13-07-2024, 04:32 PM
Un nuevo día amanecía en la monocromática y viva isla de Momoiro. Finalmente, después de semanas de estancia allí pudieron dar con el actual paradero de los Alas Negras y, tras organizarse, hacer oficial ya su tan ansiada unión. Tras eso, lo cierto es que no quedaban demasiadas tareas para Garnet que realizar en Momoiro, más allá que divertirse con sus amigos, claro. Ya había dado un gran concierto, se había reunido con el resto de su nueva tripulación y, por desgracia, no había escuchado ningún rumor de que los residentes hubieran avistado a ningún grupo de marines, por lo que era poco probable que Ikirami se encontrara allí. Cada segundo que pasaba sin verla le quemaba y ardía por dentro, pero confiaba en las palabras que se intercambiaron antes de que se despidieran en su rincón de amor. El destino, de alguna forma, los volvería a unir y de eso estaba completamente seguro Garnet.
Con esto en mente, aquella mañana, buscando que ponerse de ropa ese día, se percató de algo que había pasado completamente desapercibido por el músico. Se estaban quedando sin prendas de vestir y esto era, por la manía que había cogido últimamente de arrancarse la ropa de cuajo, o bien rompiéndola, o bien dejándola por ahí tirada y sin recogerla.- Que putada... Tendrá el menda que darse un voltio para pillarse algo de ropa para cuidar su look, ¿es o no es?- Meditaba, observando su armario casi vacío y preparándose para salir al Reino de Kamabakka a por nuevas inquisiciones. En esta ocasión, se puso una camisa blanca con estampados de corazones rojos de manga corta, que conjuntaba a la perfección con unas gafas de sol que también tenía forma de corazón. En la parte inferior se pondría unos vaqueros rotos y unas botas de color negro - ropa que va a durar lo que va a durar -. Se colgó, como siempre, todas sus pertenencias, incluyendo su instrumento - pues uno nunca sabe cuando puede darse la oportunidad perfecta de tocar en un concierto callejero - y salió del Frog Guild en dirección al Reino de Kamabakka.
Garnet comenzó a deambular y perderse por las distintas calles mono-coloridas de la ciudad, buscando alguna tienda de ropa que le pudiera llamar la atención para añadir a su colección un buen atuendo que fuera igual de llamativo que él. Conforme paseaba muchos de los residentes con los que se cruzaba, que estuvieron presentes en el concierto de la plaza de hace pocos días, le iban saludando o parando para felicitarle por su tan divertido y emocionante espectáculo. El músico lleno de gozo y orgullo, se lo agradecía de todo corazón, prometiéndoles además que ya volverían a partir la pana. Daba muchísimo gusto contar con fans y seguidores de ese calibre. Hasta ese entonces, su experiencia dando espectáculos musicales no había sido demasiado buena, pero aquel concierto sería, al 99'9%, un puto de inflexión en su carrera musical.
Después de varios minutos recorriendo la gran ciudad del reino, fue a parar frente a un gran edificio que captó la atención de Garnet por su magnitud pues, al ver que en ese local tan solo había un local donde ponía "Okaliva Okaliva", intuyó que el edificio debía pertenecer a una único negocio.- Hmmm, por probar el menda no pierde nada...- Se dijo así mismo, yendo directo a la puerta de la construcción para abrirla y, seguidamente entrar en la misma acompañado del sonido de una campanilla. Al estar dentro del establecimiento, la imagen de una inconmensurable cantidad de maniquíes repartidos por toda la planta, cada uno con una prenda más llamativa, atrevida y única que la anterior, hicieron explotar y volar el cerebro del skypiean.- ¡Y una polla! ¡Este sitio es la bomba! ¿Es o no es?- Exclamaba absolutamente maravillado y mirando de lado a lado a cada uno de los distintos conjuntos. Si lo que había visto del edificio desde fuera, correspondía de verdad a toda la tienda de ropa, no quería ni imaginarse que podía haber en el resto de plantas.
Sin embargo, no pudo ver a nadie por los alrededores, ni siquiera un encargado o un currante de la zona. Garnet simplemente pensó que estaría en alguna de las otras plantas quizás. La verdad que suerte para ellos que no se trataba de ningún ladrón - o al menos, había conectado tanto con la comunidad de Kamabakka y Momoiro que no les iba a hacer el feo de hacerles alguna maldad -. Hasta que alguien le atendiera, siguió mirando prenda por prenda, llegando a ver varios modelitos y vestidos, imaginándose entonces a su amada pelirroja con ellos puestos y poniéndose sonrojado del resultado que había generado su mente.- Estaría que te cagas hasta con un trapo... Pueje... Pueje...- Pensó, con una mezcla de perversión, devoción y amor. Así estuvo hasta que llegó a la parte trasera del edificio, momento en el que pudo de pasadas una puerta con un letrero en el que ponía "Privado". No le hizo mucho caso pues, en ese momento, casi al frente de esa puerta, vio un maniquí con una chaqueta de cuero negro con pinchos en los hombros que le cautivó a primera vista.- ¡Esto ruge explosividad!- Volvió a buscar con la mirada a ver si encontraba a algún encargado a los alrededores, pero nada.- ¿Huh? Es que aquí no trabaja nadie, ¿o qué?- Volvió a girarse hacia dicho maniquí, sonriendo y levantándose levemente, con su diestra las gafas de sol, para admirar con mayor detenimiento la chaqueta.
