Alas Negras en su barco, si que escaseaba el espacio -, sino porque le gustaba estar en contacto y cerca, durante la noche con las estrellas del firmamento, con su Fallen Sound, tocando y redescubriendo su lado más musical y personal. Pero ahora, el mero hecho de pasar a dormir entre estrellas, a hacerlo con la estrella más brillante de todo el universo - casi a la par que el brillo que emanaría Garnet como futura superestrella musical -, causó que en el rostro del pelirrojo se esbozara una sonrisa de euforia por poder pasar más momentos junto a su novia en una privacidad en condiciones.- Puejeje... El menda irá a verte entonces todas las noches, Iki... No puedo dejar que mi novia duerma sola y quedarme de brazos cruzados, ¿es o no es?- Respondió pletórico.
Ahora sí que sí, y tras eso, salieron a la tienda dónde, para sorpresa del minino, se encontraron todo perfectamente ordenado, tan ordenado que ni siquiera estaban sus pertenencias, acojonándose Garnet por completo hasta que, el bueno de Okaliva, puntualizó dónde se encontraban, yendo los dos pelirrojos a por ellas, dándole las gracias después de que su novia lo hiciera y, recibiendo a cambio, unos suaves toquecitos en su cabeza por parte de Ikirami que sentaban la mar de reconfortantes. Después de aquello, como si hubiera ido con efecto retardado, el modista se percató de nuestros renovados outfits, quedándose completamente maravillado por ellos. Ante los piropos de Okaliva, Ikirami posó como la diosa que era, llevándose su mano a su cadera y, con una sonrisa altiva, echándose su rojiza y sedosa melena hacia atrás con la otra mano, dejando embobado a Garnet ante lo deslumbrante que era su novia, por si aún le cabía alguna duda.- ¿U-una diosa de los infiernos?- Se preguntó el músico, al ver la increíble figura de su amada, parpadeando de forma consecutiva. Pero la reacción de Okaliva hacia el conjunto del pirata le hizo salir de su embobamiento pues, aseguró que él también estaba increíble, declarando que, con su cuerpo, no le importaba para nada hacerle algún que otro modelito que otro a su medida. Ante esto, Ikirami, se puso de por medio, extendiendo su mano frente a la cara del mastodonte, declarando que el minino era suyo, causando que Garnet riera nasalmente ante el comportamiento de la marine, daba igual lo que hiciera, o era la mujer más adorable del mundo, o a la más sensual, no había término medio. Entonces, el pirata le preguntó si era posible que el mejor modista del mundo quisiera hacerle ropa para él, recibiendo, con una sonrisa, el asentimiento de Ikirami, quién siguió declarando que, como Garnet era suyo, no se tocaba aunque dejándole a Okaliva el beneficio de prestárselo para que pueda jugar con él un ratito a las muñecas, haciendo que Garnet mirara con incredulidad a su novia.- ¡Eh, Iki! ¿Cómo que jugar a las muñecas? Si me va a vest...- Se quedó pensativo durante dos segundos.- Ah coño, claro, puejeje...-
Ante estas palabras, el modista soltó una carcajada y, tras varios chasquidos de dedos, responder con una sonrisa que estaba seguro de que, fuera lo que fuera que se pusiera, le quedaría genial, quedándose mirando pensativo al minino, que por el comentario del modista empezó a exhalar aire por la nariz con orgullo.- Pues claro, estás hablando de Garnet Matlock, ¿es o no es? PUAJAJAJA.- Soltó una carcajada, para, seguidamente, mirar hacia Ikirami, quien le había asegurado que podía confiar en él además de sugerirle cualquier cosa, antes de que le diera un dulce beso en la mejilla. Entonces, la pelirroja propuso que, estando ya todos reunidos, podría presentarse como era debido, abriendo los ojos de sopetón el músico.- Coño, ¡pues ya ves!- Exclamó, parándose antes un momento frente a Okaliva, sonriente y con ambas manos puestas en su cadera.- Y a tu oferta, colegui, ¡encantronio la acepto! Pero...- Cambió a una expresión más seria, girando su cabeza hacia su novia. El modista, por el otro lado, observaba con atención al músico.- Hoy al menda le gustaría pasar el día con mi novia, ¿es o no es?- Terminó la frase, sonriendo y dedicándole un guiño con su ojo izquierdo.- Así que... Te vendría bien que viniera otro día para...- Se volvió a girar hacia el grandullón cuando, al enfocar su vista en él, se lo encontró llorando con un pañuelo en su mano derecha.- Para el carro, ¿he dicho algo raro?- Se preguntaba el músico preocupado con que, quizás, el haberle rechazado, le hubiera sentado mal.
