Dia 34 de primavera.
Momoiro, Reino Kamabakka 16:40 pm
El sol deslumbraba la utópica isla de Momoiro, bañando el Reino de Kamabakka de los colores del arcoíris, allá donde se mirase solo se escuchaba júbilo y una inacabable fiesta, pues la primavera había llegado y las flores como las pasiones volvían a nacer en la isla, nuestra protagonista caminaba por la animada avenida principal, una larga calle adoquinada de color rosa, llena de preciosos edificios pintados con todas las tonalidades del rosa que conjuntaban con las farolas de un color morado fundido con rosa, si se seguía la colorida avenida hasta el final de esta, se abrían dos nuevos caminos, uno a la izquierda y otro a la derecha.
En ambas calle se podían ver flores colgando de la rosácea fachada de los edificios, varios pájaros rosas graznaban produciendo un ritmo virtuoso, los okamas se saludaban unos a otros efusivamente, algunos reían con el pulgar levantado mientras otros entonaban cánticos tan extravagantes como sugerentes, algunos incluso mostraban su amor por el otro besándose pasionalmente en medio de la calle, en definitiva se podía notar el buen rollo en el ambiente, tanto que un grupo sobresaltaban al ocultarse bajo capuchas, cinco personas en total que se susurraban y miraban en todas direcciones visiblemente nerviosos.
Los hombres portaban una capa con capucha de color oscuro y una R de color rosa como emblema, estos se miraron fijamente y tras asentirse se separaron y saludaron militarmente entre ellos, tres se fueron dirección a la calle de la derecha y avanzaban rápidamente mientras miraban a los lados, por su parte los otros dos bastante más altos y fornidos se encaminaron hacia la calle de la izquierda algo más lentos que sus compañeros, pero de igual manera cubriéndose el rostro y ojeando a su alrededor, estaba claro que algo se estaba tramando frente las narices de todos y eso sumado a los últimos reportes que recibió nuestra protagonista solo podía significar una cosa, problemas.
Momoiro, Reino Kamabakka 16:40 pm
El sol deslumbraba la utópica isla de Momoiro, bañando el Reino de Kamabakka de los colores del arcoíris, allá donde se mirase solo se escuchaba júbilo y una inacabable fiesta, pues la primavera había llegado y las flores como las pasiones volvían a nacer en la isla, nuestra protagonista caminaba por la animada avenida principal, una larga calle adoquinada de color rosa, llena de preciosos edificios pintados con todas las tonalidades del rosa que conjuntaban con las farolas de un color morado fundido con rosa, si se seguía la colorida avenida hasta el final de esta, se abrían dos nuevos caminos, uno a la izquierda y otro a la derecha.
En ambas calle se podían ver flores colgando de la rosácea fachada de los edificios, varios pájaros rosas graznaban produciendo un ritmo virtuoso, los okamas se saludaban unos a otros efusivamente, algunos reían con el pulgar levantado mientras otros entonaban cánticos tan extravagantes como sugerentes, algunos incluso mostraban su amor por el otro besándose pasionalmente en medio de la calle, en definitiva se podía notar el buen rollo en el ambiente, tanto que un grupo sobresaltaban al ocultarse bajo capuchas, cinco personas en total que se susurraban y miraban en todas direcciones visiblemente nerviosos.
Los hombres portaban una capa con capucha de color oscuro y una R de color rosa como emblema, estos se miraron fijamente y tras asentirse se separaron y saludaron militarmente entre ellos, tres se fueron dirección a la calle de la derecha y avanzaban rápidamente mientras miraban a los lados, por su parte los otros dos bastante más altos y fornidos se encaminaron hacia la calle de la izquierda algo más lentos que sus compañeros, pero de igual manera cubriéndose el rostro y ojeando a su alrededor, estaba claro que algo se estaba tramando frente las narices de todos y eso sumado a los últimos reportes que recibió nuestra protagonista solo podía significar una cosa, problemas.
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