Con esto en mente, aquella mañana, buscando que ponerse de ropa ese día, se percató de algo que había pasado completamente desapercibido por el músico. Se estaban quedando sin prendas de vestir y esto era, por la manía que había cogido últimamente de arrancarse la ropa de cuajo, o bien rompiéndola, o bien dejándola por ahí tirada y sin recogerla.- Que putada... Tendrá el menda que darse un voltio para pillarse algo de ropa para cuidar su look, ¿es o no es?- Meditaba, observando su armario casi vacío y preparándose para salir al Reino de Kamabakka a por nuevas inquisiciones. En esta ocasión, se puso una camisa blanca con estampados de corazones rojos de manga corta, que conjuntaba a la perfección con unas gafas de sol que también tenía forma de corazón. En la parte inferior se pondría unos vaqueros rotos y unas botas de color negro - ropa que va a durar lo que va a durar -. Se colgó, como siempre, todas sus pertenencias, incluyendo su instrumento - pues uno nunca sabe cuando puede darse la oportunidad perfecta de tocar en un concierto callejero - y salió del Frog Guild en dirección al Reino de Kamabakka.
Garnet comenzó a deambular y perderse por las distintas calles mono-coloridas de la ciudad, buscando alguna tienda de ropa que le pudiera llamar la atención para añadir a su colección un buen atuendo que fuera igual de llamativo que él. Conforme paseaba muchos de los residentes con los que se cruzaba, que estuvieron presentes en el concierto de la plaza de hace pocos días, le iban saludando o parando para felicitarle por su tan divertido y emocionante espectáculo. El músico lleno de gozo y orgullo, se lo agradecía de todo corazón, prometiéndoles además que ya volverían a partir la pana. Daba muchísimo gusto contar con fans y seguidores de ese calibre. Hasta ese entonces, su experiencia dando espectáculos musicales no había sido demasiado buena, pero aquel concierto sería, al 99'9%, un puto de inflexión en su carrera musical.
Después de varios minutos recorriendo la gran ciudad del reino, fue a parar frente a un gran edificio que captó la atención de Garnet por su magnitud pues, al ver que en ese local tan solo había un local donde ponía "Okaliva Okaliva", intuyó que el edificio debía pertenecer a una único negocio.- Hmmm, por probar el menda no pierde nada...- Se dijo así mismo, yendo directo a la puerta de la construcción para abrirla y, seguidamente entrar en la misma acompañado del sonido de una campanilla. Al estar dentro del establecimiento, la imagen de una inconmensurable cantidad de maniquíes repartidos por toda la planta, cada uno con una prenda más llamativa, atrevida y única que la anterior, hicieron explotar y volar el cerebro del skypiean.- ¡Y una polla! ¡Este sitio es la bomba! ¿Es o no es?- Exclamaba absolutamente maravillado y mirando de lado a lado a cada uno de los distintos conjuntos. Si lo que había visto del edificio desde fuera, correspondía de verdad a toda la tienda de ropa, no quería ni imaginarse que podía haber en el resto de plantas.
Sin embargo, no pudo ver a nadie por los alrededores, ni siquiera un encargado o un currante de la zona. Garnet simplemente pensó que estaría en alguna de las otras plantas quizás. La verdad que suerte para ellos que no se trataba de ningún ladrón - o al menos, había conectado tanto con la comunidad de Kamabakka y Momoiro que no les iba a hacer el feo de hacerles alguna maldad -. Hasta que alguien le atendiera, siguió mirando prenda por prenda, llegando a ver varios modelitos y vestidos, imaginándose entonces a su amada pelirroja con ellos puestos y poniéndose sonrojado del resultado que había generado su mente.- Estaría que te cagas hasta con un trapo... Pueje... Pueje...- Pensó, con una mezcla de perversión, devoción y amor. Así estuvo hasta que llegó a la parte trasera del edificio, momento en el que pudo de pasadas una puerta con un letrero en el que ponía "Privado". No le hizo mucho caso pues, en ese momento, casi al frente de esa puerta, vio un maniquí con una chaqueta de cuero negro con pinchos en los hombros que le cautivó a primera vista.- ¡Esto ruge explosividad!- Volvió a buscar con la mirada a ver si encontraba a algún encargado a los alrededores, pero nada.- ¿Huh? Es que aquí no trabaja nadie, ¿o qué?- Volvió a girarse hacia dicho maniquí, sonriendo y levantándose levemente, con su diestra las gafas de sol, para admirar con mayor detenimiento la chaqueta.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