Ayy how much I envy you my sweetness... Love... ¡LOVE!... Esta juventud tan full of love, consigue conmover my beautiful y frágil heart, you know...- Lloraba de forma dramática para, acto seguido, secarse, con delicadeza, todas sus lágrimas con su pañuelo, guardándoselo en el bolsillo de su pantalón. Recuperó la compostura y tosió, poniendo su puño por delante de su boca.- My handsome and savage prince, como boyfriend de my precious lady, eres bienvenido whenever you want, you know.- Declaró el modista tras aquello.
-Pueje, gracias Oki, eres un tío legal, ¿es o no es?- Dijo, con una sonrisa llena de picardía mientras le extendía el pulgar derecho, a lo que miró a Iki, asintiéndole sin mediar una palabra. Tras eso, cerró sus ojos, y llevó su diestra a su espalda.- Pues bien, ahora toca presentarme como es debido, pueje...- Murmuró, mientras sacaba de sopetón su instrumento, y se lo colocaba en posición de tocar, señalando con el índice de su diestra a Okaliva, quién estaba sorprendido con ambas manos puesta en su boca.- Okaliva, tienes en tus narices a Garnet Matlock, quién será la futura más grande superestrella del mundo entero, ¿es o no es?- Deslizó, entonces, sus dedos por las cuerdas de su instrumento.- ¿Sabes? He podido ver un pedazo de tu alma con todas los conjuntos que has creado, ¿qué menos que darte un rugido de la mía a cambio?- Dijo con una mirada y sonrisa llena de determinación.- Este boy...- Murmuró el tendedero ante la actitud del skypiean, quién desvió su mirada a Ikirami.- Además, hacía tiempo que no le tocaba a mi deslumbrante e increíble Iki... Y por supuesto también algo de música, ¿es o no es?- Comentó, dedicándole una sonrisa de complicidad, para, seguidamente, moverse hacia el centro de la sala, a una distancia dónde pudiera ver tanto a Ikirami como a Okaliva.- ¡Espero que os flipe este concierto privado! ¡Este es el rugido de mi alma!- Exclamó ya posicionado, y extendiendo su diestra hacia arriba, mientras, ahora miraba a su novia.- ¡Este es el rugido de mi nuevo yo!- Y bajó súbitamente la mano, dando lugar a la primera tonada y, por tanto, a su canción.
Una vez iniciada la canción, Garnet puso toda la carne en el asador con una melodía que buscaba seducir y hacer bailar los corazones y almas de sus dos oyentes. Era como, si toda la tensión sexual que llevaba acumulada durante todo el jugueteo con Ikirami, se hubiera personificado en aquella canción que, iba dedicada en cuerpo y alma a su amada pelirroja, además de ser una carta de presentación perfecta para Okaliva. Con cada nota, los pies del músico danzaban al compas, dando delicadas pisadas que buscaba acentuar y acompañar a la música, además de usar el espacio que tenía para moverse libremente, acercándose a su escaso pero especial público, llegando a tocar, mientras se movía alrededor de Ikirami a la vez que le puso, una que otra vez, el culo en pompa a Okaliva, notando como el grandullón se tapaba la vista aguantando las ganas de tocarle su prietos glúteos por respeto a su amiga. Tras varios minutos de intensidad absoluta, dónde lo dio todo tanto mental como físicamente, el músico terminaría, sudando y jadeando por tocar tal melodía con, la esperanza, de que tanto a Ikirami como a Okaliva les hubiera gustado su actuación.
Seguidamente, la marine, antes de salir a la parte de la tienda, le comentó otro secreto a Garnet que le gustaría que siguiera estando oculto y es que, como los marines no son bien recibidos al tratarse Momoiro de una isla revolucionaria, escondió y mintió sobre su identidad, confesando que contó que estaba buscando a su hermano gemelo perdido y, pidiéndole el favor al pelirrojo para que no lo contará o no hiciera mención al respecto pues no quería dañar a su amigo. El músico, que lo entendió perfectamente, no le dio importancia ninguna, dejándole claro que lo entendía y que su secreto estaba a salvo, murmurando tímidamente, entonces, la bella mujer lo increíble que era su novio.- Tú eres increíble.- Afirmó en sus pensamientos, mientras miraba a la pelirroja con una tierna sonrisa.
