+18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes.
#17
El minino dijo haberse mojado pies y tobillos en la playa, sin sentir nada raro. Aquello debería ser suficiente, pero aun así la capacidad de nadar sería necesaria para verificarlo al completo.

—Me gustaría verte nadar para asegurarnos. Podemos acercarnos a la playa en algún momento, si quieres. Además, no tengo previsto irme de esta isla en breves, ¿sabes? —respondí a su aclaración sonriendo por imaginarme al gatito nadando, a los gatos no les gusta demasiado el agua— Y no te asustes del agua, minino, yo te sujeto si lo necesitas.

Cuando comentó sobre lo sucedido poco antes, cuando estaba tan iracunda por su reacción frente a “otra” mujer, y le confesé mi enfado, el minino agachó la cabeza encogiéndose de hombros, disculpándose por ser un “gatete bobete” con una pequeña risa nasal sacudí una mano al frente, restándole importancia al asunto y mirándolo con ternura. Yo seguía pensando que no tenía nada que ver una cosa con la otra, aquella extraña explosión o lo que fuese que había sucedido. Conocía el haki y, por la información que tenía por el momento, aquello no estaba relacionado. Tampoco era usuaria de fruta, así que tampoco tiraba por allí. Entonces, ¿qué demonios había pasado? Le comenté si no cabía la posibilidad de que ese miedo se hubiese generado en él de forma natural, ante enfrentarse a la idea de perderme. Garnet reconoció que, efectivamente, le había aterrado la idea de perderme, pero que igualmente había algo más en aquello. Intenté utilizar la lógica, pues lo que fuese que hizo Zarutsuki en aquel entonces consiguió que todo el mundo se desmayase. Por muy increíble que yo fuese, y bella, y maravillosa, y sublime, cosa a lo que Garnet asintió, yo no tenía esas capacidades, aunque comenté que no caí inconsciente en aquel momento. La reacción del minino fue de absoluta sorpresa. Se quedó ojiplático, poniendo las manos por delante tranquilizándose un momento antes de preguntarme si tuve todo el “coño” de aguantar aquello como si nada.

—Lo tuve, lo tuve. Shshshsh. —respondí riendo por la expresión que había utilizado.

El minino entonces comenzó a reír, una risa que se me contagió y me llevé las manos a la boca para después sacudir sonriente la cabeza un momento.

—Ay, minino, esas expresiones tuyas me matan, aunque de buena manera, ¿sabes? —solté devolviéndole una dulce mirada embelesada.

Después dirijo que lo sabía, que sabía que tenía la novia más increíble del mundo. Lo era, por supuesto que sí.

—Sí es. —respondí sonrojándome a la vez que me abrazaba y yo le devolvía el abrazo, besando mi frente con ternura.

Garnet se echó hacia atrás, apoyando la espalda en el cabecero y con las manos en la cabeza, diciendo que él creía que los que aguantamos aquello debíamos tener algo especial. Levanté las manos a los lados con las palmas hacia arriba y encogiéndome de hombros. A saber por qué fue. Después se preguntó a sí mismo si creía que ambas cosas estaban relacionadas, cerrando los ojos pensativo, aclarando que no tenía ni idea, pero después abrió los ojos y me apuntó con el índice, enumerando varias cosas, que escuché con atención. La primera, era que ambas cosas eran algo potente e invisible, asentí. La segunda, que aquello era algo que atacaba a algo más profundo que el cuerpo, algo como el alma o el espíritu, asentí de nuevo, suponiendo que él que había sentido ambas podía tener una buena opinión formada al respecto. Y tercero, que aunque en Skypiea se desmayó, lo que yo hice lo dejó temblando. Se llevó la mano a la barbilla, añadiendo que esa era toda la información al respecto.

—Cuarta, ambos “poderes” se mostraron en un momento intenso. —añadí pensativa, haciendo énfasis en la palabra poderes, pues no sabía del todo si llamarlo así, y elevando la cabeza al techo.

Se disculpó sonriente, diciendo que seguramente tuviese razón, a lo que negué enérgicamente con la cabeza.

—No, estaba equivocada. Creo que tienes razón y que sí tienen algo que ver. Ahora que lo has puesto así, no puedo negar que veo similitudes, ¿sabes? —comenté acercando mi cara a él para darle un beso en una de sus mejilla con la mano acariciando la contraria— Pero a saber, ya lo descubriremos más adelante.

El minino comentó que en Skypiea sucedieron cosas muy extrañas, entre ellas el haki, cosa que no sabía que él conocía, pero siendo lo más importante el hecho de que un pirata y una marine se hubiese vuelto locos el uno por el otro. Lo besé de nuevo, esta vez en los labios, sosteniendo el acto durante varios segundos disfrutando de su sabor. Tras ello, le dediqué una sonrisa y me alejé gateando hasta el borde de la cama, bajando mis pies al suelo y sentándome en el borde.

—Así que Haki, ¿eh? Parece que todo el mundo recibió su dosis de entrenamiento con Kaelith. —comenté respecto al tema girando la cabeza para mirarlo, recordando como Karl y Joe también lo habían aprendido— ¿O tal vez con… Jalira? No recuerdo su nombre, algo así. —me levanté de la cama y me puse en pie, estirando los brazos hacia el techo con las manos juntas y flexionando de lado a lado la espalda. Giré sobre los talones para mirarlo colocando una mano en la cadera y señalándolo con el dedo— Precisamente el día que nos vimos allí, había quedado con el maestro para aprender el Kenbunshoku, que me había quedado pendiente. Aunque no me arrepiento para nada de haber perdido la oportunidad. —comenté sonriendo con ternura y un cierto sonrojo— Además, Joe nos lo enseñó una vez aquí en la isla. ¿Tú conoces ambos usos? —pregunté para saber su conocimiento en la materia— Ah, y deberíamos ir a saludar a Okaliva como dios manda, me parece que ya le hemos hecho esperar bastante. Shshshsh.
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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - por Ikirami - 21-07-2024, 04:39 PM

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