Fue justo en ese momento que el skypiean recordó un asunto que debía atender, de vida o muerte, con Ikirami y era, ¿estaba durmiendo en su barco de la marine o se estaba hospedando, en cambio, en otro lugar? Debía aclarar esas dudas para, en caso de que se diera el segundo caso, poder ofrecerle como un loco pasar la noche juntos. Y así hizo, sonrojado, y dejándole claro que, aparte de lo referente a lo sexual, tenía también muchísimas ganas de dormir junto a ella. El sólo imaginarse a los dos acostados en la cama, abrazado el uno al otro mientras su somnolienta respiración fluía al mismo compás, hizo agravar el sonrojo. Ante la pregunta, Ikirami sonrió para, a continuación, afirmar - apartándole la mirada con tímidez - que, efectivamente, se estaba quedando en una posada y que podría quedarse a dormir todas las noches que quisiera, haciendo que Garnet irradiara felicidad por cada poro de su cuerpo. Él de por sí solía dormir en la cofia, no porque no tuviera espacio ni cama - aunque ahora con los Alas Negras en su barco, si que escaseaba el espacio -, sino porque le gustaba estar en contacto y cerca, durante la noche con las estrellas del firmamento, con su Fallen Sound, tocando y redescubriendo su lado más musical y personal. Pero ahora, el mero hecho de pasar a dormir entre estrellas, a hacerlo con la estrella más brillante de todo el universo - casi a la par que el brillo que emanaría Garnet como futura superestrella musical -, causó que en el rostro del pelirrojo se esbozara una sonrisa de euforia por poder pasar más momentos junto a su novia en una privacidad en condiciones.- Puejeje... El menda irá a verte entonces todas las noches, Iki... No puedo dejar que mi novia duerma sola y quedarme de brazos cruzados, ¿es o no es?- Respondió pletórico.
Ahora sí que sí, y tras eso, salieron a la tienda dónde, para sorpresa del minino, se encontraron todo perfectamente ordenado, tan ordenado que ni siquiera estaban sus pertenencias, acojonándose Garnet por completo hasta que, el bueno de Okaliva, puntualizó dónde se encontraban, yendo los dos pelirrojos a por ellas, dándole las gracias después de que su novia lo hiciera y, recibiendo a cambio, unos suaves toquecitos en su cabeza por parte de Ikirami que sentaban la mar de reconfortantes. Después de aquello, como si hubiera ido con efecto retardado, el modista se percató de nuestros renovados outfits, quedándose completamente maravillado por ellos. Ante los piropos de Okaliva, Ikirami posó como la diosa que era, llevándose su mano a su cadera y, con una sonrisa altiva, echándose su rojiza y sedosa melena hacia atrás con la otra mano, dejando embobado a Garnet ante lo deslumbrante que era su novia, por si aún le cabía alguna duda.- ¿U-una diosa de los infiernos?- Se preguntó el músico, al ver la increíble figura de su amada, parpadeando de forma consecutiva. Pero la reacción de Okaliva hacia el conjunto del pirata le hizo salir de su embobamiento pues, aseguró que él también estaba increíble, declarando que, con su cuerpo, no le importaba para nada hacerle algún que otro modelito que otro a su medida. Ante esto, Ikirami, se puso de por medio, extendiendo su mano frente a la cara del mastodonte, declarando que el minino era suyo, causando que Garnet riera nasalmente ante el comportamiento de la marine, daba igual lo que hiciera, o era la mujer más adorable del mundo, o a la más sensual, no había término medio. Entonces, el pirata le preguntó si era posible que el mejor modista del mundo quisiera hacerle ropa para él, recibiendo, con una sonrisa, el asentimiento de Ikirami, quién siguió declarando que, como Garnet era suyo, no se tocaba aunque dejándole a Okaliva el beneficio de prestárselo para que pueda jugar con él un ratito a las muñecas, haciendo que Garnet mirara con incredulidad a su novia.- ¡Eh, Iki! ¿Cómo que jugar a las muñecas? Si me va a vest...- Se quedó pensativo durante dos segundos.- Ah coño, claro, puejeje...-
Ante estas palabras, el modista soltó una carcajada y, tras varios chasquidos de dedos, responder con una sonrisa que estaba seguro de que, fuera lo que fuera que se pusiera, le quedaría genial, quedándose mirando pensativo al minino, que por el comentario del modista empezó a exhalar aire por la nariz con orgullo.- Pues claro, estás hablando de Garnet Matlock, ¿es o no es? PUAJAJAJA.- Soltó una carcajada, para, seguidamente, mirar hacia Ikirami, quien le había asegurado que podía confiar en él además de sugerirle cualquier cosa, antes de que le diera un dulce beso en la mejilla. Entonces, la pelirroja propuso que, estando ya todos reunidos, podría presentarse como era debido, abriendo los ojos de sopetón el músico.- Coño, ¡pues ya ves!- Exclamó, parándose antes un momento frente a Okaliva, sonriente y con ambas manos puestas en su cadera.- Y a tu oferta, colegui, ¡encantronio la acepto! Pero...- Cambió a una expresión más seria, girando su cabeza hacia su novia. El modista, por el otro lado, observaba con atención al músico.- Hoy al menda le gustaría pasar el día con mi novia, ¿es o no es?- Terminó la frase, sonriendo y dedicándole un guiño con su ojo izquierdo.- Así que... Te vendría bien que viniera otro día para...- Se volvió a girar hacia el grandullón cuando, al enfocar su vista en él, se lo encontró llorando con un pañuelo en su mano derecha.- Para el carro, ¿he dicho algo raro?- Se preguntaba el músico preocupado con que, quizás, el haberle rechazado, le hubiera sentado mal.
Ayy how much I envy you my sweetness... Love... ¡LOVE!... Esta juventud tan full of love, consigue conmover my beautiful y frágil heart, you know...- Lloraba de forma dramática para, acto seguido, secarse, con delicadeza, todas sus lágrimas con su pañuelo, guardándoselo en el bolsillo de su pantalón. Recuperó la compostura y tosió, poniendo su puño por delante de su boca.- My handsome and savage prince, como boyfriend de my precious lady, eres bienvenido whenever you want, you know.- Declaró el modista tras aquello.
-Pueje, gracias Oki, eres un tío legal, ¿es o no es?- Dijo, con una sonrisa llena de picardía mientras le extendía el pulgar derecho, a lo que miró a Iki, asintiéndole sin mediar una palabra. Tras eso, cerró sus ojos, y llevó su diestra a su espalda.- Pues bien, ahora toca presentarme como es debido, pueje...- Murmuró, mientras sacaba de sopetón su instrumento, y se lo colocaba en posición de tocar, señalando con el índice de su diestra a Okaliva, quién estaba sorprendido con ambas manos puesta en su boca.- Okaliva, tienes en tus narices a Garnet Matlock, quién será la futura más grande superestrella del mundo entero, ¿es o no es?- Deslizó, entonces, sus dedos por las cuerdas de su instrumento.- ¿Sabes? He podido ver un pedazo de tu alma con todas los conjuntos que has creado, ¿qué menos que darte un rugido de la mía a cambio?- Dijo con una mirada y sonrisa llena de determinación.- Este boy...- Murmuró el tendedero ante la actitud del skypiean, quién desvió su mirada a Ikirami.- Además, hacía tiempo que no le tocaba a mi deslumbrante e increíble Iki... Y por supuesto también algo de música, ¿es o no es?- Comentó, dedicándole una sonrisa de complicidad, para, seguidamente, moverse hacia el centro de la sala, a una distancia dónde pudiera ver tanto a Ikirami como a Okaliva.- ¡Espero que os flipe este concierto privado! ¡Este es el rugido de mi alma!- Exclamó ya posicionado, y extendiendo su diestra hacia arriba, mientras, ahora miraba a su novia.- ¡Este es el rugido de mi nuevo yo!- Y bajó súbitamente la mano, dando lugar a la primera tonada y, por tanto, a su canción.
Una vez iniciada la canción, Garnet puso toda la carne en el asador con una melodía que buscaba seducir y hacer bailar los corazones y almas de sus dos oyentes. Era como, si toda la tensión sexual que llevaba acumulada durante todo el jugueteo con Ikirami, se hubiera personificado en aquella canción que, iba dedicada en cuerpo y alma a su amada pelirroja, además de ser una carta de presentación perfecta para Okaliva. Con cada nota, los pies del músico danzaban al compas, dando delicadas pisadas que buscaba acentuar y acompañar a la música, además de usar el espacio que tenía para moverse libremente, acercándose a su escaso pero especial público, llegando a tocar, mientras se movía alrededor de Ikirami a la vez que le puso, una que otra vez, el culo en pompa a Okaliva, notando como el grandullón se tapaba la vista aguantando las ganas de tocarle su prietos glúteos por respeto a su amiga. Tras varios minutos de intensidad absoluta, dónde lo dio todo tanto mental como físicamente, el músico terminaría, sudando y jadeando por tocar tal melodía con, la esperanza, de que tanto a Ikirami como a Okaliva les hubiera gustado su actuación.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
